Publicado 05/02/2021 16:29CET

La mejor estrategia contra el COVID-19: pruebas masivas semanales y aislamiento de positivos dos semanas

Sanitarios de la Junta de Andalucía, haciendo  los test rápidos de antígenos PCR, en un cribado masivo en la barriada malagueña de La Luz. Málaga a 04 de febrero del 2021
Sanitarios de la Junta de Andalucía, haciendo los test rápidos de antígenos PCR, en un cribado masivo en la barriada malagueña de La Luz. Málaga a 04 de febrero del 2021 - Álex Zea - Europa Press

MADRID, 5 Feb. (EUROPA PRESS) -

La realización de pruebas semanales de COVID-19, junto con un periodo de aislamiento de dos semanas para los casos positivos, puede ser la estrategia más rentable para hacer frente a la propagación del SARS-CoV-2 cuando la transmisión es alta hasta que las vacunas estén ampliamente disponibles, según un estudio de modelización publicado en la revista 'The Lancet Public Health'.

Este estudio sugiere que, hasta que se disponga de vacunas o medicamentos antivirales eficaces, las pruebas masivas son la mejor manera de identificar y aislar rápidamente los casos infectados. Aunque al principio las pruebas eran lentas y relativamente caras, los costes han disminuido rápidamente, y ahora se dispone de pruebas que producen resultados en 15 minutos por un precio de unos pocos euros.

Para evaluar las ventajas y desventajas económicas de ampliar y acelerar las pruebas de COVID-19, los autores idearon un modelo de 1.000 hogares que se amplió para representar a los 328 millones de residentes de Estados Unidos. El modelo incorporaba las tasas de transmisión a nivel poblacional y la dinámica de la carga viral (la cantidad de virus que producen las personas infectadas) a nivel individual.

Los autores realizaron análisis estadísticos en ocho escenarios en los que las personas se someten a pruebas con una frecuencia que va de diaria a mensual, junto con un periodo de aislamiento de una o dos semanas para los casos confirmados. Para cada escenario, los autores supusieron que cada prueba rápida costaba 4 euros, y que los miembros de la sociedad estaban dispuestos a que el gobierno gastara unos 90.000 euros para prevenir cada año de vida potencialmente perdido debido al COVID-19. La eficacia de cada estrategia se determinó teniendo en cuenta las tasas de enfermedad y muerte por COVID-19, los costes de las pruebas y la hospitalización, y el salario perdido durante el aislamiento.

Los autores descubrieron que la estrategia más rentable cuando la transmisión es elevada (cuando el número de reproducción, o número R, es igual o superior a 2) es realizar pruebas semanales a todas las personas de la zona afectada, seguidas de un periodo de aislamiento de dos semanas para los casos confirmados. En la actualidad, se calcula que el número R a nivel estatal oscila entre 0,59 y 1,57 [1], aunque la transmisión a nivel local dentro de los estados puede variar mucho.

Cuando la transmisión es de baja a moderada (un número R inferior a 1,9) es probable que las pruebas mensuales seguidas de una semana de aislamiento, en lugar de dos, sean las más rentables. El análisis indica que la pérdida de salario en la segunda semana supera los costes de las infecciones que se producen durante el mismo periodo.

El estudio también revela que la realización de pruebas mensuales en todo EE.UU., lo que requeriría 12 millones de pruebas al día, es más rentable que el enfoque actual que consiste en realizar pruebas solo a las personas con síntomas y a sus contactos cercanos, suponiendo que cada prueba cueste 70 euros o menos. El coste actual de una sola prueba casera en Estados Unidos suele oscilar entre 25 y 50 dólares.

"Ampliar enormemente la capacidad de análisis de COVID-19 en EE.UU. y adaptar las estrategias de análisis y aislamiento en función de la tasa de transmisión local tiene el potencial de ayudar a obtener beneficios vitales para la salud pública y la economía. Aunque los costes iniciales de las pruebas masivas pueden parecer elevados, nuestros resultados demuestran que este enfoque es una forma rentable de salvar vidas y mitigar las amenazas sin precedentes que plantea la pandemia hasta que muchas más personas se vacunen", explica uno de los líderes del estudio, Lauren Ancel Meyers, de la Universidad de Austin en Texas.

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