Dermatitis atópica en niños, ¿cómo se trata?

Dermatitis atópica en bebés
PHOTOGRAPHER:ARKADY CHUBYKIN - Archivo
Publicado 26/11/2018 11:48:28CET

   MADRID, 26 Nov. (EUROPA PRESS) -

   La Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP) subraya la importancia de prevenir la dermatitis atópica desde el nacimiento en niños con predisposición genética a sufrir enfermedades alérgicas, con motivo del Día de la Dermatitis Atópica, que se celebra este martes.

   El 50 por ciento de los casos de dermatitis atópica se diagnostica durante el primer año de vida, según datos de la asociación. Por ello, se considera "fundamental" que en aquellos bebés con esta predisposición "se recomiende el uso de cremas emolientes para hidratar su piel y proteger la barrera cutánea de los posibles alérgenos", indica la coordinadora del Grupo de Trabajo de Dermatitis Atópica y Alergia Cutánea de la SEICAP, María Teresa Guerra.

   Pese a esta recomendación, la mitad de los pediatras de Atención Primaria espera al primer brote para recomendar medidas preventivas de la dermatitis atópica, según los resultados preliminares de una encuesta realizada por la asociación a 573 profesionales sanitarios.

   La dermatitis atópica es una enfermedad con una gran carga genética, modulada por factores climáticos y que conlleva alteraciones inmunológicas. Estas características hacen que, en recién nacidos, se pueda "frenar la evolución de la atopía a una enfermedad crónica", para lo que es vital que, tanto los profesionales como las familias, "estén concienciados y bien informados", explica la doctora.

   Diferentes estudios demuestran, a su vez, que una adecuada hidratación de la piel de los bebés podría evitar la entrada de alérgenos en la dermis y, por tanto, frenar el desarrollo de la dermatitis atópica.

   La prevención primaria de la dermatitis atópica en niños con predisposición genética "consiste en mejorar la barrera cutánea desde el nacimiento", puesto que si se mantiene en equilibrio la barrera cutánea, evitando la sequedad e inflamación, se puede "evitar el desarrollo de dermatitis atópica", indica Guerra.

   Un reciente estudio realizado en Reino Unido y publicado en 'BMC Dermatology' concluye que la prescripción de emolientes en Atención Primaria para tratar la piel seca y el eccema atópico, se asocia con menos visitas a la consulta. Además, los niños que no los utilizan tienen más probabilidades de que se les recete corticoesteroides tópicos o antimicrobianos.

   Por ello, desde SEICAP, se insiste en que la educación terapéutica del paciente puede ayudar al niño y a sus familias a entender mejor su enfermedad y sobrellevar el tratamiento para mantener, o incluso mejorar, la calidad de vida y la adherencia al tratamiento.

   En esta linea, asegura la especialista, los grupos de educación terapéutica multidisciplinares por edades, son los que mayor beneficio han demostrado pues, "además de mejorar la adherencia, mejoran el conocimiento del picor-rascado y aportan un beneficio psicológico adicional".

USO DE EMOLIENTES EN NIÑOS CON DERMATITIS ATÓPICA

   El uso de emolientes se recomienda para todos los pacientes con dermatitis atópica con independencia de la severidad de la patología. Es un método "efectivo y seguro para mejorar la barrera cutánea gracias al aporte de lípidos exógenos", comenta la presidenta de SEICAP, Mercedes Escarrer. En el caso de los pacientes con dermatitis atópica moderada a grave es aconsejable que los combinen con una terapia proactiva de inhibidores de la calcineurina o corticoides tópicos.

   Cuando exista un brote, será necesario que se aplique una terapia anti-inflamatoria antes de introducir el emoliente. Por otro lado, entre brotes se deberá seguir un tratamiento proactivo, "basado en una terapia anti-inflamatoria mínima y el uso diario de emolientes", añade la presidenta de la asociación.

   Además, es conveniente seguir una serie de cuidados encaminados a proteger la piel, como el uso de ropa de algodón o lino y jabones no detergentes para su lavado, al empleo de jabones suaves, con pH ácido o neutro, mantener la casa limpia de polvo o proteger la piel del frío durante el invierno.

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