Advancell comienza su estudio en fase II de un compuesto para tratar el síndrome mano-pie

Actualizado 19/04/2011 13:15:45 CET

MADRID, 19 Abr. (EUROPA PRESS) -

La farmacéutica Advancell ha comenzado las pruebas clínicas en fase IIb de su producto ATH008 para el tratamiento de la eritrodisestesia palmar plantar, también conocida como síndrome mano-pie, un importante efecto secundario que se produce en pacientes oncológicos tratados con ciertas quimioterapias como la capecitabina y otras fluoropirimidinas, y que actualmente no tiene tratamiento.

Las pruebas clínicas de este compuesto se están llevando a cabo en 100 pacientes oncológicos de 21 hospitales europeos, 12 de ellos en España. La compañía confía en el éxito de este proyecto, dado que un estudio piloto ya ha demostrado resultados de eficacia muy prometedores para este fármaco.

"El objetivo de este nuevo medicamento es que estos pacientes puedan llegar a completar su quimioterapia según la pauta prevista, además de mejorar sustancialmente su calidad de vida durante el tratamiento", explica el presidente de Advancell, Davide Sirtoli.

Con este producto, la farmacéutica resolvería un problema en Oncología, ya que actualmente no hay un tratamiento efectivo para la eritrodisestesia palmar plantar, que se da en el 60 por ciento de las personas que sufren cáncer de mama y cáncer colo-rectal tratadas con ciertos quimioterápicos. Además, el 20 por ciento de estos pacientes se ve obligado a reducir e incluso a interrumpir su tratamiento de quimioterapia, lo que disminuye de forma considerable sus posibilidades de supervivencia.

El síndrome mano-pie es una reacción cutánea a la quimioterapia, relativamente frecuente, en la que se observa un eritema (enrojecimiento) doloroso localizado en las palmas de las manos y las plantas de los pies. En general, viene acompañada de parestesias (hormigueos y sensaciones de adormecimiento) con aparición, conforme se agrava el síndrome, de descamación, ampollas, ulceración y dolor intenso, llegando a interferir en funciones básicas como caminar o coger objetos.

En los casos de mayor gravedad, su efecto llega a incapacitar a quien lo sufre y es la principal causa de reducción de dosis o suspensión del tratamiento quimioterapéutico. El síndrome desaparece una vez se suspende la quimioterapia, pero cuando ésta se reanuda, reaparece, incluso, con más fuerza.

Actualmente, se estima que 200.000 pacientes de Estados Unidos y Europa se beneficiarán de este medicamento, 18.000 de ellos en España, pero si se tiene en cuenta el potencial uso preventivo de este tratamiento, el número de pacientes susceptibles de ser tratados podría multiplicarse casi por tres.