Archivo - Inyección, jerínguilla, tratamiento. - GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / PICTURE - Archivo
MADRID, 12 Ene. (EUROPA PRESS) -
Un estudio reciente de la Universidad de California en San Francisco (EEUU) muestra que, pese a ser segura y efectiva, la autoadministración de anticonceptivos inyectables no se prescribe tanto como podría. Los investigadores analizan las barreras que impiden que esta opción llegue a más mujeres y proponen soluciones para cambiarlo.
En España, el anticonceptivo inyectable con acetato de medroxiprogesterona (DMPA) está disponible bajo prescripción médica, pero la versión subcutánea diseñada para la autoadministración no está autorizada ni implantada de forma generalizada. Actualmente, la inyección se administra en centros sanitarios por profesionales de la salud, a diferencia de otros países donde la autoinyección domiciliaria ya forma parte de la práctica habitual.
En el estudio, publicado en la revista 'Obstetrics & Gynecology', los investigadores encuestaron a 422 profesionales clínicos que recetan anticonceptivos regularmente y descubrieron que solo alrededor de un tercio de quienes conocían la opción la recetaban. Los profesionales expresaron su preocupación por la capacidad de sus pacientes para autoinyectarse el medicamento, la disponibilidad del mismo en las farmacias y la falta de enfoques estandarizados para asesorarlo y prescribirlo.
"Dado que la mayoría de los médicos desconocen que esta es una opción, los pacientes la desconocen. Es segura, eficaz y pone el control en manos de los pacientes. Deberíamos hablar de ella y ofrecérsela a los pacientes sin prejuicios", cuenta Jennifer Karlin, profesora asociada de Medicina Familiar y Comunitaria de la UCSF y autora principal del artículo.
¿QUÉ ES EL ACETATO DE MEDROXIPROGESTERONA DE DEPÓSITO?
El acetato de medroxiprogesterona de depósito (DMPA) es una forma inyectable de progestina, una forma sintética de la hormona natural progesterona. Este medicamento previene el embarazo hasta por tres meses al detener la ovulación, espesar el moco cervical y adelgazar el revestimiento uterino.
El DMPA está disponible en dos presentaciones inyectables: una inyección intramuscular, comercializada bajo el nombre de Depo Provera, que solo puede ser administrada por un profesional de la salud, y otra que se inyecta justo debajo de la piel. Esta versión subcutánea puede autoinyectarse fácilmente, al igual que los populares medicamentos inyectables GLP-1 para bajar de peso.
El medicamento se ha asociado con posibles efectos secundarios, como reducción de la densidad mineral ósea, aumento de peso y un tumor cerebral benigno llamado meningioma. Si bien el riesgo general de estos efectos secundarios es bajo, es importante que los médicos analicen los riesgos y beneficios con sus pacientes.
La versión subcutánea, aprobada en 2004, está oficialmente indicada para su administración por un médico, pero los médicos llevan muchos años capacitando a sus pacientes para que se autoinyecten de forma segura. Los anticonceptivos autoinyectables se utilizan con mayor frecuencia a nivel mundial, especialmente en el África subsahariana. Su uso se generalizó en EEUU durante la pandemia de COVID-19, y el estudio reveló que más de la mitad de los prescriptores encuestados se enteraron de su existencia entre 2020 y 2022.
HACIA UN ACCESO MÁS AMPLIO Y SEGURO
Tanto las directrices internacionales como las nacionales recomiendan que esta opción sea accesible para todas las pacientes, pero el estudio reveló que los proveedores en estados con acceso restringido al aborto eran menos propensos a prescribirla. Otros obstáculos incluyen la falta de materiales educativos, la falta de apoyo del personal y el tiempo limitado para la consulta con las pacientes.
Para ampliar la disponibilidad de esta opción, los autores abogan por la aprobación por parte de la FDA de la versión autoadministrable del inyectable, así como por garantizar que el seguro lo cubra y optimizar los flujos de trabajo en las clínicas.