Publicado 14/03/2021 07:59CET

Manicuras y pedicuras permanentes, ¿sí o no?

Manicura permanente con uñas de gel.
Manicura permanente con uñas de gel. - ISCTOCK

   MADRID, 14 Mar. (EDIZIONES) -

   La manicura y la pedicura permanente te permite siempre olvidarte de llevar las uñas perfectas durante unas dos semanas aproximadamente, pero no siempre son buenas para nuestra salud. Te contamos el porqué.

   Según advierte la miembro de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) Andrea Combalia, tanto la palabra 'manicura', como la 'pedicura', significan cuidado de las manos y de los pies, respectivamente, y según avisa: "¡Las uñas hay que cuidarlas, al igual que cuidamos nuestra piel y nuestro pelo!".

   Así que, por ese lado, sí se posiciona a favor de las manicuras y de las pedicuras, del lado del autocuidado siempre, según confiesa en una entrevista con Infosalus con motivo de la publicación de 'Piel Sana in corpore sano' (Grijalbo), un libro que además da nombre a su famosa cuenta de Instagram, donde comparte sus conocimientos en la materia.

   Ahora bien, esta experta pide tener cuidado con determinadas herramientas que se emplean durante la manicura y la pedicura, y destaca que las permanentes deben hacerse de forma puntual. Según advierte, éstas emplean unos materiales que se llaman acrilatos, unos "conocidos alérgenos" que pueden provocar dermatitis de contacto en algunas personas.

   Además, al aplicar estas sustancias se desprende la lamina ungueal, aquella por la que la uña se vuelve más porosa, de forma que ésta se puede romper con más facilidad. "Igual nos hacemos la manicura permanente para tener uñas más bonitas, pero después se pueden romper con más facilidad", mantiene la dermatóloga especializada en el Hospital Clínic de Barcelona, quien precisa que lo mismo sucedería con las uñas de gel.

   Igualmente, recuerda que las cutículas son parte de nuestra piel y protegen a la matriz de la uña, al situarse sobre su base. Según indica, su función es esencial, ya que protegen y sellan la uña para evitar infecciones. Se trata de una barrera que no debe ser retirada, y cualquier alteración de la cutícula, ya sea cortarla, estirarla o morderla puede ocasionar problemas. "Cuando se retiran las cutículas con la manicura aumentan los daños de la matriz ungueal, que es la fábrica de la uña. Hidrátalas a diario con aceites o cremas y evita manipularlas con herramientas rígidas", agrega.

   Otro de los problemas que pueden acarrear las manicuras o las pedicuras es que cuando cortan las uñas intensamente se pueden producir microtraumatismos, que pueden dañar a la uña de forma permanente. "Hay que evitar limarlas y cortarlas en exceso, y utilizar siempre los instrumentos apropiados para ello", apostilla la doctora Combalia.

   Incide también en que pintarse las uñas, pese a que es un ámbito muy extendido, afecta a la salud de nuestras uñas ya que, un esmaltado repetido, y sea el que sea, daña la uña y la vuelve más áspera, sin brillo, amarillenta y frágil. "El uso frecuente y continuo de esmaltes y lacas deshidrata la uña. Tampoco se salvan los disolventes presentes en los quitaesmaltes, como la acetona, que resecan la uña y la debilitan si se usan con frecuencia", apostilla.

   La dermatóloga indica en última instancia que los esmaltes semipermanentes se adhieren fuertemente a la superficie de la uña por lo que hay que tener especial cuidado al retirarlos. Además, precisa que para fijarlos se emplean lámparas UVA que inciden sobre la piel. "Aplicar esmaltes es una opción. Yo misma uso de vez en cuando. Pero debes conocer las consecuencias y permitir que tus uñas se recuperen", sentencia.

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