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FALSAS CREENCIAS EN LA INGESTA DE ALIMENTOS

Las pautas alimentarias para el cáncer suponen una prevención de efectos secundarios y no tratamiento

Verduras, frutas, granos, dieta, comida
GETTY
Publicado 26/06/2017 13:56:44CET

   MADRID, 26 Jun. (EUROPA PRESS) -

   Ninguna pauta alimentaria sirve como tratamiento para el cáncer, sin embargo, los especialistas pueden recomendar una de estas para prevenir efectos secundarios, como las diarreas provocadas por la quimioterapia, "pero esto no quiere decir que, en ocasiones, no se tenga que prescribir también un fármaco para prevenir este efecto secundario", según ha señalado el nutricionista del Servicio de Dietética y Nutrición de MD Anderson Madrid, Pedro Robledo.

   Estas pautas están dirigidas a la mejoría de los síntomas y/o a la mejor tolerancia a los tratamientos y, partiendo de esta línea, la Fundación MD Anderson ha organizado el 'Programa de Actividades para la Salud y Bienestar', en esta ocasión bajo el título 'Complementos nutricionales para la salud. Su eficacia o perjuicio', donde el especialista ha explicado las contradicciones existentes en cuanto a diversos alimentos basándose en la evidencia empírica.

   Contradicciones que surgen debido a la complicación a la hora de extrapolar los resultados de las diferentes investigaciones a la población general, pues "puede haber alteraciones en el organismo de un paciente que estén variando simultáneamente la biodisponibilidad del intestino o cualquier otra función", ha destacado el doctor Robledo.

   Por ejemplo, mientras que hay estudios que apuntan a que un incremento de vitamina A en la dieta podría tener un efecto preventivo frente a algunos tumores, otras investigaciones señalan que este incremento de vitamina A podría actuar, en cambio, como precursor tumoral. Igual que la soja, alimento que podría tener un efecto preventivo frente al cáncer de mama, ovario y próstata por su alto contenido en isoflavonas pero, a su vez, existen también numerosos trabajos científicos que indican un efecto negativo en aquellos pacientes que ya tienen la enfermedad activa debido al contenido en estrógenos vegetales de este compuesto.

   Otro de los falsos mitos está relacionado con ingerir las verduras crudas y, sin embargo, "es necesario hervir la mayoría de la verduras para que los componentes beneficiosos que contienen (antioxidantes, minerales, fibra) sean biodisponibles para el intestino ya que crudas, el aporte beneficioso de las verduras es menor", ha indicado el doctor.

   En cuanto al azúcar refinado, es necesario reducir su alto consumo debido a la relación que existe con la diabetes y la obesidad, pero no hay que olvidar el aporte beneficioso del azúcar proveniente de frutas y verduras (fructosa).

   Por todo ello, es importante adecuar de forma individual la alimentación, aunque el especialista ha destacado la dificultad de encontrar qué dosis podría ser terapéutica para cada paciente oncológico a nivel nutricional, unas dosis que pueden ir variando de acuerdo a la evolución y el estadio de la enfermedad, de igual manera que una persona sana va adaptando su dieta a los diferentes momentos de su vida.

NUEVAS TERAPIAS BIOLÓGICAS

   Por otro lado, teniendo en cuenta que en los últimos años se ha avanzado en el conocimiento de que la flora intestinal no solo cumple una función digestiva, sino que también participa activamente en el desarrollo y en la evolución de las enfermedades en dos sentidos, MD Anderson Cancer Center ha puesto en marcha un ensayo clínico "pionero" en su hospital (con un total de 268 pacientes) para conocer de qué manera afectan los nuevas terapias biológicas al estado nutricional y la microbiota intestinal de los pacientes.

   Aparentemente, "estos nuevos fármacos tienen menos efectos secundarios que la quimioterapia convencional, pero no había estudios relacionados con desnutrición y queríamos conocer qué ocurría y qué factores intervienen", ha recalcado el doctor Robledo, uno de los responsables del estudio.

   Con los datos del ensayo, "sería posible determinar qué probiótico sería eficaz y podríamos indicar al paciente para regularizar y/o normalizar el déficit de flora intestinal no patógena, lo que se traduciría en una mejor respuesta al tratamiento", ha concluido.

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