Cerebro
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Actualizado: jueves, 29 octubre 2015 11:06

   MADRID, 28 Oct. (EUROPA PRESS) -

   El trabajo en la prevención y en la detección precoz y la mejora de la atención neurológica especializada han permitido reducir la mortalidad por ictus en los últimos 20 años, aunque todavía existe la necesidad de establecer políticas de prevención y modelos organizativos de asistencia a los pacientes con ictus, según ha explicado el coordinador del Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares (GEECV) de la Sociedad Española de Neurología (SEN), Jaime Gállego, con motivo del Día Mundial del Ictus, que se celebrará el 29 de octubre.

   Gállego ha afirmado que la implantación de estas medidas está dirigida a "disminuir la mortalidad y además reducir sus secuelas, sobre todo porque además se espera un aumento de la incidencia y prevalencia de esta enfermedad en los próximos años debido al progresivo envejecimiento de la población".

   En España, en los últimos años, ha aumentado la concienciación sobre la eficacia de los tratamientos del ictus. Según un informe elaborado por el Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares (GEECV) de la Sociedad Española de Neurología (SEN), existen 57 Unidades de Ictus, a la espera de la próxima apertura de una más en Galicia y todas las comunidades disponen del protocolo de actuación 'Código Ictus'. Sin embargo, hay 19 provincias, junto a las dos ciudades autónomas, sin una Unidad de Ictus, algunas de ellas con una población de más de 250.000 habitantes.

   En este sentido, Gállego ha señalado que este número es "claramente insuficiente" para garantizar una atención de excelencia. "Las Unidades de Ictus están distribuidas de forma irregular, concentradas en grandes núcleos urbanos, especialmente en Madrid y Barcelona, y con enormes diferencias entre las diferentes comunidades autónomas, diferencias que deben ser abordadas con urgencia", ha explicado.

   En España, el ictus es la primera causa de mortalidad en mujeres y la segunda en el resultado global, y supone el principal motivo de incapacidad, ya que el 40 por ciento de los pacientes sufren secuelas que los inhabilitan para realizar actividades cotidianas. Cada año, entre 110.000 y 120.000 personas sufren un ictus.

26 CENTROS DE REFERENCIA EN ESPAÑA

   Según el estudio de la SEN, en España existen 26 hospitales de referencia, repartidos por todas las comunidades salvo en La Rioja, que no dispone de ninguno. Cataluña y Madrid cuentan con cinco centros, mientras que el País Vasco dispone de tres. Además, actualmente están en funcionamiento 26 centros terciarios con intervencionismo y el programa Tele-Ictus está activo en nueve comunidades autónomas.

   Gállego ha indicado que es "necesario" acelerar el desarrollo de planes asistenciales, de forma que todos los pacientes puedan acceder a los tratamientos "independientemente de la localización geográfica o de la hora en la que se produzca el ictus, y resulta imprescindible implementar la organización de circuitos asistenciales predefinidos de derivación a los centros capacitados para administrar los tratamientos".

EL ICTUS SE PUEDE TRATAR Y RECUPERAR

   En la última década se ha demostrado que la atención neurológica especializada y urgente de las Unidades de Ictus mejora la evolución de los pacientes. En el caso del ictus en fase aguda, el ingreso en una Unidad de Ictus beneficia a la mayoría de los pacientes, y se ha evidenciado la seguridad y eficacia del activador tisular del plasminógeno (tPA) por vía intravenosa en el ictus isquémico.

   Por otro lado, el neurointervencionismo en el tratamiento del infarto cerebral agudo, especialmente la trombectomía mecánica con diversos dispositivos de extracción de trombos, ha recibido el "impulso definitivo" tras la publicación de diversos ensayos clínicos que han demostrado su eficacia, según ha explicado Gállego.

   La rehabilitación es posible si se mantiene con "la intensidad necesaria y de forma continuada durante el ingreso y, posteriormente, de forma ambulatoria tras el alta", ha asegurado Gállego, por lo que ha afirmado que es "imprescindible" incorporar los tratamientos neurorrehabilitadores a la planificación de los programas asistenciales.

Y TAMBIÉN ES PREVENIBLE

   A través del análisis de los factores de riesgo y de los principales síntomas, el ictus se puede diagnosticar precozmente, lo que aumenta las posibilidades de tratarlo con éxito, e incluso prevenir.

   La hipertensión, las diabetes, el síndrome metabólico, la apnea de sueño y las enfermedades de corazón son algunos de los factores de riesgo, por lo que es recomendable evitar el consumo excesivo de alcohol y el tabaco, controlar los niveles de colesterol y prevenir la obesidad.

   Por otra parte, los síntomas principales del ictus son la pérdida de fuerza repentina y una sensación de hormigueo en la cara, el brazo o una pierna de un lado del cuerpo, la pérdida súbita de visión parcial o total en uno o ambos ojos, la alteración repentina del habla y la dificultad para expresarse, el dolor de cabeza súbito de intensidad inhabitual y sin causa aparente y una sensación de vértigo o desequilibrio. Ante cualquiera de estas señales, aunque desaparezcan tras unos minutos, se debe acudir al hospital más cercano o llamar a un servicio de urgencias.