Así protege la leche contra el síndrome metabólico en niños obesos

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Publicado 28/05/2018 8:05:38CET

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   MADRID, 28 May. (EUROPA PRESS) -

   Una nueva investigación presentada en el Congreso Europeo sobre Obesidad (ECO, por sus siglas en inglés), que se celebra este año en Viena, Austria, sugiere que los niños obesos que consumen al menos dos porciones de cualquier tipo de leche de vaca al día tienen más probabilidades de tener menor insulina en ayuno, lo que indica un mejor control del azúcar en la sangre.

   "Nuestros hallazgos indican que los niños obesos que consumen al menos la cantidad diaria recomendada de leche pueden tienen un mejor manejo del azúcar y esto podría ayudar a prevenir el síndrome metabólico", dice el autor Michael Yafi, de la Escuela de Medicina McGovern en el Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Texas, en Houston, Estados Unidos. "Preocupantemente, solo uno de cada diez jóvenes en nuestro estudio consumía la cantidad recomendada de leche", añade.

El síndrome metabólico se define como la presencia de al menos tres de cinco afecciones que elevan el riesgo de diabetes, la enfermedad cardiaca y el accidente cerebrovascular: presión arterial alta, niveles elevados de azúcar en la sangre o triglicéridos, exceso de grasa abdominal y niveles bajos de colesterol "bueno".

   Se cree que al menos un tercio de los estadounidenses padece síndrome metabólico, mientras que uno de cada tres niños y adolescentes estadounidenses tiene sobrepeso u obesidad. Estudios previos han demostrado que la leche protege contra el síndrome metabólico y la diabetes en adultos, pero los trabajos que analizan el efecto del consumo de leche sobre la salud metabólica y los factores de riesgo del síndrome metabólico en niños obesos son escasos.

   Para investigar esto, el doctor Yafi y sus colegas evaluaron la ingesta diaria de leche y su asociación con niveles de insulina en ayunas, la hormona que estabiliza el azúcar en la sangre y un biomarcador para el riesgo de síndrome metabólico en niños y adolescentes obesos que asisten a una clínica de control de peso pediátrico. Un nivel alto de insulina es un signo de resistencia a la insulina o prediabetes, y también puede significar síndrome metabólico.

Realizaron una revisión retrospectiva de la historia clínica de 353 niños y adolescentes obesos de 3 a 18 años de edad entre diciembre de 2008 y diciembre de 2010. Se dispuso de información sobre la insulina sérica en ayunas para 171 niños en su primera visita. El equipo de investigación también registró información sobre la ingesta diaria de leche, los tipos de leche, el zumo de fruta diario y otras ingestas de bebidas azucaradas, la glucemia en ayunas y la sensibilidad a la insulina. Utilizaron un nivel normal superior de insulina en ayunas (19 microunidades por ml) para vincular los resultados a la resistencia a la insulina.

TRES TAZAS DE LECHE DIARIAS, LO RECOMENDABLE

Más de la mitad de los participantes eran hombres, tres cuartos eran hispanos y tenían una edad promedio de 11,3 años. En promedio, solo uno de cada diez niños (13 por ciento; 23/171) informó de haber bebido la ingesta de leche diaria recomendada de tres tazas o más. Las niñas informaron que bebían menos leche que los niños, pero no se observaron diferencias en la ingesta por etnia.

   La Academia Estadounidense de Pediatría y las Pautas Alimentarias 2015 para los estadounidenses recomiendan de dos a tres tazas de leche baja en grasa (1 o 2 por ciento) por día para los niños mayores de 2 años. El estudio también encontró que menos de la mitad (44 por ciento) de los niños que informaron haber bebido menos de una taza al día tenían niveles de insulina en ayunas de menos de 19 microunidades por ml, en comparación con casi tres cuartos (72 por ciento) de los niños que informaron de beber más de dos tazas al día

   En general, los niños que consumían menos de una taza de leche al día tenían niveles significativamente más altos de insulina en ayunas (mediana de 23 microunidades por ml) que aquellos que bebían menos de dos tazas al día (15 microunidades por ml), o al menos dos tazas a día (13 microunidades por ml). Después de ajustar por otros aspectos que podrían afectar a los niveles de insulina, incluyendo raza, etnia, sexo, nivel de actividad física, ingesta de bebidas azucaradas, niveles de glucosa y tipo de leche basada en el contenido de grasa, los científicos hallaron niveles más bajos de insulina en ayunas entre los niños que bebían al menos dos tazas de leche al día.

   No se observó asociación entre la ingesta de leche y la glucemia o los niveles de lípidos. "Muchos estudios han vinculado las bebidas azucaradas con la obesidad infantil. En contraste, nuestro estudio piloto sugiere que la ingesta de leche no solo es segura sino también protectora contra el síndrome metabólico. Debemos alentar a nuestros niños, especialmente aquellos con obesidad que están en mayor riesgo de resistencia a la insulina y un control glucémico deficiente, a consumir la cantidad diaria recomendada de leche", concluye Yafi.

   Los autores reconocen que sus hallazgos muestran diferencias observacionales en lugar de causa y efecto. Y señalan varias limitaciones, incluido el tamaño pequeño de la muestra, y que el estudio incluye principalmente a niños hispanos que hacen que la generalización de los hallazgos a otras etnias sea incierta.