Avance contra el ictus: Rapamicina mejora la recuperación tras restablecer el flujo sanguíneo

Archivo - Estudio preclínico evidencia que administrar rapamicina al restablecer el flujo sanguíneo tras ictus mejora recuperación
Archivo - Estudio preclínico evidencia que administrar rapamicina al restablecer el flujo sanguíneo tras ictus mejora recuperación - GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / STOCKDEVIL - Archivo
Infosalus
Publicado: jueves, 13 agosto 2026 7:57

   MADRID, 13 Ago. (EUROPA PRESS) -

   Un estudio preclínico realizado por un equipo de investigadores de tres universidades internacionales ha mostrado que la administración del medicamento rapamicina tras restablecer el flujo sanguíneo reduce el daño cerebral y mejora la recuperación neurológica en un modelo de rata con accidente cerebrovascular isquémico, que es un tipo de ictus.

   Este trabajo, que ha sido publicado en la revista especializada 'Neuroprotection', y llevado a cabo por científicos de las universidades de Oxford (Reino Unido), Zúrich (Suiza) y Newcastle (Australia), ha concluido, por tanto, que el fármaco se muestra prometedor para mejorar el restablecimiento del paciente de este tipo de condición médica.

   "Restaurar el flujo sanguíneo es fundamental para tratar el ictus isquémico, pero muchos pacientes siguen sufriendo daño cerebral incluso después de una recanalización exitosa", ha indicado al respecto la directora de este trabajo y miembro del primero de estos centros académicos, la doctora Anna M. Schneider, quien ha añadido que el objetivo del mismo ha sido, por ello, "determinar si un tratamiento administrado inmediatamente después de que se restablezca el flujo sanguíneo podría brindar protección adicional durante este período crítico".

   En concreto, los investigadores han buscado aclarar este interrogante debido a que el ictus es una de las principales causas de muerte y discapacidad a largo plazo en todo el mundo, siendo el isquémico, con diferencia, el más común. Este se produce cuando un coágulo de sangre bloquea el flujo sanguíneo al cerebro, privando al tejido cerebral de oxígeno y nutrientes, y provocando una rápida lesión y muerte de las células cerebrales.

   "Si bien existen tratamientos que pueden restablecer rápidamente el flujo sanguíneo, muchos pacientes siguen experimentando secuelas neurológicas permanentes incluso después de un tratamiento exitoso", han explicado, tras lo que han afirmado que este impacto duradero impulsa a "buscar terapias que puedan proteger el cerebro durante el período crítico posterior al restablecimiento del flujo sanguíneo".

ESTÁ INDICADO PARA PREVENIR EL RECHAZO DE TRASPLANTES DE ÓRGANOS

   Al hilo, han destacado la rapamicina, que es un fármaco aprobado por la Agencia Estadounidense del Medicamento (FDA, por sus siglas en inglés) y que se usa comúnmente para prevenir el rechazo de trasplantes de órganos. Además, estudios experimentales previos han sugerido que puede proteger el tejido cerebral durante un accidente cerebrovascular, pero la mayoría de estos lo administraron antes o durante la isquemia, lo que ha limitado su relevancia para escenarios clínicos reales donde el tratamiento comienza después de que el paciente llega al hospital.

   Por ello, y al objeto de explorar su eficacia, han investigado los efectos de administrarlo inmediatamente después de la recanalización en un modelo de rata con accidente cerebrovascular isquémico. Para llevarlo a cabo, bloquearon temporalmente el flujo sanguíneo cerebral en ratas durante 90 minutos antes de restablecer la circulación, lo que se ha ejecutado para imitar fielmente los procedimientos de recanalización que se utilizan actualmente en pacientes.

   Tras este paso, inmediatamente después de la reperfusión, un grupo de ratas recibió una dosis intravenosa de rapamicina, mientras que otro obtuvo un tratamiento de control. Durante los tres días siguientes, utilizaron imágenes por resonancia magnética para medir la lesión cerebral y realizaron una serie de pruebas neurológicas y conductuales para evaluar la recuperación neurológica y sensoriomotora.

   Con ello, los científicos han comprobado que los animales tratados con rapamicina desarrollaron infartos (áreas de tejido cerebral dañado permanentemente por un accidente cerebrovascular) significativamente más pequeños que los no tratados. Junto a ello, su desempeño en las evaluaciones neurológicas y la recuperación de la función sensoriomotora también fueron mejores y más rápidos que los del grupo de control, lo que indica mejoras significativas en las funciones neurológicas tras el tratamiento con rapamicina.

   Estos resultados "sugieren que los efectos protectores de la rapamicina van más allá de la simple mejora de la circulación", ha explicado Schneider, que ha subrayado que este medicamento "parece limitar el daño secundario que se produce tras la reperfusión, lo que apunta a mecanismos biológicos adicionales que podrían ser objeto de intervención para mejorar la recuperación tras un ictus".

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