¿Cómo afectan las 'dietas exprés' a nuestra salud bucodental?

Dieta
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Publicado 23/04/2018 14:54:30CET

MADRID, 23 Abr. (EUROPA PRESS) -

Los meses previos al verano es la época del año en la que una mayor cantidad de personas se proponen perder un poco de peso y recuperar la silueta.

Sin embargo, durante los últimos años se ha extendido la práctica de dietas, poco saludables, que prescinde de alguno de los grupos de alimentos o que, concentra toda la ingesta de calorías en solo uno.

Así, se encuentran dietas pobres en proteínas como la piña, la alcachofa o la de la pasta; bajas en grasas; o, por el contrario, otras ricas en proteínas como la Dukan, la Atkins, la Montignac, o las disociadas.

Todas tienen algo en común: prescinden de algunos de los nutrientes básicos necesarios para el correcto funcionamiento del organismo y, por supuesto, también de los dientes y encías.

"Se debe ser consciente de las complicaciones que puede suponer "el reducir o privar al organismo de ciertos nutrientes esenciales para su funcionamiento y cómo puede afectar al funcionamiento de determinados órganos como pueden ser los dientes y encías", ha señalado la doctora Curull de Clínica Curull.

La relación entre salud bucodental y alimentación es "mucho más importante de lo que se puede pensar en un primer momento". Una relación cíclica porque en la boca es, precisamente, el lugar en el que comienza la digestión.

Los dientes y encías no sólo requieren de nutrientes, como el resto de órganos del cuerpo, para mantenerse sanos y fuertes, sino que, además, juegan un papel fundamental en su producción.

Por lo que, mediante la masticación y la posterior salivación inician la descomposición química de los alimentos para obtener los recursos necesarios para su correcto funcionamiento, ha explicado.

De esta forma, es fundamental, que la dieta elegida sea equilibrada, que contenga alimentos de todos los grupos alimenticios y que sea rica, sobre todo, en calcio, fósforo, fibra, y vitaminas A, C, B2, B3 o B12. "Comer de todo, pero quizá en menor cantidad", añade la doctora Curull.

Por lo que las 'dietas exprés' pueden provocar en nuestra salud bucodental una serie de complicaciones, que la doctora ha explicado con detalle:

- Interferir en la absorción de vitaminas solubles en grasa: por ejemplo la A, la D, la E y la K, la vitamina D es especialmente importante para la salud bucal ya que es necesaria para la absorción de calcio.

Además, la ingesta de grasa contribuye a la producción de dopamina que mejora el estado de ánimo y la ausencia de ácidos grasos como los Omega3 pueden aumentar los índices de estrés y ansiedad dando lugar a bruxismo.

- Causar mal aliento: la cetosis es uno de los síntomas más claros de las dietas bajas en hidratos de carbono y la manifestación de que el organismo está quemando grasas en su lugar es un aliento similar al olor de la acetona.

- Déficit vitamínico: este puede acarrear una reducción de la salivación, incremento de las infecciones, aparición de llagas o alteración del sentido del gusto. En concreto, la ausencia de Vitamina A puede reducir la salivación y sus propiedades antibacterianas por lo que puede dar lugar a algunas infecciones.

En el caso de la Vitamina B2 favorecer la aparición de llagas en el interior de la mejilla (estomatitis) o agrietamiento en la comisura de los labios (queilitis); así como alterar del sentido del gusto y aumento el riesgo de gingivitis. De igual modo, la Vitamina C aumenta el riesgo de infecciones y de la aparición de caries.

Además, en términos generales, pueden condicionar la respuesta antiinflamatoria, favorecer el desarrollo de gingivitis y periodontitis, afectar al sistema inmunológico favoreciendo la aparición de infecciones, o dificultar la absorción del calcio que da estructura y fijación a los dientes, entre otras patologías.

De este modo, lo que, para la Dra. Curull, nunca debe faltar en la alimentación, sea cual sea la dieta que se siga, para tener unos dientes sanos y fuertes, es "calcio, vitamina A, B, C y, sobre todo D, y minerales esenciales como fósforo o flúor".

Se trata, por tanto, de seguir una "dieta variada, sana y natural, en la que estén representados todos los grupos de alimentos, como puede ser la Mediterránea, y en la que los siguientes productos sean los protagonistas".