Prueban el potencial antipsicótico de un compuesto del cannabis

Cannabis
WIKIMEDIA COMMONS
Publicado 15/12/2017 12:13:19CET

LONDRES, 15 Dic. (Reuters/EP) -

Científicos del King's College de Londres (Reino Unido) aseguran que un compuesto del cannabis llamado cannabidiol (CBD) podría convertirse en un prometedor tratamiento antipsicótico, tras los buenos resultados obtenidos en un pequeño ensayo clínico en humanos.

Los resultados, publicados en el último número de la revista 'American Journal of Psychiatry', han demostrado que todos los pacientes incluidos en el estudio presentaron menos síntomas psicóticos que quienes recibieron placebo, al tiempo que mejoró su rendimiento cognitivo.

Los brotes psicóticos son frecuentes en muchas enfermedades mentales como la esquizofrenia, que afecta a más de 21 millones de personas en todo el mundo, pero los síntomas que los caracterizan, como alucinaciones o paranoia, también pueden darse en pacientes con Parkinson o cuando se abusa del alcohol y algunas drogas.

El principal compuesto psicoactivo del cannabis es el delta-9-tetrahidrocannabinol o THC, que puede inducir paranoia, ansiedad y alucinaciones y, de hecho, en algunos estudios se ha visto que aumenta el riesgo de enfermedad psicótica en personas que consumen habitualmente esta sustancia.

Pero el segundo compuesto más frecuente en esta planta, el CBD, causa los efectos opuestos, lo que hace que muchos científicos hayan pensado en él como potencial tratamiento para muchas enfermedades mentales.

En este caso, el ensayo incluyó a 88 pacientes con psicosis que durante 6 semanas recibieron CBD o placebo, al tiempo que no interrumpieron su medicación antipsicótica. Al inicio del estudio y al finalizar, los científicos evaluaron los síntomas y el rendimiento cognitivo, mientras que sus psiquiatras también les hicieron un chequeo general.

"El CBD puede ser eficaz en la psicosis, ya que los pacientes tratados mostraron una reducción significativa de los síntomas, y sus psiquiatras constataron una mejoría general", según Philip McGuire, uno de los autores del estudio, que también resaltó los pocos efectos adversos detectados.