VALÈNCIA 24 Jul. (EUROPA PRESS) -
Expertos advierten del "falso mito" del 'callo solar', que ha vuelto a cobrar protagonismo en redes sociales, porque "la piel nunca se acostumbra al sol": "No existe ningún mecanismo que haga inmune a la piel frente al daño provocado por la radiación ultravioleta".
Así lo ha recalcado el doctor Antonio González, dermatólogo especialista de Vithas Valencia 9 de Octubre, quien afirma que "el llamado 'callo solar' no es un término médico. En ese sentido, ha explicado que lo que muchas personas interpretan como una adaptación de la piel al sol es, en realidad, "un mecanismo de defensa frente a una agresión". De este modo, la piel intenta protegerse produciendo más melanina y aumentando ligeramente el grosor de la capa superficial, pero "ese proceso no evita que la radiación continúe dañando las células".
Al respecto, ha apuntado que aunque durante años se ha asociado el bronceado con una piel más resistente, ha recordado que el color adquirido tras la exposición solar es la consecuencia de un daño biológico y que cuando la radiación ultravioleta alcanza la piel, provoca alteraciones en el ADN de las células cutáneas.
Como respuesta, el organismo incrementa la producción de melanina para intentar limitar parte de ese daño. Sin embargo, esta protección es muy limitada y, en ningún caso, sustituye el uso de medidas de fotoprotección. "Pensar que una persona está protegida porque ya está morena es uno de los errores más frecuentes del verano. El bronceado no elimina el daño acumulado ni impide que continúe produciéndose", ha comentado.
No obstante, ha aclarado que la exposición solar también tiene efectos positivos cuando se realiza de forma controlada ya que la luz solar participa en la síntesis de vitamina D, influye en la regulación del ritmo circadiano y puede favorecer el bienestar físico y emocional. No obstante, estos beneficios no requieren largas jornadas de exposición ni permanecer al sol durante las horas de mayor intensidad.
Según explica el Dr. Antonio González, "nuestro organismo no necesita pasar horas tomando el sol para obtener sus beneficios. Una exposición moderada y responsable suele ser suficiente, mientras que el exceso únicamente incrementa el riesgo de daño cutáneo".
En caso contrario lo que sí deja el sol es envejecimiento y riesgo de cáncer de piel ya que el daño provocado por la radiación ultravioleta es acumulativo y puede manifestarse años después. "La radiación solar acelera el envejecimiento de la piel y favorece la aparición de manchas, arrugas prematuras y pérdida de elasticidad. También puede producir alteraciones de la pigmentación y lesiones precancerosas como las queratosis actínicas", ha advertido.
Además, incrementa el riesgo de desarrollar distintos tipos de cáncer de piel, entre ellos el carcinoma basocelular, el carcinoma epidermoide y el melanoma, que es el más agresivo por su capacidad de producir metástasis. El especialista ha recordado que gran parte de estas lesiones aparecen tras décadas de exposición acumulada y, en muchas ocasiones, están relacionadas con hábitos adquiridos desde la infancia o la juventud.
PROTECCIÓN
Para proteger adecuadamente la piel se recomienda utilizar fotoprotectores de amplio espectro con SPF 50 o superior cuando la exposición vaya a ser prolongada, aplicarlos entre 20 y 30 minutos antes de salir al exterior y reaplicarlos cada dos horas, especialmente después del baño o de una sudoración intensa.
También es importante evitar la exposición solar durante las horas centrales del día, utilizar sombreros de ala ancha, gafas homologadas y ropa con protección ultravioleta, y desterrar la falsa idea de que el bronceado es sinónimo de protección.
Además, la fotoprotección oral "puede ser un complemento útil dentro de una estrategia integral de prevención", ha afirmado el dermatólogo. Más allá de la protección solar, los especialistas insisten en la importancia de vigilar la aparición de lesiones nuevas o cambios en lunares ya existentes.
"Una mancha que cambia de tamaño, color o forma, una costra que no termina de cicatrizar o una lesión que sangra de forma repetida son señales de alerta que deben ser valoradas por un dermatólogo. La detección precoz sigue siendo una de las herramientas más eficaces para mejorar el pronóstico del cáncer de piel", ha apostillado.