La psoriasis, ligada al riesgo de enfermedad cardiovascular

Psoriasis
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Actualizado 19/11/2018 10:53:33 CET

   MADRID, 19 Nov. (EUROPA PRESS) -

   La enfermedad psoriásica es una condición inflamatoria crónica sistémica, que afecta, fundamentalmente, a la piel y las articulaciones. Sin embargo, puede dañar a otros órganos y tejidos, erigiéndose como un factor de riesgo para el desarrollo de enfermedad cardiovascular, según la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) ha detallado en la III edición de la Jornada Cardiovascular.

   La reumatóloga del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid y representante de la Sociedad Española de Reumatología (SER), Marta Valero, y la médica de familia del Centro de Salud Los Rosales de Madrid, Yasmín Drak Hernández, han informado de que la psoriasis produce un aumento de los factores de riesgo cardiovascular como hipertensión arterial (30%), diabetes mellitus tipo II (5-16%) y obesidad (32-60%).

   Esto condiciona un aumento de la morbimortalidad cardiovascular (cardiopatía isquémica, insuficiencia cardiaca congestiva, ictus, arteriopatía periférica, etcétera) en comparación con la población general, lo que subordina la necesidad de establecer un cribado activo de los factores de riesgo, valorar el riesgo cardiovascular del paciente e instaurar el tratamiento adecuado.

   Durante las jornadas se ha hecho hincapié en que, debido a la complejidad de la enfermedad psoriásica, es preciso un abordaje multidisciplinar entre los diferentes médicos implicados en el cuidado de estos pacientes, precisando la atención de reumatólogos, dermatólogos y, según la afectación, de otros especialistas. Además, se ha destacado, especialmente, la coordinación y colaboración con los médicos de Atención Primaria, ya que son los encargados del cuidado más frecuente del paciente.

   Estos profesionales son quienes pueden realizar el cuidado y abordaje del riesgo cardiovascular mediante la implementación de medidas de prevención primaria (como el fomento del ejercicio físico, las normas dietéticas adecuadas, el control del peso o el abandono del hábito tabáquico) o secundarias (como la indicación de terapias hipolipemiantes, antidiabéticos o antihipertensivos cuando sean necesarios).

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