Más sanos, más bonitos

Pies al desnudo

Actualizado 06/07/2015 13:23:17 CET
Pareja con los pies descalzos paseando por la playa
Foto: GETTY

MADRID, 8 Abr. (Infosalus/EP) -

   Lo habitual es cuidar de forma habitual las zonas visibles del cuerpo como cara y manos pero los grandes olvidados en este sentido son nuestros pies. Con la llegada del buen tiempo toca cambiar de calzado y mostrar más esta parte del cuerpo que permanece gran parte del año escondida bajo calcetines y zapatos.

   Según explica a Infosalus José Manuel Ogalla, presidente del Colegio de Podólogos de Cataluña y profesor de la Universidad de Barcelona, los cambios externos de temperatura no afectan a los pies ya que el cambio de zapatos ayuda a mantenerlos más ventilados que en invierno, cuando se presentan más problemas de sudoración derivados de calcetines y zapatos cerrados.

   El experto apunta a que los problemas en los pies más típicos del verano, como las infecciones dérmicas derivadas de andar descalzos en piscinas o playas, se producen ya en todas las estaciones del año pues instalaciones públicas como gimnasios o 'spas' son también fuente de estas dolencias.

   Además, el experto señala la importancia de elegir los zapatos según el uso que se les va a dar y no como un complemento del vestir. Así, emplear chanclas puede ser una moda poco recomendable para los pies ya que este calzado se ideó para ser utilizado de forma puntual en piscinas o playas y no como calzado de ciudad durante horas.

   Por regla general, Ogalla explica que estas sandalias están fabricadas con materiales sintéticos lo que expone al pie a una humedad constante y a lesiones como cortes o pinchazos, además de aumentar el riesgo de trastornos como la dermatitis de contacto.

   Punteras demasiado estrechas y tacones excesivamente altos son otros aspectos que alteran no sólo al pie sino a toda la biomecánica del cuerpo que está diseñado para andar en plano. Las plataformas delanteras restan flexibilidad y unidas a la presencia de tacón afectan a toda la estructura del pie.

Cuidados para unos pies sanos

El especialista explica a Infosalus los puntos esenciales que ayudan a mantener unos pies sanos:

1. Buena higiene: además de la limpieza diaria con agua y jabón es necesario ser consciente de la importancia de secar de forma exhaustiva los pies ya que cualquier tipo de humedad contribuye a reblandecer la piel y hacerla más frágil ante posibles infecciones.

2. Uñas: tienen que estar tan largas como cada dedo del pie ya que esto evita que se puedan clavar en los dedos. La frecuencia de corte depende de la persona ya que en los jóvenes hay un crecimiento más acelerado que en los mayores.

El error más común es quitar las cutículas de las uñas como parte del cuidado estético. Esta fina piel que rodea los límites de la uña con el dedo es un elemento de protección y su eliminación puede dar lugar a que la uña enferme, se deforme e incluso se caiga. Las lacas de uñas deben ser de buena calidad y alternar periodos en los que no se utilizan porque también alteran su salud.

3. Hidratar: la piel de la planta del pie es la más gruesa del cuerpo y suele secarse más, sobre todo en los talones. Es necesario utilizar cremas específicas para la hidratación de los pies, ricas en ureas, con componentes que aseguran que se mantenga la cantidad saludable de humedad en ellos.

4. Composición calcetines o medias: las fibras naturales deben estar presentes en una mayor proporción con respecto a las artificiales. Estas prendas se acomodan mejor al pie, disminuyen las rozaduras y al ser transpirables absorben el sudor generado, manteniendo unas condiciones óptimas de humedad en los pies.

5. Elección del calzado: la regla básica es tener claro el uso que se va a dar a los zapatos, ya que la función del calzado es proteger al pie de las inclemencias externas del suelo. Los zapatos difieren según se empleen en el trabajo, una fiesta o para salir a caminar pero todos deberían poseer condiciones como:

* Ser específicos para un uso determinado.
* Ofrecer comodidad al pie, pues una mala adaptación da lugar a heridas y roces.
* Permanecer sujetos al pie y ser de nuestro número, pues si el zapato está holgado también puede producir daños.
* Estar confeccionados con fibras lo más naturales posible, ya que los materiales sintéticos no permiten la transpiración.

6. Visitar al especialista: al menos cada 6 meses para que revise las condiciones de salud en la que se encuentran los pies. Las personas con problemas vasculares o con diabetes deberían acudir al menos cada tres meses.

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