Claves para no comer con ansiedad

Ansiedad
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Publicado 29/05/2018 8:27:33CET

    MADRID, 29 May. (EDIZIONES) -

   Vivimos en un mundo lleno de comida elaborada para comer en exceso. Este tipo de alimentos producen un nivel de estimulación cerebral tan elevado que hacen que la comida normal nos parezca aburrida e incluso que nos sepa mal.

   Además, las calorías cuentan en nuestra dieta, pero no es lo más importante. Así, Robb Wolf, uno de los mayores expertos de nutrición paleolítica del mundo y bioquímico, aporta otras claves para comprender cómo funciona nuestro cuerpo, y ver cuáles son los factores que nos impulsan a comer demasiado en 'Comer sin ansiedad' (Libros Cúpula).

   Así, destaca que la comprensión de ciertos factores genéticos y medioambientales, como los hábitos de sueño, el estrés, los alimentos hiperpalatables y el entorno social, nos pueden llevar a comer demasiado.

   Por ello, defiende que, más allá de la dieta, crucial para mejorar la salud y el bienestar de la persona, es necesario reequilibrar estos tres pilares: los hábitos de sueño, el ejercicio físico y las relaciones sociales.

   "Elegir bien los alimentos que ingerimos es importante, pero la comida es sólo una parte de nuestra salud y de nuestra línea. Dormir mal y tener unos ritmos circadianos cambiados influye significativamente en nuestro metabolismo y en la elección de los alimentos", aprecia el experto.

   Asimismo, señala que la actividad física más importante es aquella que más nos gusta, y ésa es la que debemos practicar, a la vez que resalta que los humanos somos seres sociales por lo que la falta de relaciones sociales satisfactorias puede ser tan perjudicial para la salud y para la esperanza de vida como fumar una cajetilla de tabaco al día.

   "Para muchos no es noticia que el tabaco, el consumo excesivo de alcohol y un peso excesivo es perjudicial para la salud. Pero, además, hay una característica del mundo moderno que aumenta el riesgo de ir a la tumba tanto como la obesidad, el tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol. Clínicamente se denomina 'aislamiento social', pero en el lenguaje común se llama simplemente 'soledad'. Numerosos estudios han demostrado que la ausencia de relaciones sociales puede ser tan dañina para nuestra salud como fumar a diario", agrega.

   Por otro lado, Wolff reconoce que algunas de las áreas que hacen que mucha gente se deje vencer por el estrés pueden ser desde hacer mucho ejercicio, hasta comer demasiado o comer alimentos inadecuados, dormir mal y sufrir estrés laboral y sentimental.

   "Además, los alimentos inmunogénicos, como el gluten, pueden aumentar la inflamación sistémica, afectando así a la función inmune y a la sensibilidad de la insulina", agrega.

   Según advierte, la mayor parte de estos problemas estresantes son un problema que nosotros mismos nos creamos, basados en nuestras percepciones, por lo que esto significa que tenemos mucho más control sobre lo que percibimos como estrés de lo que pensamos.

   "Mejorar los hábitos de sueño, replantear mi forma de ver el estrés, cultivar las relaciones significativas y hacer ejercicio reportan más beneficio de lo que se ha invertido para conseguirlo. Priorizar el sueño, tener una mente resiliente, cuidar las relaciones personales y moverse nos da mucho más de lo que necesitamos. Esto es un buen retorno de la inversión, como también lo es tener hábitos saludables y disfrutar de las recompensas que, a su vez nos impulsarán a mantenerlos", sentencia el experto.