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MADRID, 14 May. (EUROPA PRESS) -
El Centro Médico-Quirúrgico de Enfermedades Digestivas (CMED) ha incorporado la citometría de flujo a su protocolo de diagnóstico de la enfermedad celíaca, una técnica que, según el especialista en aparato digestivo de CMED, el doctor Alberto Cerpa, permite mejorar la identificación de pacientes con cuadros atípicos o refractarios.
En España hay casi medio millón de personas que padecen enfermedad celíaca y, sin embargo, el 75 por ciento de los casos no están diagnosticados, según datos de la Federación de Asociaciones de Celíacos de España (FACE), recuerdan coincidiendo con el Día Internacional de la Enfermedad Celíaca, que se celebra el 16 de mayo.
La enfermedad celíaca es un trastorno sistémico de base autoinmune provocado por la ingesta de gluten en personas genéticamente predispuestas. Aunque el protocolo estándar (serología, biopsia duodenal, genética) es eficaz en la mayoría de los casos, existe un grupo de pacientes con síntomas claros, pero pruebas de sangre negativas, o biopsias con daños leves (grado Marsh 1) que pueden confundirse con otras patologías.
"El motivo es que muchos pacientes pueden ser asintomáticos, con síntomas leves o que no tengan síntomas digestivos como como diarrea, estreñimiento, dolor abdominal o distensión abdominal" explica, al tiempo que advierte que "el reto actual no es solo detectar la celiaquía obvia, sino darle nombre y apellidos en pacientes con cuadros atípicos o refractarios".
La citometría de flujo es una técnica biofísica que permite analizar las características de las células de forma individual mientras pasan en suspensión frente a un haz de láser. En el ámbito del aparato digestivo, se utiliza para estudiar los linfocitos intraepiteliales (LIE) obtenidos mediante una pequeña muestra de la mucosa intestinal. A diferencia de la anatomía patológica convencional, que solo cuenta el número de células, la citometría de flujo permite conocer el "perfil" o la identidad de esas células.
El empleo de esta técnica en la práctica clínica se traduce en "ventajas claras" para el paciente. Permite un diagnóstico más temprano y sin necesidad de realizar una dieta de provocación, ya que es capaz de identificar la enfermedad incluso cuando el daño en las vellosidades intestinales aún no es marcado y también en personas que ya han dejado de consumir gluten.
Asimismo, contribuye a diferenciar la enfermedad celíaca de la sensibilidad al gluten no celíaca y de otros procesos, como la infección por 'H. pylori', y resulta clave en el seguimiento de los casos refractarios, al facilitar la detección precoz de complicaciones como el linfoma asociado a enteropatía en pacientes que no mejoran pese a seguir la dieta sin gluten.
"La citometría de flujo nos permite ser mucho más asertivos, evitando que el paciente pase años en un periplo de consultas sin una respuesta clara", matiza el especialista en enfermedad celíaca de CMED. Además, recuerda que la enfermedad celíaca también se manifiesta con síntomas extradigestivos, como anemia, cansancio, migrañas, dermatitis herpetiforme, problemas emocionales e incluso abortos de repetición e infertilidad, entre otros.
Por ello, subraya que, más allá de la incorporación de tecnología avanzada, es esencial un abordaje multidisciplinar que incluya asesoramiento nutricional y un seguimiento personalizado, aspectos determinantes para el éxito de un tratamiento que continúa basándose en una dieta estricta sin gluten de por vida.