La cirugía es el único tratamiento que elimina la grasa del lipedema

Archivo - Imagen de archivo de una mujer con lipedema.
Archivo - Imagen de archivo de una mujer con lipedema. - GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / RIDOFRANZ - Archivo
Actualizado: miércoles, 12 junio 2024 16:34

MADRID, 10 Jun. (EUROPA PRESS) -

La doctora en Medicina y Cirugía por la Universidad Autónoma de Madrid y especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora, Carmen Iglesias, ha explicado que para tratar el lipedema es necesario "un abordaje integral para ayudar a las pacientes a manejar la enfermedad de manera efectiva", por un lado, "manteniendo un estilo de vida saludable, y con un tratamiento conservador del mismo para mejorar el dolor y la pesadez. Aunque Iglesias ha asegurado que la cirugía es el único tratamiento que elimina esa grasa de forma definitiva.

"Son mujeres que deben tener cuidado del peso a lo largo de su vida por la incapacidad de perder esos depósitos de grasa al perder peso. Las mujeres cambiamos de peso con cierta facilidad por los trastornos hormonales, por los embarazos o por la menopausia, y esos son los momentos en los que hay que tener especial atención, llevando una dieta sana y equilibrada, en la que hay que dar especial importancia a las proteínas y disminuir en una manera razonable el consumo de hidratos de carbono", ha señalado Iglesias.

"En cuanto a la cirugía, con la liposucción eliminamos los depósitos de grasa excesivos y mejoramos la forma y función de las extremidades afectadas. Es crucial que estos procedimientos sean realizados por cirujanos plásticos con experiencia en el tratamiento del lipedema para garantizar resultados óptimos y minimizar los riesgos", ha añadido la experta.

En la última década, la conciencia sobre el lipedema, una enfermedad inflamatoria crónica de la grasa que afecta principalmente a mujeres, ha ido en aumento, y en junio se celebra el Mes de Concienciación del Lipedema, con el objetivo de aumentar el conocimiento sobre esta patología. Se estima que entre un 12 y un 18 por ciento de mujeres entre 35 y 45 años la padecen, pero, a pesar de esto, sigue estando subdiagnosticada.

Hasta mayo de 2018, el lipedema no fue reconocido como una enfermedad por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sin embargo, con la introducción de la Clasificación Internacional de Enfermedades, el lipedema fue oficialmente reconocido y clasificado junto con la celulitis bajo el nombre de lipoedema.

"El lipedema es una enfermedad de la grasa que supone unos depósitos grasos localizados en determinadas zonas de las piernas y en los brazos, y que cursan con dolor a la palpación y pesadez que terminan causando dificultad para el movimiento", ha señalado Iglesias.

VOLVER A DESARROLLAR LA ENFERMDAD

La especialista ha asegurado que muchas pacientes preguntan si pueden volver a desarrollar ese lipedema tras la cirugía. "Por lo general, el aumento de peso no condiciona tanto ese aumento masivo en las zonas en las que había esa acumulación de grasa, y siempre se mantiene la forma de la liposucción que hemos hecho. Incluso ganando grandes cantidades de peso, las pacientes no vuelven a tener esa deformidad tan llamativa como antes de operar, sino que conservan la forma otorgada por la cirugía".

Por otro lado, explica, "para los periodos de inflamación, se pueden realizar drenajes linfáticos, presoterapia, radiofrecuencia o tratamiento con ultrasonido. Estos van a bajar la inflamación y el edema de manera temporal". "El post operatorio del lipedema es menos duro de lo que muchas veces nos imaginamos; los hematomas son molestos, es una molestia al roce, a la presión y una sensación de palpitación, para lo que se toman analgésicos", detalla Iglesias.

"Es muy importante salir a caminar mucho, cuanto más mejor, beber muchos líquidos y continuar el tratamiento con drenajes linfáticos, presoterapia, ultrasonidos o radiofrecuencia, además de llevar las medias de compresión indicadas por el especialista", ha añadido.

En cuanto a la vuelta al trabajo después de la cirugía, la experta ha indicado que eso depende del tipo de trabajo. "Lo normal es que pasados 7 o 10 días las pacientes se puedan incorporar a su actividad laboral, pero todo va a depender del trabajo que desarrollen. Para un trabajo en el que haya que realizar grandes esfuerzos o estar mucho tiempo de pie pueden ser necesarias tres semanas de baja", ha destacado.

 

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