CONSEJOS

Supervisar el cepillado y cambiar el cepillo cada 3 meses son claves para mantener la salud bucodental de los niños

Padre y niño limpiándose los dientes. Higiene dental. Cepillarse los dientes.
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Publicado 06/10/2017 11:37:56CET

MADRID, 6 Oct. (EUROPA PRESS) -

Hasta los seis años la tarea del cepillado debe estar bajo la supervisión de un adulto para asegurar que lo hace correctamente, así como deben cambiar el cepillo de los más pequeños cada tres meses, ya que comen "con más frecuencia, ingieren más dulces y no están concienciados de la importancia de cepillarse después de cada comida", según ha declarado Gustavo Camañas, miembro de la nueva Comisión Médica de Vitaldent.

Además, Camañas ha recordado que, "según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de un 60 por ciento de los escolares tiene caries, una de las enfermedades más frecuentes entre la población infantil". Por ello, se les considera "uno de los grupos de mayor riesgo".

Asimismo, los expertos de Vitaldent recomienda a los padres limpiar a diario las encías del bebé con una gasa húmeda para evitar la acumulación de bacterias; así como enseñarles a cepillar bien los dientes: primero las muelas de arriba, después las de abajo y finalmente las piezas delanteras, siempre con movimientos de abajo hacia arriba.

Los dientes de leche hay que cuidarlos de la misma forma que los permanentes, de manera que hasta los 13 años es recomendable explorar la boca de forma periódica para detectar la presencia de sarro, flemones o caries. De igual modo, la visita al dentista debe comenzar cuando haya cumplido los dos años o si ya tiene todos los dientes temporales.

En cuanto a la supervisión, se debe observar si no duerme bien o padece ojeras de manera permanente puede tratarse de un problema respiratorio producido por el cierre parcial de las fosas nasales al tener un paladar estrecho.

En este sentido, la labor educativa de los padres es esencial a la hora de prevenir cualquier tipo de dolencia bucal, pues "desempeñan en los niños papeles tan básicos como hablar o masticar". Por ello, deben ser un buen ejemplo y motivarles, a través de juegos o canciones.

Por otro lado, no hay que eliminar los dulces de la dieta del niño, pero si limitar su consumo y cepillar los dientes después de ingerirlos.

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