Nutrición saludable desde la infancia, estas son las claves

Cómo mantener una buena dieta durante el año escolar.
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Publicado 15/03/2018 8:46:34CET

   MADRID, 15 Mar. (EDIZIONES) -

   En mayor proporción de la que pensamos, la alimentación infantil puede prevenir enfermedades crónicas que se dan en la fase adulta, fundamentalmente relacionadas con la nutrición, y especialmente las cardiovasculares.

   Así lo afirma en una entrevista con Infosalus el catedrático de la Universidad de Zaragoza, el profesor Luis A. Moreno Aznar, presidente a su vez de la Sociedad Española de Nutrición, quien subraya que nuestro organismo, al nacer, es como si contara con un disco duro vacío que hay que ir programando.

   "Se programa entre otras cosas por los nutrientes que recibe desde la etapa gestacional. Por eso empieza a ser importante ese periodo para la vida del bebé, por la capacidad una vez nacido de modificar el metabolismo y los sistemas orgánicos. No obstante, ésta capacidad disminuye con el paso del tiempo, por lo que ya en la edad adulta es difícil de mejorar. Por eso es muy importante la prevención lo más precoz que se pueda", subraya el experto.

   El profesor Moreno resalta que por ejemplo actualmente en adolescentes destaca el escaso consumo de frutas y de verduras, así como el alto contenido en sal de muchas comidas, dos factores que contribuirán al desarrollo, en la fase adulta, de la hipertensión. En este punto, recuerda la predisposición genética, que hará además que algunas personas sean todavía más sensibles a un alto contenido en sal.

   "Es probable que hijos y nietos de personas con hipertensión arterial conserven esa susceptibilidad genética. Por ello es importante controlar el consumo de sal a niveles normales, consumir alimentos naturales con muy poca sal añadida, y hay estrategias para que el consumo no sea muy grande, por ejemplo si se disuelve sal en agua ya se sala la comida con esa disolución de sal, que es muy pequeña, y además la sensación de sal es mayor proporcionalmente, y por supuesto condimentar con especias y otras cosas. No hay que hacer que la comida no sepa a nada sino valorar estrategias para que sea igualmente buena pero aportando menos sal", defiende el especialista en nutrición.

POCA SAL Y MUCHA FRUTA

   A su juicio, también es importante desde la concepción, y especialmente entre los mil primeros días del bebé, y hasta los dos años de edad y en la adolescencia, mantener una serie de hábitos alimenticios bajos en sal y ricos en fruta y verdura.

Otro de los problemas por los que se ve afectada la población infantil es la obesidad, presente en el 25% de niños y adolescentes españoles. "El desarrollo de la misma puede producirse en los primeros mil días de vida del bebé. Alrededor de los seis años se produce un fenómeno, el rebote de adiposidad, en el que aumenta otra vez la grasa corporal, y lo que se sabe también es que si ese rebote aparece precozmente se asocia con un aumento de la frecuencia de la obesidad", remarca el presidente de la sociedad.

   Por ello, el catedrático en Nutrición destaca la importancia de no pensar que porque un niño esté gordo está sano y más guapo. "La obesidad se asocia a muchas alteraciones, principalmente psicológicas, ya que la gran mayoría presenta baja autoestima, o con otras enfermedades a largo plazo como la diabetes tipo 2, o la hipertensión arterial, antes mencionadas", añade.

   El profesor Moreno defiende que se puede intentar prevenir la obesidad y sus consecuentes complicaciones intentando modificar los estilos de vida de los niños. "En distintas experiencias europeas se ha valorado que el consumo de agua y de frutas y verduras, aumentar la actividad física y disminuir el sedentarismo contribuyen a prevenir las enfermedades cardiovasculares", sostiene.