Publicado 15/05/2021 07:59CET

Los dos imprescindibles para prevenir la gingivitis

Mujer sonriendo en la consulta de un dentista.
Mujer sonriendo en la consulta de un dentista. - ISTOCK

   MADRID, 15 May. (EDIZIONES) -

   Por su enorme prevalencia muchas personas tienden a pensar que el sangrado de encías es algo normal, pero no lo es. Las encías sanas no sangran, y el sangrado es la forma de poder detectar que algo no va bien y que debemos consultar a nuestro dentista.

   Así lo asegura en una entrevista con Infosalus Paula Matesanz Pérez, especialista en Periodoncia, profesora colaboradora en el Posgrado en Periodoncia e implantes de la UCM y secretaria general de la Sociedad Española de Periodoncia (SEPA), quien remarca que la gingivitis es una enfermedad infecciosa de carácter reversible, en la que pueden distinguirse en la encía ciertos signos característicos, como el sangrado (incluso a veces de manera espontánea), y cambios en el color, la textura, la forma y/o el volumen de la encía.

   La gingivitis la origina la presencia de bacterias en contacto con los tejidos de soporte del diente, ante lo que el sujeto trata de responder por medio de su primer mecanismo de defensa, que es la respuesta inflamatoria, aclara esta experta.

   Matesanz precisa además que esta respuesta del huésped no solo no consigue eliminar el ataque de las bacterias, sino que, desafortunadamente, contribuye al mantenimiento y progresión de la enfermedad. "Podríamos resumir diciendo que la inflamación es consecuencia de las bacterias, pero que, en su afán por protegerse, la defensa del sujeto portador acaba por empeorar la situación", sostiene.

   Entre los factores que aumentan el riesgo de padecer gingivitis, la secretaria general de la SEPA señala que existen condiciones generales del organismo o ciertos fármacos que pueden aumentar la manifestación de la enfermedad. "Es decir, la causa original del problema sigue siendo la presencia de las bacterias, pero se manifiesta más la inflamación. Ejemplo de ello son ciertas condiciones hormonales, como la pubertad o el propio embarazo, o el consumo de ciertos fármacos, como algunos antiepilépticos o ciertos medicamentos antihipertensivos, por citar algún ejemplo", agrega.

   Dado que el sangrado de encías es una manifestación clara de la presencia de inflamación en las encías o gingivitis y, aunque en algunos casos su origen puede ser otro, la recomendación general es que se consulte con el especialista en cuanto se detecte.

   "La detección temprana y el manejo de esta inflamación puede mejorar mucho su pronóstico y prevenir condiciones irreversibles que suceden a la periodontitis en muchas ocasiones", defiende la especialista en Periodoncia.

   Por otra parte, advierte de que los sangrados de encías de causa no inflamatoria ni traumática a veces pueden ser consecuencia de procesos generales que puede estar sufriendo el sujeto, por lo que también convendría diagnosticarlos.

   ¿Debemos entonces hacernos una limpieza de boca siempre que nos sangren las encías? Matesanz Pérez subraya en este sentido que si el dentista confirma que el sangrado de encías es consecuencia de la gingivitis, sí convendría. "Como se ha mencionado, se trata de una condición reversible causada por las bacterias, por lo que lo necesario para recuperar la salud es la eliminación mecánica de este biofilm bacteriano", apostilla.

   En cuanto al tratamiento, la especialista en periodoncia indica que se debe empezar siempre por la información al paciente y la instrucción en higiene oral, ya que si no los beneficios conseguidos con el tratamiento profesional serán limitados en el tiempo y menos exitosos.

    "A continuación, habrá que llevar a cabo una profilaxis o tartrectomía, es decir, una eliminación profesional de placa para controlar el factor causal. En algunos casos, aunque esto está sujeto a la valoración del profesional, se puede recurrir al uso coadyuvante de productos para el control químico de la placa, como son algunos colutorios y pastas, con principios activos específicos que ayudan a resolver la inflamación", agrega la experta.

¿SE PUEDE PREVENIR LA GINGIVITIS?

   En cuanto a prevenir la gingivitis, la especialista mantiene que una correcta higiene oral por parte del paciente, en la que utilice el cepillo de dientes, manual o eléctrico, así como alguna herramienta de higiene interdental, como la seda o los cepillos interdentales, pueden conseguir una eliminación de las bacterias y, por tanto, prevenir la aparición de la enfermedad.

   "Afortunadamente, la gingivitis no es una enfermedad genética, y por tanto, el sujeto tiene gran capacidad de influir en su prevención", asegura la secretaria general de la SEPA.

   En última instancia, esta experta recalca que el tabaco representa un factor de riesgo para las enfermedades periodontales (gingivitis y periodontitis), puede camuflar la respuesta inflamatoria del sujeto, dando la impresión de que no hay inflamación por no haber sangrado.

   "Los sujetos fumadores pueden estar sufriendo enfermedades periodontales y no percibir las señales de alarma en su boca. Por ello, la recomendación sería que, al menos una vez al año, se visite al dentista para prevenir la aparición de enfermedades periodontales, y que no se confíe exclusivamente en la ausencia de sangrado",