Salud visual en TEA: ¿Cómo identificar problemas si el niño no los puede explicar?

Archivo - Experta indica que si un niño con TEA no puede explicar síntomas de su problema visual, este puede pasar "desapercibido"
Archivo - Experta indica que si un niño con TEA no puede explicar síntomas de su problema visual, este puede pasar "desapercibido" - TATSIANA VOLKAVA/ ISTOCK - Archivo
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Actualizado: martes, 31 marzo 2026 17:51

   MADRID, 31 Mar. (EUROPA PRESS) -

   La miembro del Instituto Oftalmológico Fernández-Vega (IOFV), la doctora Lucía Fernández-Vega, ha indicado que si un niño con trastorno del espectro autista (TEA) no puede explicar los síntomas del problema visual que padece, este puede pasar "desapercibido".

   "En muchos casos, el principal reto no es la exploración ocular en sí, sino identificar que existe un problema visual", ha señalado, para añadir que, "si un niño no puede explicar que ve borroso, que se marea al leer o que le duele la cabeza, es más probable que el problema pase desapercibido o se atribuya a otras causas".

   Con motivo de la celebración, este jueves, 2 de abril, del Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, y debido a que diagnosticar problemas visuales en niños con este trastorno puede resultar complejo, desde esta institución han destacado que ello se produce en gran parte por las dificultades de comunicación.

   Estas pueden ocasionar barreras para que los menores describan lo que ven, si les molesta la luz o si sufren dolor, visión borrosa o fatiga visual. Todo ello puede retrasar el diagnóstico de problemas oculares en estos niños.

   "Cuando no hay una comunicación clara de síntomas, tenemos que apoyarnos más en signos indirectos y en lo que observan padres, madres, docentes y cuidadores", ha sostenido Fernández-Vega en relación con el TEA, que es un trastorno del neurodesarrollo caracterizado por déficits en la comunicación social, trastornos del lenguaje y por patrones de comportamiento restrictivos o repetitivos.

PUEDE AGRAVAR PROBLEMAS DE ATENCIÓN

   Además, la visión puede influir en actividades del día a día, pudiendo agravar problemas de atención, aprendizaje, lectura, juego y coordinación. Por ello, detectar y corregir a tiempo alteraciones como la miopía, hipermetropía y astigmatismo, entre otras, es muy importante para su desarrollo.

   En este contexto, la especialista se ha referido a la exploración oftalmológica, que puede requerir ajustes en función de las necesidades. "La consulta debe ser flexible: dar más tiempo, reducir estímulos si es necesario y explicar cada paso de forma sencilla", ha afirmado, tras lo que ha sostenido que, en ocasiones, no se podrán hacer "todas las pruebas estándar en la primera visita".

   Es en ese punto en el que la colaboración con la familia es especialmente útil para anticipar situaciones que puedan generar estrés. La información previa "ayuda a adaptar la exploración según las necesidades de cada niño", y es que "ese trabajo conjunto puede marcar la diferencia", ha apuntado.

   Así, desde el IOFV abogan por prestar atención a conductas que, sin ser específicas, pueden sugerir un problema visual, especialmente si son persistentes o interfieren en la rutina. Entre ellas, han destacado acercarse mucho a pantallas, libros u objetos; entrecerrar los ojos para enfocar; evitar actividades visuales, como puzzles, lectura y dibujo, o frustrarse con ellas; molestia con la luz o lagrimeo frecuente; frotarse los ojos de manera repetida y caídas o golpes frecuentes sin explicación clara.

   "No todo comportamiento tiene un origen visual pero, si hay una alteración ocular y no se detecta, el niño seguirá teniendo una barrera añadida", ha continuado Fernández-Vega, que ha agregado que, "por eso, es importante no dar por hecho que, si no expresa ningún problema, no existe". "Para ayudar al posible diagnóstico, lo recomendable es apuntar estos comportamientos y compartirlos con el oftalmólogo", ha finalizado.

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