Hidradenitis Supurativa, ¿Qué alimentos hay que evitar?

HIDRADENITIS SUPURATIVA, ACNE SEVERO
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Actualizado 22/09/2017 13:32:09 CET

MADRID, 22 Sep. (EUROPA PRESS) -

Uno de los desencadenaste de la hidradenitis supurativa, y que fomentan la aparición de los primeros síntomas, es la dieta rica en hidratos de carbono y productos no lácteos que suelen tener los pacientes con obesidad, según el jefe de sección de Dermatología Pediátrica en el Hospital Universitario La Paz, Madrid, Raúl de Lucas.

Esta es una enfermedad inflamatoria, inmunomediada, progresiva y crónica e inflamatoria de la piel, que se manifiesta con nódulos, abscesos, tractos fistulosos y cicatrices localizadas en axilas, área genitofemoral, perineo, glúteos o región inframamaria en el caso de mujeres.

"Se ha observado la prevalencia de otras enfermedades autoinflamatorias como puede ser la enfermedad de Crohn, la diabetes o la artritis reumatoide en los familiares de los pacientes de hidradenitis supurativa infantiles o adolescentes", ha comentando el especialista.

Asimismo, no llevar una dieta equilibrada conlleva al aumento de insulina, por ello de Lucas recomienda tanto a los pacientes adultos como a los adolescentes evitar fumar o ser fumador pasivo.

EDADES PEDIÁTRICA

La enfermedad suele diagnosticarse al inicio de la edad adulta, aunque no es infrecuente que los síntomas se inicien años antes, en la adolescencia, durante o inmediatamente después de la pubertad. Sin embargo, se estima que el 36 por ciento de los casos debutan entre los 11 y los 22 años.

"El paciente adolescente tiene una importante afectación a nivel social y emocional. Las heridas, las cicatrices y la supuración producidas por la enfermedad pueden condicionar la forma de vestirse y relacionarse con su entorno, así como en sus relaciones afectivas", ha asegurado la presidenta de la Asociación de Enfermos de Hidrosadenitis, Silvia Lobo.

Asimismo, un estudio ha demostrado que la presencia de antecedentes familiares con hidradenitis supurativa es más común en pacientes que la inician antes de los 13 años. En este sentido, casi el 60 por ciento de aquellos que experimentaron un inicio temprano de la enfermedad tenían antecedentes familiares, frente al 34 por ciento de aquellos que la habían iniciado entre los 20 y los 24 años.

En el caso del paciente pediátrico, la enfermedad puede tener un impacto significativo en su calidad de vida, en su estilo de vida y en su autoestima. Además, las lesiones dolorosas pueden limitar la actividad diaria, la asistencia a la escuela, y el ejercicio físico, contribuyendo de este modo a la obesidad, la cual a su vez exacerba la enfermedad.

Debido al impacto en la calidad de vida, es importante aportar apoyo psicológico al paciente adolescente, para que entienda el curso natural de su enfermedad así como los hábitos de vida que debe adoptar para evitar aumentar la gravedad de la misma.