Actualizado 10/09/2015 12:25 CET

Implantes dentales: cuestión de salud

Implantes dentales
Foto: TETIANA RYSHCHENKO

   Son elementos artificiales que sustituyen la raíz de un diente, forman parte de un tratamiento global de rehabilitación de la boca. Si en un inicio se optó por sustitutos removibles de los dientes o los puentes fijos en porcelana, los implantes constituyen un tratamiento menos agresivo ya que no requieren tallar dientes sanos como en el caso anterior.

   IMPLANTES DENTALES

   Según explica a Infosalus el doctor Óscar Castro, presidente del Consejo General de Colegios de Dentistas de España, los implantes funcionan a modo de sustitutos de la raíz del diente natural, son de materiales como el titanio o el circonio que son biocompatibles y que tras un proceso de osteointegración quedan fundidos con el hueso.

   Aunque se hable de implantes como nombre genérico, en el proceso existen varios pasos y el implante es el primero de ellos. Después del implante, una especie de tornillo que se inserta en el hueso, se coloca la prótesis, ya sea una corona o varias que sustituyen a la piezas dentales perdidos. Existen muchas alternativas según las condiciones en que se encuentre el paciente y su elección personal.

   Castro añade que la misión del dentista es conservar al máximo las piezas naturales pero si hay pérdida irremediable de alguna de ellas se puede colocar un diente artificial mediante un implante.

   Cuando el dentista realiza el diagnóstico y considera que el implante es la mejor alternativa de rehabilitación de la boca se plantean al paciente las posibles opciones y, si es necesario, cuando hay falta de hueso, para garantizar el éxito del tratamiento, se realizan injertos de hueso artificial con membrana o se utiliza  de la cresta iliaca o del mentón del propio paciente.

   CONTRAINDICACIONES PARA LOS IMPLANTES DENTALES

   Existen pocas contraindicaciones directas para el implante pero entre ellas las más importantes son tabaquismo, poca higiene, diabetes, cardiopatías o tratamientos agresivos de anticoagulación. "La osteoporosis también puede impedir el implante si existe debilidad del hueso y una insuficiente densidad ósea", señala Castro, que apunta que las personas con mandíbula atrófica, en las que el nervio dentario inferior está casi expuesto tampoco pueden someterse a un implante.

   Menos de un 1% de los pacientes experimenta una infección derivada del implante ya que como en todo procedimiento puede haber una entrada de microbios e infectarse la herida. La osteointegración puede durar de dos a tres meses. Aproximadamente ocho días después de la cirugía se quitan los puntos, si han sido necesarios, se revisa y si es posible, se coloca una corona provisional para que no se vea la ausencia de dientes.

ACOSTUMBRARSE AL IMPLANTE, UNA FASE MÁS DEL PROCESO

   El implante no se suele realizar de forma directa en todos sus pasos sino que el procedimiento completo dura alrededor de tres o cuatro meses. Todas las fases revisten complejidad pero además, una vez realizado el implante, el nuevo diente artificial tiene que cumplir bien su función.

   La raíz artificial que es el implante tiene que dar buen soporte a la corona del diente que es como la copa del árbol. La persona tiene que acostumbrarse a la nueva sensación propioceptiva. Se adapta primero a la sensación de no tener diente, después a la del implante y más tarde a la colocación del nuevo diente. "Cada paciente lo vive de una forma diferente aunque el protocolo está muy bien establecido en la práctica profesional", señala el doctor Castro.

  Este diente artificial con implante puede durar toda la vida pero hay que tener en cuenta que es una tercera oportunidad, tras los dientes de leche y los permanentes. Esto supone que los nuevos dientes requieren de una buena higiene, ya que la encía asociada puede sufrir igual que el resto una infección, que en el caso del implante se denomina periimplantitis y su curación no sólo tiene un coste físico sino también económico.

   "Si una persona necesita un implante no debe pensar en términos económicos sino de salud, lo principal es que el profesional que realice la intervención esté bien formado y que los materiales sean de calidad. Hay que evitar a toda costa banalizar en este sentido. Cuando existen ofertas económicas hay que pensar que el tratamiento tiene unos costes, es importante ver el presupuesto al completo, una oferta en uno de los procesos puede esconder una subida de coste en otro", concluye el doctor Castro.