Los problemas en los párpados ponen en riesgo la visión

Ojo, párpado, pestaña, salud ocular
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Publicado 22/08/2018 11:30:39CET

MADRID, 22 Ago. (EUROPA PRESS) -

Problemas en los párpados, como que no cierren completamente, estén inflamados, estén caídos, que roten hacia adentro o hacia afuera y que las pestañas no crezcan correctamente, pueden poner en riesgo la visión y dañar otras estructuras oculares, como la córnea, según han recordado especialistas en rejuvenecimiento facial y oculoplástica del Instituto de Microcirugía Ocular (IMO).

La imposibilidad de cerrar los párpados completamente recibe el nombre de lagoftalmos y deriva en una sobreexposición de la superficie ocular, lo que puede conllevar problemas de sequedad y sus molestias adheridas, como sensación de arenilla, visión borrosa, enrojecimiento y posibles lesiones corneales y conjuntivales. Las personas cierran los ojos de manera constante. Al ir a dormir, por ejemplo, pero también cada vez que se parpadea, unas 20.000 veces al día.

El origen de esta patología suele ser una parálisis facial que debilita el músculo orbicular. Otras causas nada desdeñables, según el oftalmólogo de IMO, Ramón Medel, son "la retracción del párpado inferior provocada por una blefaroplastia mal practicada, que puede requerir sofisticadas intervenciones como el lifting mediofacial transconjuntival".

Por su parte, la inflamación de los párpados o la blefaritis afecta a alrededor del 30 por ciento de la población y es uno de los motivos más comunes de visita al oftalmólogo. Puede deberse a un exceso de grasa y la proliferación de bacterias o a la disfunción de las glándulas de Meibornio, ubicadas en el interior del borde palpebral y que se dedican a aportar el componente lipídico de la lágrima para evitar su evaporación.

"La blefaritis va asociada en la mayoría de casos al ojo seco. La mejor estrategia para mantenerla a raya es la prevención mediante una higiene palpebral cuidadosa y regular", ha explicado la oftalmóloga de IMO, Luz María Vásquez. Incluye limpiar la zona con agua y jabones neutros o toallitas específicas para los párpados, así como desmaquillarse correctamente, con suavidad y sin frotar los ojos. Para personas propensas pueden ayudar tratamientos en consulta como la microblefaroexfoliación palperebral o la pulsación térmica.

En referencia a los párpados caídos o ptosis palpebral, sus principales factores son el envejecimiento, los traumatismos, los tumores, las enfermedades sitémicas o las alteraciones en el desarrollo embrionario, entre otros factores. Cuanto mayor es la caída, más se reduce el campo visual. Si llega a taparse parte de la pupila, la visión queda afectada de manera seria.

Produce incapacidad e impacto psicológico en la persona que lo sufre, lo que hace importante tratarlo, sobre todo en el caso de los niños. "Si no reciben los estímulos adecuados en la etapa de desarrollo visual, su visión no alcanza todo el potencial y puede producirse un ojo vago", ha indicado el doctor Medel.

Las rotaciones hacia dentro o hacia fuera del párpado pueden ser entropión, el borde palpebral se invierte contra el globo ocular, o ectropión, lo que significa que se gira en dirección opuesta. En el primer caso, el contacto con las pestañas puede ocasionar complicaciones en la córnea y, de forma habitual en ambas alteraciones, la superficie del ojo queda más expuesta y aumenta el riesgo de irritación y daños.

Ambas afecciones, asociadas a menudo a la laxitud de los tejidos por la edad, suelen cronificarse y progresar. La solución definitiva para por la intervención quirúrgica. Hay más de 20 técnicas distintas para tratarlas.

Por último, las pestañas pueden sufrir un crecimiento anómalo, se orientan hacia el globo ocular en vez de hacia el exterior, por múltiples causas. Destacan los procesos de cicatrización, los traumatismos, los herpes o las infecciones. La patología resulta "muy molesta" y puede "generar alteraciones visuales permanentes", según la doctora Vásquez, que ha recomendado acudir al oftalmólogo si se sufren tanto triquiasis como distiquiasis.

Para evitar que el roce continuo de las pestañas erosione la córnea y produzca cicatrices que impidan su transparencia y la merma de visión, puede tratarse con láser o cirugía.