‘British Medical Journal’

Un mayor acceso a la 'comida rápida' duplica el riesgo de obesidad

Actualizado 07/10/2014 0:55:24 CET

MADRID, 14 Mar. (EUROPA PRESS) -

Las personas con mayor acceso a establecimientos de comida para llevar alrededor de su casa, el trabajo y de camino a su lugar de trabajo son más propensas a consumir más de estos alimentos y, por tanto, a ser obesos, según sugiere un estudio publicado este jueves en 'British Medical Journal'.

Durante la última década, el consumo de alimentos en Reino Unido fuera del hogar ha aumentado un 29 por ciento y el consumo de comida para llevar se ha incrementado dramáticamente, algo que, según los investigadores, podría estar contribuyendo al crecimiento de los niveles de sobrepeso y obesidad.

Investigadores de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido, usaron datos del 'Estudio Fenland', un trabajo con una cohorte de población de adultos de entre 29 y 62 años de edad en 2011, en Cambridgeshire, Reino Unido, realizado por la Unidad de Epidemiología del 'Medical Research Council'. Había datos de 10.452 participantes, con 5.442 participantes elegibles para esta nueva investigación, en la que sólo se incluyó a los adultos que trabajan fuera del hogar.

Además de establecimientos de comida en los barrios en los que se situaba la casa y el trabajo, el estudio también analizó lugares de comida para llevar en los alrededores de los trayectos entre el hogar y el trabajo. Estas rutas se diseñaron de acuerdo con el medio de transporte utilizando la distancia más corta entre las direcciones de la casa y el trabajo.

Los análisis permitieron tener en cuenta una amplia gama de factores que se sabe que están asociados con el riesgo de obesidad: la edad, el sexo, el ingreso total del hogar, una educación alta, la propiedad de automóviles, el consumo total de energía, el consumo de tabaco y el gasto energético de la actividad física. La actividad física se evaluó objetivamente en el 'Estudio Fenland' usando sensores de frecuencia cardiaca y acelerómetros portátiles para medir el movimiento del cuerpo.

Utilizando los datos de cuestionarios de frecuencia alimentaria, los científicos estimaron los gramos de ingesta diaria de pizza, hamburguesas, pollo frito y patatas fritas como un marcador del consumo de alimentos para llevar. También estudiaron el índice de masa corporal (IMC) medio, que se calcula a partir de la altura y el peso, y las probabilidades de sobrepeso y obesidad, según las definiciones de la Organización Mundial de la Salud.

MÁS COMIDA PARA LLEVAR CERCA DEL TRABAJO

Los resultados mostraron que los individuos fueron expuestos a un 48 por ciento más de puntos de venta de comida para llevar en el trabajo que en casa. La exposición media al combinar el acceso a estos establecimientos en los barrios del hogar y del trabajo y las rutas para ir de casa al trabajo y volver fue de 32 puntos de venta.

Entre las zonas en el hogar, el trabajo y los trayectos de casa al trabajo, las asociaciones entre el acceso a comida para llevar y la dieta fueron más fuertes en los ambientes de trabajo, con una evidencia de una relación dosis-respuesta. Al combinar los tres ámbitos (trabajo, hogar y rutas), hubo evidencia de una relación dosis-respuesta positiva y significativa entre la exposición a la comida para llevar y el consumo de estos alimentos.

El grupo de gente con más acceso a este tipo de alimentación consumía 5,7 gramos más por día en comparación con el grupo de personas menos expuesto a la comida para llevar. La relación entre el índice de masa corporal (IMC) y la exposición a establecimientos de comida para llevar es igualmente coherente.

El grupo de individuos con más acceso a las tiendas de comida para llevar en todos esos entornos combinados se estima que tiene un índice de masa corporal 1,21 superior que los menos expuestos, con la evidencia de un efecto dosis-respuesta. Las personas más expuestas en general también eran casi dos veces más propensas a ser obesas en comparación con las que menos contacto tenían con estos sitios de comida para llevar.

Este tipo de estudio de población no puede demostrar una relación causal entre los ambientes y la obesidad. Sin embargo, los investigadores encontraron una "contribución ambiental al consumo de alimentos para llevar y, en especial, el índice de masa corporal y las probabilidades de ser obesos". Estos expertos sugieren que políticas destinadas a mejorar la alimentación a través de la restricción de la disponibilidad de alimentos para llevar serían más eficaces si se centraran en las áreas de los entornos laborales.

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