Clorhexidina en el cordón umbilical: el gesto sencillo que podría estar salvando miles de vidas de recién nacidos

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Archivo - Woman with newborn baby right after delivery - GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / MARIA SBYTOVA - Archivo
Infosalus
Publicado: jueves, 26 marzo 2026 7:35

   MADRID, 26 Mar. (EUROPA PRESS) -

    Una nueva revisión de Cochrane realizada por autores de la Universidad de Iowa (Estados Unidos) concluye que la clorhexidina probablemente reduce las tasas de infección del cordón umbilical en aproximadamente un 29 por ciento en los países de ingresos bajos y medios, y puede disminuir la mortalidad neonatal.

   El cuidado del cordón umbilical es fundamental para la higiene del recién nacido, ya que ayuda a prevenir infecciones y favorece una correcta cicatrización. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2023 fallecieron aproximadamente 2,3 millones de recién nacidos, registrándose la mayor incidencia en países de ingresos bajos y medianos.

   Las prácticas de cuidado del cordón umbilical varían mucho en todo el mundo, influenciadas por la cultura local, la infraestructura sanitaria y los recursos disponibles.En entornos con atención obstétrica adecuada y baja mortalidad neonatal, las directrices actuales de la OMS recomiendan el cuidado del cordón umbilical en seco, lo que implica mantener el muñón limpio y seco sin antisépticos. En entornos con mayor mortalidad neonatal, las directrices recomiendan la aplicación diaria de clorhexidina al 4 por ciento durante una semana.

   Los investigadores revisaron sistemáticamente 18 ensayos controlados aleatorios con 143.150 recién nacidos para evaluar si la aplicación de antisépticos al muñón del cordón umbilical reduce la infección, la mortalidad o retrasa la caída del cordón en comparación con la ausencia de tratamiento. La revisión incluyó antisépticos como clorhexidina al 4%, alcohol al 70%, sulfadiazina de plata y povidona yodada.

LO QUE REVELA LA CIENCIA SOBRE EL CUIDADO DEL CORDÓN UMBILICAL

   Los resultados muestran que la aplicación de clorhexidina en el cordón umbilical de los recién nacidos probablemente reduce el número de infecciones de alrededor de 87 a 62 por cada 1.000 recién nacidos, y el número de muertes podría disminuir de alrededor de 18 a 15 por cada 1.000 recién nacidos en países de ingresos bajos y medianos. Es probable que la clorhexidina también retrase el tiempo que tarda el muñón del cordón en caerse entre uno y dos días.

   Solo un estudio realizado en un país de altos ingresos evaluó la clorhexidina. La evidencia sobre la prevención de la onfalitis bacteriana y su efecto en la separación del cordón umbilical fue muy incierta, por lo que no se pueden extraer conclusiones para estos casos en este momento.

   "En muchas partes del mundo, los recién nacidos aún nacen en entornos con condiciones higiénicas deficientes", expone el doctor Aamer Imdad, autor principal del estudio y perteneciente a la Universidad de Iowa. "Las intervenciones sencillas y accesibles para el cuidado del cordón umbilical pueden reducir significativamente las infecciones en estos entornos, lo cual es fundamental dado el alto porcentaje de muertes neonatales relacionadas con infecciones".

   La evidencia sobre el consumo de alcohol en países de ingresos bajos y medianos era muy incierta tanto para la prevención de infecciones como para el tiempo de separación del cordón umbilical. En países de altos ingresos, la evidencia de certeza moderada sugiere que el alcohol retrasa la separación del cordón umbilical aproximadamente 1,6 días, pero ningún estudio informó sobre la mortalidad o la onfalitis en estos entornos.

   El cuidado del cordón umbilical en seco sigue siendo el método recomendado en países con una atención obstétrica adecuada y una baja mortalidad neonatal. Los autores explican que, en muchos lugares, el cuidado del cordón umbilical con un paño limpio y seco puede ser suficiente, mientras que, en otros, los métodos antisépticos pueden reducir el riesgo de infección. La clave reside en elegir las intervenciones que mejor se adapten a las realidades que enfrentan las familias y los sistemas de salud.

   Los hallazgos respaldan en general las directrices actuales de la Organización Mundial de la Salud, pero también subrayan un punto importante: estas intervenciones no son necesariamente soluciones universales. Los beneficios dependen en gran medida del contexto en el que nacen los bebés.

   Muchos estudios no compartieron datos individuales de los pacientes, lo que, según los autores, habría ayudado a responder con mayor claridad algunas preguntas pendientes. Un mayor intercambio de datos, y de forma oportuna, podría fortalecer considerablemente la transparencia y el análisis científico exhaustivo para la formulación de políticas.

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