Pupilas, parpadeos e IA: una vía para personalizar el tratamiento del dolor crónico mediante realidad virtual

Archivo - Personas mayores usando realidad virtual.
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Infosalus
Publicado: domingo, 25 octubre 2026 8:29

   MADRID, 25 Oct. (EUROPA PRESS) -

   Una investigación pionera a nivel mundial realizada por la Universidad de East Anglia (Reino Unido) ha revelado que la combinación de inteligencia artificial (IA) con el seguimiento ocular en realidad virtual podría ayudar algún día a personalizar el tratamiento para millones de personas que viven con dolor crónico.

   Los científicos descubrieron que pequeños cambios en el tamaño de las pupilas y en los patrones de parpadeo pueden revelar cuánto trabaja el cerebro durante las tareas de realidad virtual. El equipo espera que su trabajo, publicado en la revista 'Scientific Reports', pueda abrir la puerta a sistemas portátiles que adapten automáticamente la terapia en tiempo real.

   Para los millones de personas que viven con dolor crónico, esto podría representar un paso significativo hacia una atención más personalizada y libre de medicamentos.

   El investigador principal, el doctor Jordan Tsigarides, de la Facultad de Ciencias de la Salud de la UEA, recuerda que "se estima que el dolor crónico afecta a 1.500 millones de personas en todo el mundo y es una de las principales causas de discapacidad. La realidad virtual tiene un enorme potencial terapéutico, ya sea guiando a los pacientes a través de un bosque tranquilo, apoyando ejercicios de relajación o involucrándolos con juegos y rompecabezas que ayudan a controlar el dolor".

   En este sentido, sugiere que puede ayudar a reducir el dolor crónico al sumergir a los usuarios en entornos atractivos e interactivos que captan la atención del cerebro y la alejan del dolor, reducen el estrés y la ansiedad relacionados con el dolor e incluso pueden ayudar a reeducar la forma en que el cerebro procesa el dolor con el tiempo.

   "Pero la mayoría de los programas de realidad virtual ofrecen la misma experiencia a todo el mundo, aunque el dolor y el esfuerzo mental de las personas pueden fluctuar de un momento a otro --señala--. Nuestro trabajo sugiere que los sistemas futuros podrían interpretar el esfuerzo mental a través de los ojos y adaptar la terapia en tiempo real a cada individuo. Si unos auriculares pueden detectar cuándo alguien está sufriendo una sobrecarga mental, podrían adaptar la experiencia automáticamente para mantenerlo concentrado y maximizar el beneficio terapéutico".

   El doctor Jordan Tsigarides, que dirigió el estudio como parte de su doctorado en la UEA, explica que su tesis "explora cómo la IA y la tecnología de sensores podrían hacer que los tratamientos de realidad virtual respondan mejor a las necesidades individuales. Queremos encontrar el equilibrio adecuado entre desafío y comodidad".

   En el estudio participaron 84 voluntarios, entre ellos 42 personas con afecciones musculoesqueléticas crónicas como artritis y fibromialgia. Los participantes completaron una serie de pruebas de memoria de dificultad creciente mientras usaban un casco de realidad virtual equipado con tecnología de seguimiento ocular.

   El equipo descubrió que, a medida que las tareas se volvían más exigentes mentalmente, las pupilas de los participantes se dilataban y la frecuencia de sus parpadeos aumentaba. Los modelos de IA de última generación, que analizaron patrones en estas señales a lo largo del tiempo, pudieron distinguir entre niveles bajos y altos de carga mental con una precisión de hasta el 88 % en voluntarios sanos. Las tareas de realidad virtual también fueron bien toleradas, y los participantes reportaron niveles muy bajos de mareo y malestar.

   "Estos resultados sugieren un futuro en el que unos auriculares podrían monitorizar continuamente la carga de trabajo del cerebro a través de los ojos, ajustando automáticamente el tratamiento a cada usuario individual --señala Tsigarides--. Nuestras investigaciones anteriores mostraron reducciones prometedoras del dolor en personas con fibromialgia mediante realidad virtual terapéutica. Ahora estamos explorando cómo hacer que esas experiencias sean más inteligentes, más receptivas y personalizadas para cada persona", adelanta.

   Hasta ahora, la mayoría de las terapias de realidad virtual han sido genéricas, pero destaca que sus hallazgos podrían contribuir a que los tratamientos sean más personalizados y efectivos. "Esto podría mejorar los futuros tratamientos de realidad virtual, no solo para el dolor, sino también para afecciones como la ansiedad o la depresión --aventura--. En el futuro, se podrían explorar los mismos principios en la educación y la formación profesional, donde las experiencias de aprendizaje virtual podrían adaptarse a la carga mental del alumno".

   Sin embargo, el estudio también puso de manifiesto un desafío. Si bien los modelos de IA obtuvieron buenos resultados en voluntarios sanos, su precisión fue significativamente menor entre las personas que padecen dolor crónico, lo que sugiere que los enfoques estandarizados podrían no funcionar igual de bien para todos los pacientes.

   Los investigadores creen que los sistemas futuros deberán calibrarse individualmente, aprendiendo cómo responden los ojos de cada persona al esfuerzo mental antes de tomar decisiones sobre el tratamiento y afirman que se necesitan estudios más amplios para determinar si las terapias de realidad virtual adaptativa pueden mejorar los resultados en la vida real de los pacientes.

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