Durante el primer año de vida

Las leches infantiles con alto contenido proteico tienen efectos sobre la función cardiaca

BEBÉ
A-DERMA
Publicado 17/10/2016 17:39:48CET

   MADRID, 17 Oct. (EUROPA PRESS) -

   Consumir leche artificial con un alto contenido proteico durante el primer año de vida pueden tener efectos sobre la función cardiaca que ya se hacen evidentes cuando el niño tiene solo dos años, debido al sobrepeso derivado de este tipo de alimentación, tal y como ha mostrado un estudio realizado por la Unidad de Investigación en Pediatría, Nutrición y Desarrollo Humano del departamento de Medicina y Cirugía de la Universidad Rovira i Virgili (URV).

   El trabajo, recogido por la plataforma Sinc y en el que han participado los investigadores Rosa Collell, Joaquín Escribano y Ricardo Closa, ha evaluado los efectos de diferentes tipos de leche en 141 niños durante el primer año de vida.

   En concreto, un grupo de 50 niños tomaron leche con alto contenido proteico (2 g/100 ml diarios en la leches de inicio y 3 g/100 ml en la de continuación), mientras que otro grupo de 47 niños consumió leche de fórmula con bajo contenido proteico (1 g/100 ml al día en la leche de inicio y 1,5 g/100 ml en la de continuación). En el estudio también intervino un grupo control de 44 niños que se alimentaron de leche materna.

ECOCARDIOGRAFÍA DE CONTROL

   Asimismo, durante el segundo año de vida, a los niños se les hizo una ecocardiografía de control para observar, por un lado, la masa cardiaca y, por otro, la función del corazón. Ahora bien, aunque la masa cardiaca no presentó cambios significativos, sí se vieron diferencias en la función cardiaca.

   En este sentido, aquellos niños que durante el primer año de vida habían tomado leche con más proteínas tenían un índice de masa corporal (IMC) más elevado y, por tanto, una sobrecarga cardiaca respecto a los niños alimentados con leche con menos proteínas y leche materna.

   "Si el niño pesa más, el corazón trabaja más y bombea más sangre. Si esto se mantiene a lo largo del tiempo, el corazón podría sufrir una sobrecarga y tener más riesgo de hipertrofia, y eso no es saludable", ha recalcado uno de los coordinadores del estudio, el doctor Escribano.

   Además, entre los niños que formaron parte de este trabajo no se detectaron casos de obesidad porque solo tenían dos años, aunque el incremento detectado en la función cardiaca hace tener una idea de lo que puede pasar más adelante.

   El estudio forma parte del Proyecto de la obesidad infantil (CHOP), del Proyecto de programación de nutrición Temprana (EARNEST) y del Proyecto sobre efectos de la nutrición temprana en la salud a largo plazo (Early Nutrition). Se trata de tres proyectos del V, VI y VII Programa marco europeo, en el que participa la Unidad de Investigación en Pediatría, Nutrición y Desarrollo Humano de la URV.

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