La advertencia que muchos pasan por alto: algunos medicamentos pueden convertir el sol en un enemigo

Archivo - La AEMPS se suma a la campaña europea 'Los medicamentos no son caramelos' para concienciar sobre su uso responsable
Archivo - La AEMPS se suma a la campaña europea 'Los medicamentos no son caramelos' para concienciar sobre su uso responsable - MONKEYBUSINESSIMAGES/ ISTOCK - Archivo
Infosalus
Publicado: jueves, 18 junio 2026 8:36

   MADRID, 18 Jun. (EDIZIONES) -

   Con la llegada del verano, millones de personas extreman las precauciones frente a la radiación solar utilizando cremas fotoprotectoras, gafas de sol, o evitando las horas de mayor intensidad. Sin embargo, existe un factor de riesgo poco conocido que puede multiplicar los efectos dañinos del sol sobre la piel: determinados medicamentos.

Antibióticos, antihipertensivos, antidepresivos, tratamientos para el acné, e incluso algunos remedios de origen vegetal pueden provocar reacciones de fotosensibilidad, haciendo que unas exposiciones solares aparentemente inocuas desencadenen quemaduras intensas, erupciones cutáneas, manchas persistentes o, a largo plazo, un mayor riesgo de envejecimiento prematuro y de cáncer de piel.

Por eso, en Europa Press Salud Infosalus entrevistamos a Pablo Caballero, que es farmacéutico del área de divulgación científica del Consejo General de Colegios Farmacéuticos, quien en primer lugar nos recuerda qué es la fotosensibilidad asociada al consumo de medicamentos.

    "Se trata de una reacción de sensibilidad anormal de la piel ante la exposición solar cuando en el organismo está presente una determinada sustancia química, ya sea un fármaco o alguno de sus metabolitos -sustancias derivadas del fármaco que se producen en el organismo como consecuencia de su metabolismo-. Los medicamentos fotosensibilizantes amplifican los efectos de la radiación ultravioleta, de modo que una exposición, que en condiciones normales podría ser tolerada, se convierte en agresiva para la piel", advierte.

    Algo que se debe tener en cuenta, tal y como destaca, es que, en muchos casos, la fotosensibilidad puede permanecer durante un tiempo tras finalizar un tratamiento: "Algunos fármacos se acumulan en tejidos y tienen vidas medias largas, por lo que el riesgo puede mantenerse varios días o semanas".

   Concreta este portavoz de los farmacéuticos también que existen dos mecanismos principales de acción dentro de los medicamentos en este sentido:

   ·Fototoxicidad: El más frecuente y tiene lugar cuando el fármaco o alguno de sus metabolitos absorbe energía de la radiación UV, se activa y provoca un daño celular directo, similar a una quemadura solar pero desproporcionada; no requiere que el sistema inmunitario esté implicado, por lo que puede ocurrirle a cualquier persona que tome el medicamento y se exponga al sol.

   ·Fotoalergia: una respuesta inmunitaria en la que el fármaco, al activarse con la luz solar, se comporta como un antígeno, y desencadena una reacción alérgica en la piel; en este caso no todo el mundo reacciona, sólo quienes han desarrollado sensibilización, pero las manifestaciones pueden ser más persistentes e incluso aparecer con dosis de radiación o de medicamento muy bajas.

   "Es importante saber que la radiación responsable es, principalmente, la ultravioleta A (UVA), que atraviesa las nubes y el cristal de las ventanas, lo que significa que este riesgo no desaparece en días nublados, ni cuando estamos en el interior de un coche, o junto a una ventana", añade.

PRINCIPALES MEDICAMENTOS IMPLICADOS

   La lista es más amplia de lo que habitualmente se cree, según advierte Caballero, y algunos de los fármacos implicados son de uso cotidiano. Entre los más conocidos por este efecto dice que están los antibióticos del grupo de las tetraciclinas -como la doxiciclina- y las fluoroquinolonas -como ciprofloxacino o levofloxacino-, así como los corticoides y los antiinflamatorios no esteroideos tópicos, como el ketoprofeno en gel.

   Mientras, señala que otros de uso muy habitual cuya asociación con las reacciones de fotosensibilidad puede ser menos conocida incluyen:

   ·Antihipertensivos: los diuréticos tiazídicos -como la hidroclorotiazida- son probablemente los que se asocian con mayor fotosensibilidad. El amlodipino y otros antagonistas del calcio también pueden favorecer reacciones de fotosensibilidad.

   ·Antidepresivos: los tricíclicos, como la amitriptilina, y algunos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, pueden aumentar la sensibilidad cutánea. El hipérico o hierba de San Juan, usada como remedio natural -medicamento a base de plantas-, es también fotosensibilizante.

