Ciclesonida: el fármaco para el asma que podría abrir una vía de investigación frente al parto prematuro

Archivo - Mujer embarazada en el hospital. Dar a luz. Embarazo. Parto.
Archivo - Mujer embarazada en el hospital. Dar a luz. Embarazo. Parto. - SERRNOVIK/ ISTOCK - Archivo
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Publicado: jueves, 24 septiembre 2026 7:04

   MADRID, 24 Sep. (EUROPA PRESS) -

   Un equipo de Vanderbilt Health (Estados Unidos), liderado por investigadores de la División de Neonatología, ha analizado cerca de 1.200 medicamentos aprobados por la FDA para determinar su posible aplicación en el tratamiento del parto prematuro.

   Tal y como se publica en 'Science Translational Medicine' Shajila Siricilla, doctora en Pediatría y profesora adjunta, y Jennifer Herington, doctora en Pediatría y profesora asociada de la citada universidad, dirigieron un equipo que examinó sistemáticamente 1.191 medicamentos aprobados por la FDA y descubrió que varios candidatos cumplían los criterios que justificaban una evaluación adicional como posibles tratamientos para el parto prematuro.

   "En lugar de empezar con fármacos completamente nuevos, nos preguntamos si los medicamentos que ya están aprobados por la FDA para otras afecciones podrían tener efectos no reconocidos previamente en el útero", comenta Siricilla, autora principal del estudio.

   Las investigadoras explican que el parto prematuro se produce cuando el útero comienza a contraerse demasiado pronto durante el embarazo, y señalan que, actualmente, no existen medicamentos aprobados por la FDA en Estados Unidos específicamente para detener estas contracciones. Los fármacos aprobados por la FDA que se utilizan fuera de las indicaciones aprobadas, es decir, que se prescriben para un uso distinto al indicado, pueden retrasar el parto, pero su uso suele estar limitado por los efectos secundarios que pueden causar en la madre o el feto.

   "Nuestros hallazgos no significan que estos fármacos estén listos para ser utilizados clínicamente para el parto prematuro; más bien, identifican candidatos prometedores para un mayor desarrollo y demuestran una estrategia sistemática para encontrar tratamientos potencialmente más seguros y eficaces entre los medicamentos que ya existen", matiza Herington, autora principal del estudio.

   Los fármacos se evaluaron en función de su capacidad para inhibir la actividad muscular uterina, su efecto preferencial sobre el músculo liso uterino en lugar del vascular y el cumplimiento de criterios adicionales de seguridad y eficacia. La reutilización de fármacos resulta especialmente atractiva porque, según los investigadores, ya existe información sustancial sobre su farmacología y uso clínico, y esta metodología fomenta la investigación sobre la farmacología específica del embarazo para identificar aquellos que cumplen con todos los requisitos para una evaluación clínica segura.

   El equipo de investigación concluye que, si bien sus hallazgos no modifican la práctica clínica actual, representan posibles avances en el descubrimiento de fármacos para el tratamiento del parto prematuro. El objetivo a largo plazo, según indican, no es simplemente detener las contracciones durante un breve periodo, sino prolongar el embarazo de forma segura cuando sea médicamente apropiado.

   La ciclesonida, un medicamento esteroide recetado que se usa para prevenir y controlar los síntomas del asma y las alergias, puede resultar particularmente interesante porque su relevancia potencial va más allá de retrasar el parto prematuro. Este fármaco también se está investigando como un corticosteroide que podría proteger el cerebro para prevenir la displasia broncopulmonar, una enfermedad pulmonar grave y común en bebés prematuros.

   "Nuestro estudio identificó de forma independiente la ciclesonida por su actividad selectiva en el útero y su capacidad para inhibir las contracciones del miometrio humano, lo que plantea la interesante posibilidad de que este mismo fármaco, ahora reutilizado, pueda tener relevancia tanto antes como después del parto prematuro", detalla Herington.

   Las investigadoras destacan que el tiempo adicional que se pasa en el útero puede ser importante para el desarrollo fetal, y que la investigación para lograr un período de gestación médicamente seguro es fundamental. "Nuestros hallazgos preclínicos proporcionan candidatos y un marco que ahora podemos investigar con mayor rigor para alcanzar ese objetivo", concluye Siricilla.

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