Alergia a los medicamentos, ¿hay alternativa?

Pastilla, fármaco
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Publicado 02/07/2018 8:32:33CET

   MADRID, 2 Jul. (EDIZIONES) -

   La alergia a un medicamento es una reacción adversa producida por la toma de un fármaco, que no responde a los efectos farmacológicos del mismo, es impredecible, y se reproduce con pequeñas cantidades del mismo. Aunque es difícil conocer las cifras reales, las reacciones adversas graves a medicamentos, incluyendo las causadas por alergia a fármacos, aumentaron 2,6 veces; de hecho constituyen el tercer motivo de primera consulta en los servicios y consultas de Alergología.

    Así lo asegura a Infosalus el doctor Javier García Pellicer, jefe de sección del Servicio de Farmacia del Hospital Universitari i Politècnic La Fe de Valencia, quien añade que las alergias a los medicamentos se producen cuando el sistema inmunológico de una persona reconoce a un determinado medicamento como alérgeno, lo que provoca una reacción específica del cuerpo contra esta sustancia.

   "En la mayor parte de los casos se trata de una reacción semejante a la que se produce contra el polen, contra los ácaros del polvo, los hongos, los epitelios de animales o los alimentos", avisa.

   Es decir, el organismo fabrica una sustancia, la 'inmunoglolulina E', que se une al medicamento y a través de una respuesta inmunológica provoca la liberación de una cascada de mediadores que provocan los síntomas. En otros casos se trata de una reacción celular, mientras que en otros no se conoce bien el mecanismo causal", explica el también miembro de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH).

   No obstante, se desconoce su frecuencia ya que, según aprecia el experto, la prevalencia real de la alergia a los medicamentos es mal conocida fundamentalmente a una mala clasificación de la misma. "Podemos estimar que en torno al 15% de las reacciones adversas a fármacos son reacciones de hipersensibilidad, alérgicas o no. Se denominan reacciones de hipersensibilidad alérgicas o alergias a fármacos, a aquellas en las que el sistema inmune adaptativo es responsable de la reacción", reafirma el especialista.

   ¿Qué tipos de reacciones a los medicamentos existen?

   El experto de la SEFH indica que desde un punto de vista clínico, las reacciones de hipersensibilidad a medicamentos se dividen en dos tipos: las inmediatas y las no inmediatas o retardadas:

   -Las reacciones alérgicas inmediatas aparecen entre la primera y la sexta hora tras la administración del fármaco (normalmente en la primera hora). Típicamente consisten en urticaria, angioedema, conjuntivitis, rinitis, broncoespasmo, síntomas gastrointestinales (náuseas, vómitos, diarrea, dolor abdominal), anafilaxia o shock anafiláctico.

   -Las reacciones alérgicas retardadas suceden más tarde, en cualquier momento después de la primera hora tras la administración del fármaco, y sus síntomas más habituales son los exantemas máculo-papulares y la urticaria retardada (reacciones en la piel).

    De modo resumido, simplifica también en tres tipos las manifestaciones de la alergia a los fármacos. En primer lugar se situaría la urticaria, una erupción en ronchas o habones de distinto tamaño y localización, asociada a prurito (picor).

   En la mayor parte de los casos se asocia a angioedema, que provoca sensación de tensión y deformación de la zona afecta. Por otro lado, dice que también pueden producirse manifestaciones cutáneas distintas a la urticaria, con diferentes características y gravedad. Además, puede ocurrir anafilaxia, una reacción general del organismo, que aparece de manera inmediata y que puede llegar a ser muy grave, causando la muerte.

   "Aunque carecemos de datos epidemiológicos exactos, las reacciones alérgicas comunicadas por los pacientes con más frecuencia son las cutáneas. Según las fuentes consultadas, suponen entre un 30 y un 60% de las reacciones alérgicas a fármacos y son más frecuentes en niños que en adultos. Las manifestaciones en la piel irían seguidas por las manifestaciones respiratorias, gastrointestinales, cardiovasculares y oculares", añade.

    Por otro lado, revela que también son relativamente frecuentes las reacciones anafilácticas o las sistémicas (más frecuentes en adultos que en niños). "Las reacciones sistémicas son aquellas que afectan a más de un órgano y engloban también el shock y el colapso. Hay que tener en cuenta que este tipo de reacciones son más frecuentes cuando el medicamento se administra por vía parenteral", añade.

   Éstas ocurren en 1 de cada 1.000 personas. Durante la anestesia ocurren en 1 de cada 10.000 o 20.000 casos. Para estos pacientes es muy importante encontrar una combinación de fármacos que sea segura en el caso de que necesiten anestesia general en el futuro. Estas reacciones se deben tratar en el menor tiempo posible, suspendiendo todos aquellos fármacos que sean sospechosos de haber causado la reacción. El paciente tendrá que ser trasladado a un centro sanitario para poder ser tratado adecuadamente.

   Mientras, sostiene que en las reacciones no anafilácticas, el manejo empieza por suspender el medicamento causal, en caso de que el beneficio aportado supere al riesgo. Además, se le debe entregar al paciente una lista actualizada y explicativa de los fármacos a evitar, así como de las posibles alternativas a utilizar.

    "Se deberá buscar una alternativa a ese medicamento, pero en algunos casos no habrá tiempo suficiente o no existirá un fármaco alternativo. Entonces, en función del caso se puede recurrir al pretratamiento con antihistamínicos y corticoides, para prevenir la reacción alérgica o también, se puede recurrir a las pautas de desensibilización o inducción de un estado temporal de tolerancia al fármaco", añade el jefe de sección del Servicio de Farmacia del Hospital Universitari i Politècnic La Fe de Valencia.

LOS FÁRMACOS QUE PROVOCAN MÁS ALERGIA

    Con todo, el doctor García Pellicer enumera los fármacos para los que se registran alergias con mayor frecuencia:

   - Antibióticos, sobretodo penicilinas y otros beta-lactámicos.

   - Fármacos utilizados en la anestesia general, como bloqueantes neuromusculares, anestésicos o látex.

   - Anestésicos locales.

   - Aspirina y antiinflamatorios no esteroideos (ibuprofeno o naproxeno). "Alrededor del 5-10% de las personas con asma la padecen", puntualiza.

   - Inhibidores de la enzima conversora de la angiotensina (hipotensores).

   - Expansores del plasma.

   - Otros como insulina, heparinas, opiáceos, vacunas, contrastes utilizados en las exploraciones radiológicas, clorhexidina, povidona, corticoides, entre otros.