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MADRID 26 Mar. (EUROPA PRESS) -
La directora asociada de calificaciones corporativas de Scope Ratings, Azza Chammem, ha advertido de que el conflicto en Oriente Medio ha agravado la presión financiera sobre el sector farmacéutico europeo, ya afectado por el aumento de los aranceles de Estados Unidos, el incremento de los costes de fabricación y un inminente ciclo de pérdida de exclusividad (LOE).
Chammem ha puntualizado que el impacto del conflicto no lo sufrirán del mismo modo todas las empresas y que dependerá de la duración de la guerra. De este modo, ha detallado que el impacto inmediato en las calificaciones de las mayores empresas farmacéuticas europeas es insignificante, pero a largo plazo puede haber mayores riesgos, sobre todo para empresas más pequeñas.
Según ha señalado, más del 70 por ciento de la cadena de valor farmacéutica europea depende de ingredientes farmacéuticos activos (API) e intermedios importados, lo que expone a los fabricantes a interrupciones en el transporte, mayores costes de transporte marítimo y aéreo y a la volatilidad de los precios petroquímicos.
En su análisis de la situación, Chammem ha apuntado que el riesgo de interrupción relacionado con la guerra es "relevante", pero de forma indirecta, dado que es probable que las restricciones normativas y las presiones arancelarias erosionen la rentabilidad, al tiempo que los ciclos de expiración de patentes reducen el margen financiero.
Además, ha indicado que las cadenas de suministro europeas se encuentran en una posición relativamente desfavorable frente a las de Asia y Estados Unidos y notan las presiones de los costes con mayor rapidez, debido a que los sistemas de reembolso se ajustan lentamente, lo que hace que las tensiones repercutan directamente en los márgenes.
IMPACTO SEGÚN SUBSECTORES
Según el análisis de Scope Ratings, el subsector más afectado por las consecuencias del conflicto y los aranceles es el de fabricantes de genéricos dependientes de principios activos, como Sandoz, STADA y KRKA, debido a sus escasos márgenes, su limitado poder de fijación de precios, su dependencia de los API indios y su dependencia de las rutas de transbordo a través del Golfo.
Estas presiones irán aumentando de forma paulatina y su gravedad está ligada a la duración del conflicto en Oriente Medio y a la estabilidad de los mercados de transporte y energía. Las organizaciones de desarrollo y fabricación por contrato (CDMO), principales proveedores de servicios del sector farmacéutico, se enfrentan a la segunda mayor presión crediticia.
Respecto a las empresas farmacéuticas, el análisis apunta que su limitada capacidad para ajustar precios supone barreras para que hagan frente a la inflación. Lonza, Fareva y Sartorius están especialmente expuestas a la volatilidad de los insumos vinculados al petróleo. Las previsiones recientes apuntan a una reducción de los márgenes debido a la baja utilización de la capacidad, una recuperación del sector biotecnológico más lenta de lo esperado y presiones a la baja sobre los precios.
Las empresas farmacéuticas especializadas y biotecnológicas de mediana capitalización se enfrentan a un riesgo moderado debido a su dependencia de la cadena de frío y a una menor liquidez.
En el otro extremo, las grandes empresas europeas innovadoras son las más protegidas gracias a sus sólidos balances y carteras diversificadas. Con todo, Chammem ha indicado que una inflación prolongada del transporte y la energía reducirá los márgenes, al mismo tiempo que aumentan las presiones relacionadas con la expiración de las patentes.
Las últimas previsiones apuntan a un crecimiento modesto de los ingresos en 2026, con una expansión respaldada por la combinación de medicamentos especializados y una mayor conversión de beneficios para compañías como Sanofi, GSK o AstraZeneca, frente a la presión sobre los márgenes vinculada a los ciclos de LOE, los reajustes de cartera y los obstáculos en los precios, que sufrirán Novartis, Novo Nordisk o Roche.