En combinación con lenalidomida y dexametasona

Amgen lanza en España 'Kyprolis' para el mieloma múltiple en recaída

Miquel Barcells_Dra Maria Victoria Mateos_Teresa Regueiro
AMGEN
Publicado 25/10/2016 13:14:48CET

   MADRID, 25 Oct. (EUROPA PRESS) -

   Amgen ha lanzado en España carfilzomib, registrado con el nombre de 'Kyprolis', que, en combinación con lenalidomida y dexametasona, mejora la supervivencia libre de progresión en pacientes adultos con mieloma múltiple que han recibido al menos un tratamiento previo.

   Así lo han anunciado este martes el director médico de la Unidad de Onco-Hematología de Amgen, Miquel Balcells, la especialista en Hematología del Hospital Universitario de Salamanca, María Victoria Mateos, y la presidenta de la Comunidad Española de Pacientes de Mieloma Múltiple de España, Teresa Regueiro.

   "Los pacientes estamos muy contentos con los nuevos medicamentos que están apareciendo porque nos abre un horizonte muy esperanzador, ya que el mieloma múltiple es una enfermedad muy dura emocionalmente porque es incurable y sabes que lo más probable es que tengas recaídas", ha recalcado Regueiro.

Se trata de un cáncer hematológico, raro y muy agresivo que representa el uno por ciento de todos los tumores y es el segundo tumor hematológico más común. En España se diagnostican anualmente 2.400 nuevos casos, existiendo actualmente unas 5.700 personas afectadas por esta enfermedad, de las cuales en torno a las 1.675 fallecen cada año.

   Las manifestaciones clínicas, derivadas de la proliferación de las células plasmáticas en la médula ósea, son anemia y lesiones en los huesos, si bien, la doctora Mateos ha informado de que también puede aparecer insuficiencia renal.

   Uno de los principales inconvenientes que presenta el abordaje de la enfermedad es que, aunque la mayoría de los pacientes responden al tratamiento inicial, prácticamente todos sufren una recaída, lo que provoca un aumento de la carga de la enfermedad. Además, la respuesta a los tratamientos disminuyen en cada recaída como consecuencia de la resistencia adquirida a los fármacos y a la biología de la propia patología.

   "El máximo beneficio que se consigue en los tratamientos es en la primera línea porque la supervivencia va disminuyendo a medida que va avanzando el número de líneas terapéuticas", ha señalado la doctora. De hecho, según ha informado Balcells, la supervivencia media se sitúa en tres años y sólo un 30 por ciento de los pacientes sobrevive a los cinco años.

INHIBIDOR IRREVERSIBLE DEL PROTEOSOMA

   Ante este escenario, Amgen ha lanzado 'Kyprolis', el primer inhibidor irreversible del proteosoma aprobado en la Unión Europea para el uso en combinación en el tratamiento de pacientes con mieloma múltiple en recaída que ya han recibido una terapia previa.

   Su mecanismo de acción consiste en bloquear los proteosomas (los cuales desempeñan una función clave en el funcionamiento y crecimiento de las células porque destruye las proteínas que están dañadas o que ya no son necesarias), dando lugar a una acumulación excesiva de proteínas en el interior de las células. De esta forma, el fármaco puede provocar la muerte celular, especialmente en las células del mieloma, ya que es más probable que contengan una gran cantidad de proteínas anómalas.

   Según los resultados del estudio fase III 'Aspire', 'Kyprolis' en combinación con lenalidomida y dexametasona, frente al tratamiento estándar (lenalidomida y dexametasona), aumenta la mediana de tiempo hasta la progresión de la enfermedad o muerte en 8,7 meses, situando la supervivencia libre de progresión en 26,3 meses, en comparación con los 17,6 meses de la terapia estándar.

   El perfil de toxicidad, tal y como ha informado la doctora Mateos, es "bastante aceptable". No obstante, de acuerdo con la ficha técnica, las reacciones adversas más graves que se pueden producir durante el tratamiento con carfilzomib son toxicidad cardiaca, toxicidades pulmonares, hipertensión pulmonar, disnea, hipertensión incluyendo crisis hipertensivas, insuficiencia renal aguda, síndrome de lisis tumoral, reacciones a la perfusión, trombocitopenia, toxicidad hepática, síndrome de encefalopatía posterior reversible y síndrome urémico hemolítico.

   Las reacciones adversas más frecuentes, que aparecieron en menos del 20 por ciento de los participantes en el estudio, fueron anemia, fatiga, diarrea, trombocitopenia, náuseas, pirexia, disnea, infecciones del tracto respiratorio, tos y edema periférico.

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