Psiquiatras advierten de que las nuevas drogas agravan la psicosis y complican el tratamiento de la esquizofrenia

Archivo - Imagen de recurso de una mano de hombre sosteniendo un paquete de plástico on polvo de cocaína u otras drogas.
Archivo - Imagen de recurso de una mano de hombre sosteniendo un paquete de plástico on polvo de cocaína u otras drogas. - DEDMITYAY/ ISTOCK - Archivo
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Actualizado: jueves, 21 mayo 2026 12:13

MADRID 21 May. (EUROPA PRESS) -

El consumo de nuevas sustancias psicoactivas, como cannabinoides sintéticos, catinonas sintéticas, opioides sintéticos y benzodiazepinas sintéticas, aumenta el riesgo de psicosis y agrava la evolución de la esquizofrenia, especialmente cuando se suma a patrones previos de consumo de sustancias 'clásicas' en personas con patología dual, según una reciente revisión de estudios presentada en el Congreso de Patología Dual.

La iniciativa, impulsada por la Alianza Otsuka-Lundbeck, ha contado con la participación de cuatro psiquiatras expertos en patología dual, quienes han analizado la evidencia más reciente para mejorar la práctica clínica y la atención a estas personas.

Según la jefa de sección de Psiquiatría del Programa de Patología Dual del Hospital Universitario del Henares de Madrid, Helen Dolengevich, las nuevas sustancias psicoactivas presentan características que las diferencian claramente de las drogas clásicas. Su mayor potencia, efectos prolongados y comportamiento impredecible incrementan significativamente los riesgos para la salud mental.

Además, afirma que su constante evolución, su bajo coste, su fácil accesibilidad y la dificultad para detectarlas en análisis toxicológicos convencionales favorecen su consumo y una falsa percepción de seguridad entre los usuarios.

"Estas nuevas sustancias no se encuentran fiscalizadas por los acuerdos internacionales y se ofrecen como alternativas legales a las drogas tradicionales, por lo que hay una baja percepción de riesgo y son de fácil acceso, pero causan efectos más potentes, impredecibles y prolongados que las drogas clásicas, por lo que incrementan el riesgo de sobredosis y reacciones adversas inesperadas", ha manifestado Dolengevich.

La evidencia científica muestra una relación directa entre el consumo de drogas y la aparición o agravamiento de síntomas psicóticos. En el caso de las nuevas sustancias psicoactivas, los expertos aseguran que esta asociación es especialmente preocupante: distintos estudios han documentado que pueden desencadenar episodios psicóticos incluso en personas sin antecedentes psiquiátricos, así como provocar recaídas en personas con esquizofrenia previamente estabilizadas. En estos casos, el impacto clínico es notable, con síntomas más graves, mayor duración de los episodios y peor evolución global.

"Aunque en la relación del consumo de sustancias con la psicosis no es adecuado hablar de causa-efecto, porque la psicosis obedece a diversos factores, el consumo de estas sustancias, sobre todo cannabinoides y catinonas sintéticas, sí se ha asociado a la aparición de sintomatología psicótica durante la intoxicación y a la descompensación de trastornos psicóticos previamente diagnosticados en personas que se encontraban estables. En general, presentar un trastorno mental es un factor de vulnerabilidad para desarrollar adicción y el consumo de sustancias psicoactivas en personas que presentan otro trastorno mental afecta de forma negativa a diversas áreas de su vida", ha explicado Dolengevich.

IMPACTO EN PACIENTES CON ESQUIZOFRENIA

Los especialistas subrayan que las personas con esquizofrenia y trastorno por consumo de sustancias constituyen un grupo especialmente vulnerable. De hecho, el 60-75 por ciento de los pacientes con esquizofrenia presentan trastorno por consumo de sustancias comórbido o patología dual, es decir, adicción a drogas y trastorno mental de manera simultánea. La coexistencia de ambos trastornos se asocia a peor estado de salud física, mayor carga de comorbilidades y dificultades sociales como el desempleo, el aislamiento o el estigma.

Desde el punto de vista clínico, el consumo complica el tratamiento al reducir la adherencia terapéutica y aumentar el riesgo de abandono, lo que se traduce en más recaídas, descompensaciones agudas, hospitalizaciones repetidas y un mayor uso de recursos sanitarios, además de un incremento del riesgo de mortalidad.

En este sentido, Francina Fonseca, directora de l'Institut de Salut Mental de l'Hospital del Mar, investigadora del Grup de Recerca en Addiccions de l'Institut de Recerca Hospital del Mar y presidenta de la Societat Catalana de Psiquiatria i Salut Mental, ha insistido en recalcar como "esencial" contar con "tratamientos integrados y simultáneos, cuando en varias CCAA del país las redes de Salud Mental y Adicciones están separadas.

"Además de la importancia de integrar los tratamientos y evitar duplicidades; mejorar la continuidad asistencial y facilitar el acceso a recursos, ya sea hospitalarios, comunitarios, etc., para favorecer la recuperación; disponer de acceso actualizado a información sobre nuevas drogas; y contar con centros de alerta temprana; todo ello trabajando en redes coordinadas e integradas", ha añadido.

Ante este escenario, los expertos insisten en la necesidad de un abordaje integral y multidisciplinar que permita tratar de forma simultánea el trastorno mental y el consumo de sustancias. La evaluación individualizada del paciente, la adaptación del tratamiento a sus necesidades y la mejora de la adherencia terapéutica son elementos clave para lograr una mayor estabilidad clínica y reducir recaídas.

"Disponer de un marco de abordaje común, aprobado por profesionales expertos en la materia, ofrece una guía para tratar a los pacientes. En este aspecto es importante el trabajo coordinado de los gestores de políticas sanitarias para velar por disponer de las alternativas que se requieren, así como de la formación continuada de los profesionales", ha concluido Fonseca.

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