La dermatitis atópica grave afecta sólo al 0,083% de los españoles pero puede "destrozar la vida de quien la sufre"

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WOJCIECH KOZIELCZYK - Archivo
Publicado 30/10/2018 12:15:03CET

VALÈNCIA, 30 Oct. (EUROPA PRESS) -

La dermatitis atópica, enfermedad inmunitaria crónica sistémica, incurable y visible en la piel, con un potencial de efectos debilitantes "sustanciales" en la calidad de vida de los pacientes, afecta al 0,083 por ciento de los españoles, una cifra baja aunque se trata de una patología que "puede destrozar la vida de quien la sifre".

El presidente de la Sociedad Española de Alergia e Inmunología Clínica (SEAIC), el doctor Joaquín Sastre, ha explicado en el marco del XXXI Congreso Nacional de la entidad celebrado recientemente en València, que "afortunadamente" es una prevalencia "baja" aunque ha recalcado que se trata de una enfermedad que "destroza" la vida de quien la sufre por los efectos que tiene en la piel y el intenso picor que genera. "Su calidad de vida es realmente malo y desesperante", ha constatado.

La trayectoria natural de la dermatitis atópica sigue un curso variable, con diferentes edades de aparición y gravedad. Si bien puede desaparecer después de la pubertad, aproximadamente el 30% de los niños con dermatitis atópica continúa sufriendo la enfermedad en la edad adulta y un 15%-30% de los adultos experimentó la aparición de la enfermedad en edad adulta.

Además de una "merma" de calidad física, se produce una "gran carga psicológica importante" al provocar "insomnio, ansiedad y síntomas de depresión, así como sensación de aislamiento".

Al respecto, Sastre ha señalado que dos estudios epidemiológicos realizados en España han demostrado que estos pacientes no responden al tratamiento tópico habitual y requieren el uso de medicación más tóxica como cortisona o incluso inmunosupresores.

IMPACTO EN LA SALUD

Hasta un 72% de las personas con dermatitis atópica moderada-grave experimenta otras enfermedades concomitantes atópicas propiciadas por un proceso inflamatorio subyacente compartido, que incluyen el asma, pólipos nasales, rinitis alérgica, conjuntivitis alérgica, alergia alimentaria y rinosinusitis crónica.

Dado que los síntomas y las lesiones visibles de la dermatitis atópica suelen aparecer en las manos y el rostro, un gran número de adultos con dermatitis atópica se siente "avergonzado y cohibido, y con frecuencia evita las actividades laborales y sociales".

En un estudio publicado, alrededor del 40% de los adolescentes y una cuarta parte de los niños con dermatitis atópica sufrían acoso escolar debido a la enfermedad, y la mitad de los encuestados en ambos grupos de edad se mostraban "infelices o deprimidos".

Por otro lado, los trastornos del sueño causados por esta patología se pueden traducir en cansancio y deterioro del funcionamiento diario, incluido el rendimiento laboral. Las personas que padecen dermatitis atópica notifican que el 10% de su rendimiento laboral se ve afectado durante un brote, con un promedio de 2,7 días de absentismo laboral. El desempeño escolar también puede verse afectado en el caso de niños que lo sufren como resultado de la pérdida de días escolares.

En este sentido, una dermatitis atópica no controlada adecuadamente representa una carga económica para los pacientes, sus familias y la sociedad en general y, a medida que aumenta la gravedad de la enfermedad, también aumenta la carga económica.

NUEVOS TRATAMIENTOS TERAPÉUTICOS

El doctor Sastre está esperanzado con la aparición de un tratamiento biológico que "realmente puede cambiar la vida de estos pacientes de forma radical". Dermatólogos y alergólogos ya lo han probado con "gran éxito" en un centenar de pacientes a través de los ensayos clínicos y espera que "en breve" pueda estar disponible en hospitales ya que como todos los tratamientos biológicos, derivados de organismos vivos y dirigidos a dianas moleculares "muy específicas", "solo puede administrarse en estos centros con autorización".

(EUROPA PRESS COMUNITAT VALENCIANA)

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