'Lyvdelzi' (Gilead) normaliza la fosfatasa alcalina en el 75,4% de pacientes de colangitis biliar primaria

A las 52 semanas y frente al 16,1% de los que reciben placebo en el estudio 'IDEAL'

Archivo - 'Lyvdelzi' (Gilead) normaliza la fosfatasa alcalina en el 75,4% de pacientes de colangitis biliar primaria
Archivo - 'Lyvdelzi' (Gilead) normaliza la fosfatasa alcalina en el 75,4% de pacientes de colangitis biliar primaria - GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / YODIYIM - Archivo
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Publicado: viernes, 6 noviembre 2026 12:37

MADRID, 6 Nov. (EUROPA PRESS) -

La compañía farmacéutica Gilead ha presentado nuevos datos sobre su medicamento 'Lyvdelzi', cuyo principio activo es seladelpar, el cual ha mostrado en el estudio en Fase 3 'IDEAL' que el 75,4 por ciento de los pacientes de colangitis biliar primaria alcanzó el criterio principal compuesto de normalización de la fosfatasa alcalina a las 52 semanas, frente al 16,1 por ciento de los que recibieron placebo.

La información, que ha sido puesta en conocimiento con motivo de la celebración estos días en Denver (Estados Unidos) de 'La Reunión del Hígado' -el congreso anual de la Asociación Estadounidense para el Estudio de las Enfermedades Hepáticas (AASLD, por sus siglas en inglés)-, incluye también resultados procedentes de nuevos análisis del estudio de extensión 'ASSURE' del laboratorio.

"Las personas con colangitis biliar primaria cuyos niveles de fosfatasa alcalina permanecen elevados, pero por debajo de 1,67 veces el límite superior de la normalidad, han quedado en gran medida excluidas de los anteriores ensayos clínicos pivotales de tratamientos de segunda línea", ha indicado la miembro de la Facultad de Medicina Miller de la Universidad de Miami (Estados Unidos), la doctora Cynthia Levy, quien ha indicado que, por contra, "'IDEAL' aporta evidencia procedente de un ensayo aleatorizado y controlado con placebo de que seladelpar puede mejorar la respuesta bioquímica en esta población".

A su juicio, "estos hallazgos pueden contribuir a orientar las decisiones terapéuticas individualizadas, teniendo en cuenta el riesgo de progresión de la enfermedad, los síntomas y los posibles beneficios y riesgos de añadir un tratamiento en cada paciente". Todo en el contexto actual en el que la evolución del tratamiento de la patología hepática autoinmune crónica y poco frecuente impulsa una revisión de los objetivos terapéuticos y subraya la importancia de abordar tanto la progresión como los síntomas que afectan a la calidad de vida.

UNO DE LOS PRINCIPALES MARCADORES PARA EVALUAR LA ACTIVIDAD DE LA ENFERMEDAD

En este sentido, la fosfatasa alcalina, que una enzima cuyos niveles pueden elevarse cuando existe una alteración de los conductos biliares, es uno de los principales marcadores utilizados para evaluar la actividad de la enfermedad y la respuesta terapéutica, y es que su elevación persistente se ha asociado con un mayor riesgo de progresión y peores resultados clínicos a largo plazo. Por ello, su normalización gana peso como objetivo terapéutico.

Precisamente en esta línea, el ensayo 'IDEAL', que es doble ciego y que está diseñado para evaluar la eficacia y seguridad de seladelpar en adultos que presentan una respuesta insuficiente al tratamiento de primera línea con ácido ursodesoxicólico o intolerancia a este, ha incluido a pacientes con niveles de fosfatasa alcalina superiores a los valores normales, pero inferiores a 1,67 veces el límite superior de la normalidad.

A través de ello, se ha evidenciado una respuesta bioquímica rápida, ya que al mes de tratamiento, el 52,3 por ciento de los pacientes tratados con seladelpar había alcanzado este criterio, frente al 6,5 por ciento de los que recibieron placebo, diferencia que se mantuvo hasta la semana 52. Además, el perfil de seguridad observado ha sido coherente al descrito en estudios previos de seladelpar, sin que se identificaran nuevas señales de seguridad.

"'IDEAL' evaluó el impacto de iniciar un tratamiento de segunda línea en personas con colangitis biliar primaria que presentaban niveles basales de fosfatasa alcalina elevados, aunque menores que los niveles habituales exigidos en los ensayos clínicos", ha resumido la vicepresidenta sénior de Desarrollo Clínico en el área de Inflamación de Gilead Sciences, Swati Tole.

OBJETIVO TERAPÉUTICO ALCANZABLE

Según ha sostenido, "una proporción significativamente mayor de personas con niveles elevados de fosfatasa alcalina, pero por debajo del umbral habitualmente estudiado, alcanzó la normalización de este marcador con seladelpar, lo que respalda su normalización como un objetivo terapéutico alcanzable". "Junto con el conjunto del programa clínico de seladelpar, 'IDEAL' refuerza la importancia de seguir elevando las expectativas en la atención de la colangitis biliar primaria para una amplia variedad de pacientes", ha manifestado.

Con todo, los datos permiten comprender mejor las necesidades de las personas que viven con la enfermedad, y es que más allá del control de los marcadores bioquímicos, el abordaje plantea retos relacionados con la identificación de los pacientes que necesitan una evaluación adicional, el seguimiento de la respuesta terapéutica y el manejo de síntomas que pueden persistir a lo largo de su evolución. Entre los signos se hallan la fatiga y el prurito o picor crónico, que pueden afectar al descanso, a la actividad cotidiana y al bienestar.

Ante la situación, el programa de investigación clínica de Gilead sigue evaluando diferentes dimensiones de la colangitis biliar primaria, tanto a través de estudios que analizan la respuesta bioquímica como de investigaciones dirigidas a conocer su evolución a largo plazo y el efecto del tratamiento sobre los síntomas. De hecho, junto a la respuesta bioquímica y el control de los síntomas, el seguimiento prolongado es clave.

Al respecto, 'ASSURE' está evaluando la eficacia y seguridad de seladelpar a largo plazo en personas con la patología que han participado en ensayos clínicos previos. Así, en 'La Reunión del Hígado' se han presentado nuevos análisis sobre la respuesta bioquímica y el perfil de seguridad durante un seguimiento de hasta cinco años, incluidos pacientes con mayor riesgo de progresión.

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