MADRID 22 Sep. (EUROPA PRESS) -
La Asociación Española de Medicamentos Genéricos (AESEG) ha reivindicado que los medicamentos genéricos constituyen un activo estratégico para la seguridad de suministro, la resiliencia sanitaria y la autonomía estratégica europea, además de su contribución histórica a la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud.
Así lo ha defendido durante la celebración en Farmaforum de la mesa redonda 'El valor clínico, económico y social del medicamento genérico: activo crítico de la resiliencia sanitaria europea y la seguridad de suministro', un encuentro que ha reunido a representantes del Ministerio de Sanidad y de la industria farmacéutica para analizar el papel que desempeñan los medicamentos genéricos en el nuevo marco europeo de medicamentos críticos.
Durante el debate, los participantes han coincidido en que Europa está modificando progresivamente la forma de entender los medicamentos genéricos. Así, han aputnado que si durante décadas el foco estuvo centrado fundamentalmente en la competencia y la sostenibilidad presupuestaria, actualmente conceptos como medicamentos críticos, resiliencia de las cadenas de suministro, autonomía estratégica, fabricación en territorio europeo y seguridad de suministro están adquiriendo una importancia creciente en la agenda comunitaria.
AESEG ha destacado que este cambio responde a una realidad cada vez más evidente. "La pandemia, las tensiones geopolíticas y las interrupciones sufridas en las cadenas globales de suministro han demostrado que los medicamentos no constituyen únicamente una prestación sanitaria, sino también una capacidad industrial estratégica", ha resaltado.
En este contexto, la asociación ha defendido que los medicamentos genéricos generan al menos cuatro dimensiones de valor: valor clínico, al garantizar resultados en salud equivalentes y favorecer la continuidad de los tratamientos; valor económico, al contribuir a la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud y liberar recursos para financiar la innovación; valor social, al mejorar la accesibilidad y facilitar el acceso equitativo a los tratamientos y valor industrial y estratégico, al sostener capacidades productivas esenciales para la seguridad sanitaria.
Uno de los ejemplos analizados durante la mesa ha sido el caso de dabigatrán genérico, cuyo estudio de impacto promovido por AESEG concluyó que su disponibilidad permitió que 56.981 pacientes adicionales accedieran al tratamiento, generando 3.171 años de vida adicionales, 2.716 años de vida ajustados por calidad y un impacto económico positivo superior a 74 millones de euros para el Sistema Nacional de Salud en apenas dos años.
Según AESEG, estos resultados demuestran que el valor de los medicamentos genéricos no puede medirse exclusivamente en términos de ahorro, sino también por su capacidad para mejorar el acceso a los tratamientos y generar mejores resultados en salud.
CRITICAL MEDICINES ACT
La mesa ha dedicado una parte importante del debate a la futura Critical Medicines Act, la iniciativa legislativa europea que prevé incorporar criterios de resiliencia y seguridad de suministro en la compra pública de medicamentos críticos y reforzar la consideración de la capacidad productiva europea.
En este sentido, AESEG ha recordado las recientes declaraciones de Laure Geslin, representante de la Dirección General de Salud y Seguridad Alimentaria de la Comisión Europea (DG SANTE), quien afirmó que "no puede existir seguridad de suministro sin sostenibilidad económica". Para la asociación, esta afirmación constituye uno de los cambios conceptuales más importantes que se están produciendo actualmente en Europa.
AESEG ha subrayado que durante años el debate farmacéutico europeo ha estado centrado principalmente en la innovación y en los medicamentos de alto coste. Sin embargo, la Comisión Europea reconoce ahora que la disponibilidad de medicamentos maduros, esenciales y críticos depende también de la existencia de unas condiciones económicas que permitan mantener la fabricación y el suministro a largo plazo.
La asociación ha indicado que este nuevo enfoque europeo resulta plenamente coherente con las reivindicaciones que viene trasladando desde hace años en relación con la sostenibilidad de los medicamentos fuera de patente, la necesidad de preservar capacidades industriales estratégicas y la importancia de garantizar la viabilidad económica de determinados medicamentos esenciales para los pacientes.