La deficiencia y suplementación de yodo, ¿por qué es tan importante?

SAL, YODO
GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / ALEXLUKIN
Publicado 30/04/2018 8:25:32CET

    MADRID, 30 Abr. (EDIZIONES) -

   Aunque la deficiencia de yodo en España y en el mundo ha mejorado recientemente, todavía no ha sido erradicada por completo. En los países como España, donde el consumo de alimentos con yodo es voluntario, sería necesario implementar medidas sanitarias para monitorizar y garantizar la ingesta de yodo, y el consumo de sal yodada en la población.

   Así lo afirma en una entrevista con Infosalus Silvia Wengrowicz, secretaria del área de Conocimiento de Tiroides de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN). Según señala, la estrategia más eficiente para erradicar la deficiencia de yodo es la llamada 'yodación universal de la sal', mediante leyes que regulan y monitorizan la yodación de toda la sal de consumo humano y animal.

"Esta estrategia es la recomendada por la Organización Mundial de la Salud porque constituye la inversión de más bajo costo con mejores consecuencias humanas, económicas y sociales", subraya.

   Además, indica que los factores de la dieta que pueden afectar de manera más importante la regulación y el metabolismo de las hormonas tiroideas son las alteraciones en la ingesta calórica total y el aporte de yodo.

   "La restricción calórica produce una alteración en las hormonas tiroideas, que sirve para conservar la energía, mediante una reducción del gasto energético o 'gasto catabólico'. La situación opuesta ocurre con el exceso de ingesta calórica, especialmente de carbohidratos, y en la obesidad", explica Wengrowicz.

   La endocrina señala que el yodo es un mineral esencial para la salud porque forma parte de las hormonas tiroideas y sólo se puede obtener de los alimentos que forman parte de la dieta.

   "Como el yodo fue erosionado de la superficie de la tierra por el efecto de glaciaciones, inundaciones y diluvios a lo largo de la historia de nuestro planeta, la mayor parte de este mineral fue concentrándose en los mares y océanos. Los suelos más pobres en yodo se encuentran en zonas montañosas, zonas alejadas del mar y en zonas que se inundan con frecuencia", precisa.

   Por ello, los alimentos producidos en estas regiones son deficientes en yodo, y por eso es necesario añadir a la dieta la sal enriquecida con yodo (sal yodada) y fomentar el consumo de pescados de mar y mariscos. "Es importante saber que la sal marina pierde el yodo durante su proceso de elaboración y a menos que sea luego fortificada con yodo, este valioso mineral no estará presente en su composición", añade la miembro de la SEEN.

   En la actualidad, indica que en España los lácteos también contienen yodo, ya que el ganado vacuno mejora la producción de leche y de carne cuando se lo alimenta con piensos enriquecidos con yodo. "La deficiencia de otros nutrientes como el hierro, el selenio o la vitamina A puede exacerbar los efectos de la deficiencia de yodo", apostilla.

LA SUPLEMENTACIÓN CON YODO

   Siempre que no se pueda garantizar la suficiencia de yodo con la alimentación, Wengrowicz subraya que se recomiendan los suplementos de yodo en comprimidos en las siguientes situaciones especiales en que las necesidades de yodo están aumentadas: cuando se busca un embarazo, durante todo el embarazo (las hormonas tiroideas y el yodo pasan por la placenta de la madre al feto), durante la lactancia, en recién nacidos prematuros o de bajo peso, durante la infancia si la dieta no es suficiente en yodo, en niños con enfermedades crónicas, con problemas de mala absorción o malnutrición y personas de cualquier edad que tengan contraindicado el consumo de sal.

   "Los suplementos farmacológicos de yodo tienen las cantidades normales que suele requerir nuestro organismo y por eso son seguros, ya que lo que no se necesite se eliminará por la orina", indica la experta.

   Por último, la miembro de la SEEN recomienda no utilizar antisépticos yodados en mujeres embarazadas, en recién nacidos y en lactantes, porque contienen grandes cantidades de yodo, que se absorben muy rápidamente por la piel y pueden bloquear la glándula tiroides del feto y del recién nacido, quienes no tienen desarrollados los mismos mecanismos de regulación que los adultos. "Pueden ser sustituidos por otros preparados como la clorhexidina al 0,05-1%", precisa.