Publicado 13/09/2021 08:25CET

Aquí te contamos por qué el empleo de los anticoagulantes implica varias precauciones

Archivo - Hombre mayor mirando el prospecto de un medicamento.
Archivo - Hombre mayor mirando el prospecto de un medicamento. - KATARZYNABIALASIEWICZ/ ISTOCK - Archivo

   MADRID, 13 Sep. (EDIZIONES) -

   Los anticoagulantes son unos medicamentos que se emplean para prevenir las embolias y las trombosis. Su función es la de regular el paso de la sangre del estado líquido al sólido, tanto dentro de los vasos sanguíneos, como cuando sale fuera de los mismos, según explica en una entrevista con Infosalus el presidente de la Sociedad Española de Trombosis y Hemostasia (SETH) el doctor Joan Carles Reverter.

   "Es uno de los fármacos más empleados. Incluso la OMS definió al clásico Sintrom como el segundo grupo de fármacos que más había mejorado la mortalidad y morbilidad de la población por detrás de los antibióticos en el siglo XX", afirma.

   En concreto, el hematólogo recuerda que los anticoagulantes pueden emplearse para todas aquellas entidades en las que puede estar aumentada la formación de coágulos, como por ejemplo las trombosis, las arritmias o la arterioesclerosis, entre otras; así como en la prevención de la formación de coágulos en la cirugía, en pacientes encamados o inmovilizados; aunque apunta que también se emplea en otras muchas patologías.

   Así, desde la Fundación Española del Corazón explican que los anticoagulantes son fármacos que impiden la coagulación de la sangre evitando, por tanto, la formación de coágulos o impidiendo su crecimiento y favoreciendo su disolución (desaparición) en caso de que ya se hayan formado.

   "La formación de coágulos es un mecanismo complejo que tiene como finalidad prevenir el sangrado tras sufrir un daño. Sin embargo, en ocasiones la formación de coágulos puede desencadenar un infarto de miocardio, infarto cerebral, o formación de coágulos en las venas o dentro de las aurículas del corazón, y en estos casos, la administración de fármacos anticoagulantes es fundamental", señala.

   En este punto, el presidente de la SETH recuerda que su empleo implica ciertas precauciones por la misma razón que su efecto beneficioso: "Al disminuir su coagulación, el riesgo de formación de trombos disminuye pero, en paralelo, aumenta el riesgo de sangrado por la limitación que existe para la formación de coágulos cuando la sangre va a salir fuera del sistema vascular".

   Desde la Sociedad Española de Cardiología indican que la dosis de anticoagulantes se ajusta a cada persona después de hacer un análisis de sangre porque diversos fármacos (amiodarona, omeprazol, carbamacepina, AINES, tiroxina, antibióticos de amplio espectro entre otros), o incluso el tipo de dieta, pueden tener interacciones (el efecto del anticoagulante se incrementa o disminuye), de ahí que sean precisos frecuentes controles para ajustar la dosis.

TIPOS DE ANTICOAGULANTES

   Por su parte, la Sociedad Española de Medicina Interna detallan cuáles son las características de los principales anticoagulantes hoy en el mercado:

   1.- Medicamentos de administración subcutánea o endovenosa, como las heparinas, unas inyecciones que se administran por vía subcutánea en la grasa abdominal una o dos veces al día ajustándose al peso corporal y que se usan cuando se necesita una anticoagulación rápida.

   2.- Anticoagulantes orales anti-Vitamina K, como el Sintrom y la Warfarina. El Sintrom es el más empleado en España. El Sintrom tiene el inconveniente de que cada persona precisa de una dosis diferente y además esta puede variar a lo largo del tiempo, por lo que estos pacientes requieren de controles periódicos.

   3.- Anticoagulantes orales directos: Nuevos medicamentos que se toman por vía oral y que, a diferencia del Sintrom, por ejemplo, no es necesario hacer controles sobre su toma porque tienen un efecto anticoagulante predecible, así como una acción muy rápida, no tienen interacción con alimentos y muy pocas con otros medicamentos.

   "Cada una de estas familias de medicamentos tiene unas indicaciones determinadas por las que su uso es más o menos adecuado", apostilla el presidente de la Sociedad Española de Trombosis y Hemostasia, al tiempo que remarca que la toma de estos medicamentos no representa una contraindicación para la vacunación frente a la COVID-19.

RECOMENDACIONES PARA PACIENTES ANTICOAGULADOS

   En última instancia, el doctor Reverter realiza las siguientes recomendaciones para los pacientes anticoagulados:

   ·Tomar la dosis prescrita en la forma prescrita.

   ·Atención a las interacciones, vigilar la administración de otros fármacos y sobre todo de productos de herboristería y similares, donde hay mucha interacción que no se contempla.

   ·Estar atento a la posibilidad de complicaciones hemorrágicas, avisar en pérdidas de sangre anómalas, o ante la aparición de hematomas o de dolor de cabeza intenso que no se resuelve con fármacos habituales.

   Mientras, desde la Sociedad Española de Cardiología añaden las siguientes:

   ·Si algún día olvida tomar la dosis a la hora acostumbrada, pero se da cuenta a lo largo de ese mismo día tómela lo antes posible. Pero si no se acuerda hasta el día siguiente mantenga la dosis que le toca, es decir: no varíe por su cuenta ni tome el doble, pero informe a su médico del olvido.

   ·El ácido acetil-salicílico ('Aspirina', 'Adiro','Tromalyt', 'A.A.S', etc), sus derivados (Solusprin*, 'Disgren', etc) y los medicamentos que lo contienen (muchos preparados antigripales) aumentan el efecto de los anticoagulantes y el riesgo de sangrado.

   ·Por el mismo motivo (aumento del riesgo de sangrado) no debe tomar antiinflamatorios en general, ya que interfieren con el tratamiento de forma importante. Sí puede tomar para el dolor o fiebre: Metamizol (Nolotil) o Paracetamol (Termalgin, Gelocatil, etc).

   ·En cualquier caso, nunca debe tomar un medicamento nuevo ni interrumpir un tratamiento sin consultar previamente. Prohibidas las inyecciones profundas, por ejemplo, intramuscular o intraarticular.

   ·Evite bebidas alcohólicas.

   ·En caso de enfermedades que le debiliten como diarrea, inapetencia u otras circunstancias que le obliguen a consultar con su médico o acudir al servicio de Urgencias debe informar y adelantar el control de anticoagulación.

   ·Consultar a su centro de hemostasia o médico responsable, con una semana de antelación ante cualquier cirugía, extracción dental o pruebas exploratorias invasivas (por ejemplo endoscopia, colonoscopia, biopsia).

   ·Si sangra por encías, nariz, con la orina, con las deposiciones, o estas son negruzcas o aparecen hematomas espontáneamente deberá comunicárselo al médico responsable de la anticoagulación.

   ·Si sangra de forma abundante debe acudir a Urgencias.

   ·Si apareciera dolor de cabeza intenso y de inicio brusco o de forma repentina dificultad para el habla, pérdida de fuerza o trastornos de la visión, estos también requieren de una valoración médica inmediata.

   ·Tan pronto sospeche embarazo, adviértalo al médico que le controla la coagulación. El tratamiento con anticoagulantes orales debe ser siempre controlado cuidadosamente.

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