Problemas del suelo pélvico: prevención y tratamiento

Mujer, suelo pélvico
GETTY
Publicado 29/01/2017 8:35:33CET

   MADRID, 29 Ene. (EDIZIONES) -

   El suelo pélvico es un conjunto de músculos, ligamentos y tejido de sostén que envuelve a los órganos del interior de la pelvis manteniéndolos en una posición correcta y facilitando su correcto funcionamiento.

    Los músculos del suelo pélvico ayudan a la estabilidad y el equilibrio de la pelvis y la columna lumbar, por eso cuando se debilita o sufre alguna lesión, por ejemplo durante el embarazo, el parto, la menopausia, o tras cirugías o enfermedades que afecten a los órganos pélvicos, pueden aparecer problemas de incontinencia urinaria, prolapsos de órganos pélvicos, problemas de estabilidad de la columna lumbar, dolor pélvico, dolor durante las relaciones sexuales, falta de control de los gases o incontinencia fecal.

   "Problemas que aunque no son vitales pueden afectar en gran medida a nuestra calidad de vida", explica la doctora Carolina Walker, especializada en la prevención y el tratamiento de la incontinencia urinaria y fecal, prolapsos y dolor perineal del Hospital Quirónsalud Sur.

   La experta recuerda que la prevención es la primera estrategia para evitar los problemas de suelo pélvico. Así, el embarazo, el periodo postparto y la menopausia son "momentos clave" para evaluar cómo se encuentra nuestro suelo pélvico e incorporar hábitos saludables que nos ayuden a evitar estos problemas.

   "Ejercitar los músculos de suelo pélvico y evitar el sobrepeso, el estreñimiento o los deportes de alto impacto son medidas eficaces para la prevención de la incontinencia urinaria o los prolapsos", señala.

    La experta recomienda que se acuda a una unidad de suelo pélvico, sobre todo las mujeres en periodo de riesgo para el suelo pélvico, es decir, mujeres gestantes, en periodo postparto o en la menopausia, todas las mujeres que no se encuentren en estas situaciones pero que presenten problemas de pérdidas de orina, falta de control de gases o heces, sensación de pesadez, bulto o debilidad en la pelvis y/o dolor, dolor en relaciones sexuales o dolor pélvico frecuente al estar sentada o de pie.

    Por otro lado, también es aconsejable para las mujeres que deban someterse a cirugías por histerectomía o cirugías por prolapsos graves deberían realizar un programa pre-postquirúrgico para reducir los riesgos de complicaciones postoperatorias y ayudar a prevenir a largo plazo. Por último, mujeres que han sufrido de un cáncer (cérvix, útero, recto o vejiga) también es posible que tengan afectadas las estructuras de suelo pélvico y sería recomendable realizar al menos una evaluación y medidas preventivas.

   En cuanto a los hombres, "aunque la incidencia de problemas de suelo pélvico es mucho más reducida que en las mujeres", también pueden sufrir de pérdidas de orina tras cirugías de próstata o problemas de falta de control de heces tras cirugías de cáncer de recto y por supuesto, también pueden presentar dolor, dolor perineal asociado a la erección o a la eyaculación o dolor pélvico al estar sentado o mantenerse de pie mucho tiempo.

   A la hora de evaluar el suelo pélvico se observa el estado de los músculos (integridad, flexibilidad, fuerza, resistencia y tono muscular), del tejido de sostén y la estabilidad de los órganos pélvicos. "A partir de la evaluación exhaustiva de suelo pélvico podremos determinar las técnicas de tratamiento fisioterápico más adecuado", afirma.

¿QUÉ OPCIONES DE TRATAMIENTOS HAY?

   Según destaca la doctora Walker, la primera línea de tratamiento de los problemas de suelo pélvico es la fisioterapia, y así se establece en todas las guías clínicas nacionales e internacionales sobre este tema.

    Dentro de las técnicas de fisioterapia, el entrenamiento de los músculos de suelo pélvico suele ser la técnica más utilizada en la mayoría de los pacientes, aunque no la única ya que depende siempre de la evaluación de cada caso. Entre otras técnicas utilizamos el biofeedback, la electroestimulación, la diatermia, técnicas miofasciales y más recientemente técnicas mínimamente invasivas como es la electrolisis percutánea intratisular.

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