Archivo - Cáncer pulmón - DA-KUK/ ISTOCK - Archivo
MADRID, 2 Ene. (EUROPA PRESS) -
El rechazo crónico sigue siendo una de las principales amenazas para los pacientes que reciben un trasplante de pulmón. A pesar de los avances quirúrgicos y farmacológicos, más de la mitad de los receptores desarrollan complicaciones graves en los años posteriores, sin que hasta ahora se comprendiera con claridad qué lo provoca.
Un nuevo estudio ha analizado en detalle lo que ocurre dentro del pulmón trasplantado y ha identificado un patrón común en distintos estados de enfermedad crónica. Los resultados ofrecen una explicación biológica al daño progresivo del órgano y abren la puerta a nuevas estrategias terapéuticas que podrían cambiar el abordaje del rechazo pulmonar.
Un nuevo estudio de Northwestern Medicine (Estados Unidos) ha descubierto que, después del trasplante y en estados de enfermedad crónica, surgen células anormales y las "conversaciones" entre ellas impulsan el desarrollo de daño pulmonar y el rechazo del trasplante.
CUANDO LAS CÉLULAS EMPIEZAN A FALLAR
Se trata de un descubrimiento clave si se tiene en cuenta que más del 50% de los receptores de trasplantes de pulmón experimentan un rechazo de su nuevo pulmón dentro de los cinco años de recibirlo, pero el motivo por el cual esta es una complicación tan frecuente sigue siendo un misterio médico. El trabajo se publica en 'JCI Insight'.
Estos hallazgos no sólo ayudan a responder por qué ocurre el rechazo, sino que también han estimulado la exploración inmediata de nuevos medicamentos para tratar el rechazo de trasplantes y otras enfermedades que producen cicatrices en los pulmones.
"El rechazo crónico de trasplantes de pulmón ha sido una 'caja negra'. Sabíamos que ocurría, pero desconocíamos exactamente por qué. Nuestro estudio proporciona la primera hoja de ruta celular y molecular completa de la enfermedad", reflexiona el doctor Ankit Bharat, autor correspondiente y profesor de cirugía torácica en la Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern y director ejecutivo del Instituto Torácico Canning de Northwestern Medicine.
Los cirujanos realizan aproximadamente entre 3.000 y 3.500 trasplantes de pulmón al año en Estados Unidos, y hasta la fecha se han realizado más de 69.000 en todo el mundo. La disfunción crónica del aloinjerto pulmonar (DCL), que abarca diversas manifestaciones de rechazo pulmonar crónico, sigue siendo la principal causa de muerte después del primer año del trasplante. Actualmente, no existen tratamientos eficaces para la DCL una vez que se desarrolla, lo que deja a los pacientes con una única opción: el retrasplante.
UN MAPA CELULAR PARA ENTENDER EL RECHAZO
En el nuevo estudio, tras evaluar casi 1,6 millones de células, los científicos distinguieron entre células anormales del pulmón del donante y células del sistema inmunitario del receptor. Descubrieron que las células estructurales derivadas del donante y las células inmunitarias del receptor se comunican entre sí de forma perjudicial, perpetuando el daño pulmonar. Los hallazgos podrían conducir a nuevas dianas farmacológicas y proporcionar información útil para pacientes con diversas enfermedades que producen cicatrices pulmonares, no solo para los receptores de trasplantes.
Los científicos descubrieron un tipo de célula no especificada (células KRT17 y KRT5) que impulsa la cicatrización pulmonar en diversas enfermedades, como la fibrosis pulmonar idiopática, la enfermedad pulmonar intersticial, la EPOC, el daño pulmonar por COVID-19 y el rechazo de trasplantes. Al integrar datos de este conjunto de enfermedades pulmonares cicatriciales, los científicos crearon el primer mapa de referencia completo que muestra qué características moleculares comparten las distintas afecciones y cuáles son exclusivas de cada enfermedad.
"Al comparar el rechazo crónico con otras enfermedades pulmonares cicatriciales, identificamos características comunes y únicas", explica Bharat, quien también es miembro del Centro Oncológico Integral Robert H. Lurie de la Universidad Northwestern. "Esto significa que los tratamientos desarrollados para una afección podrían ayudar a otras. Los beneficios se extienden mucho más allá de los pacientes trasplantados".
NUEVAS DIANAS Y FÁRMACOS YA EXISTENTES
Los científicos también identificaron poblaciones celulares previamente desconocidas en pulmones rechazados. Estas incluyen linfocitos T "agotados" (que participan en la respuesta inmunitaria) que permanecen activados pero disfuncionales, y macrófagos "superactivados" (células inmunitarias que actúan como el equipo de limpieza del organismo) que promueven la inflamación y la cicatrización.
Por último, los científicos desarrollaron nuevos métodos computacionales para analizar datos de múltiples estudios juntos, superando las barreras técnicas que anteriormente impedían este tipo de análisis exhaustivo. En concreto, los científicos identificaron genes y vías de señalización específicos (como PDGF, GDF15 y TWEAK) que impulsan la cicatrización, lo que les permite identificar posibles dianas para nuevos fármacos, informa Bharat.
Algunos medicamentos existentes, como nintedanib (comercializado bajo las marcas Ofev y Vargatef) y pirfenidona (comúnmente comercializado bajo la marca Esbriet), aprobados para otras enfermedades pulmonares, podrían reutilizarse para el rechazo de trasplantes, añadió.
"Los hallazgos tienen un potencial de traducción inmediato", afirma Bharat. "Ya estamos explorando estrategias terapéuticas basadas en estos descubrimientos". De hecho, si bien abordar la CLAD fue el foco principal del artículo, esta investigación también tiene implicaciones importantes para comprender y tratar todas las formas de fibrosis pulmonar.
"Las vías moleculares y los tipos celulares que identificamos son relevantes para afecciones que afectan a cientos de miles de pacientes con diversas enfermedades que producen cicatrices pulmonares, no solo a los receptores de trasplantes", concluye Bharat.