   ·Antihistamínicos: especialmente algunos de primera generación, como la prometazina. En la actualidad no suelen utilizarse para tratar las alergias más comunes -como la alergia al polen-, pero a veces están presentes en medicamentos antigripales o anticatarrales, en combinación con otros fármacos.

   ·Antipsicóticos: muchas fenotiazinas, como la clorpromazina, pueden provocar reacciones de fotosensibilidad.

   ·Estatinas: usadas para el colesterol, pueden en algunos pacientes potenciar la reacción cutánea al sol.

·Retinoides: como la tretinoína o la isotretinoína, que se usan tanto por vía tópica como oral, principalmente para tratar el acné, y hacen que la piel sea extraordinariamente vulnerable a la radiación.

SÍNTOMAS DE ALERTA

   Con ello, asegura Pablo Caballero que podemos sospechar que estamos ante una reacción de fotosensibilidad medicamentosa, y no ante una simple quemadura solar por la desproporción, es decir, porque la reacción es demasiado intensa para la cantidad de radiación solar recibida. Igualmente, apunta que entre los síntomas concretos que deben hacernos sospechar se encontrarían:

   ·Enrojecimiento intenso, hinchazón, y sensación de quemazón que aparecen con rapidez tras una exposición solar breve o moderada.

   ·Aparición de ampollas o de vesículas en zonas expuestas, de forma similar a una quemadura de segundo grado.

   ·Erupciones con picor intenso o eccema en las áreas expuestas.

   ·En las fotoalergias, las lesiones pueden extenderse más allá de las zonas expuestas y tienen un componente pruriginoso -picor- más marcado.

   "Ante cualquiera de estos signos, se debe evitar la exposición solar de inmediato y consultar con el farmacéutico o el médico, pero no se debe interrumpir el tratamiento sin indicación del profesional sanitario que lo haya prescrito", insiste el experto.

   Es más, sostiene que, aunque la reacción aguda es la más llamativa, si la exposición solar es recurrente se pueden producir daños crónicos que pueden pasar desapercibidos durante mucho tiempo: "La hiperpigmentación persistente es una de las secuelas más frecuentes. Tras una reacción fototóxica, los melanocitos pueden quedar alterados y producir manchas oscuras -melasma o hiperpigmentación posinflamatoria- que persisten meses o incluso años después de finalizar el tratamiento con un medicamento".

   Además, el farmacéutico del área de divulgación científica del Consejo General de Colegios Farmacéuticos habla de la radiación UVA que activa estos mecanismos y que es también responsable de la degradación del colágeno y de la elastina, por lo que las personas con fotosensibilidad medicamentosa no tratada presentan un envejecimiento cutáneo prematuro, con arrugas más tempranas, pérdida de firmeza, y textura irregular de la piel.

   "Por otro lado, el daño en el ADN de los queratinocitos que genera la radiación UV se potencia con los fármacos fotosensibilizantes, lo que en exposiciones repetidas a lo largo de los años aumenta el riesgo de queratosis actínica y de cáncer de piel", advierte en última instancia este experto.

CONSEJOS A SEGUIR

   Por eso, entre las recomendaciones básicas que debería seguir cualquier persona que esté tomando un medicamento durante el verano, este farmacéutico apunta a las siguientes:

   ·Usar protector solar de amplio espectro con SPF 50, que cubra tanto UVB como UVA. Hay que aplicarlo 20-30 minutos antes de exponerse al sol y reaplicarlo cada dos horas o tras el baño, sin escatimar cantidad.

   ·El protector solar es imprescindible cuando la exposición a la radiación es inevitable. Sin embargo, puede no ser suficiente por sí solo y existen recomendaciones que ayudarán a evitar riesgos para la piel.

   ·Siempre que sea posible, se debe priorizar la protección física con la ropa, sombreros y gafas de sol homologadas. En el caso de fármacos muy fotosensibilizantes, como los retinoides, la crema puede ser insuficiente incluso en exposiciones breves.

   ·Leer siempre el prospecto de los medicamentos, el apartado de advertencias y precauciones y observar si aparecen términos como 'fotosensibilidad', 'evite la exposición solar', o 'protéjase del sol', que indican que ese medicamento concreto aumenta el riesgo de quemaduras solares.

   ·Evitar la exposición en las horas centrales del día, entre las 11:00 y las 17:00 aproximadamente, cuando la radiación UVA y UVB alcanza su mayor intensidad.

   ·No olvidar los fotoprotectores en labios y zonas frecuentemente olvidadas como orejas, nuca y dorso de las manos.

   ·Precaución con las superficies reflectantes: el agua, la arena o la nieve reflejan la radiación, provocando que estemos expuestos aunque no nos encontremos directamente bajo el sol.

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