Cómo afrontar el calor del verano

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Publicado 14/08/2017 6:59:34CET

   MADRID, 14 Ago. (EDIZIONES) -

   Las temperaturas extremas, tanto el frío como el calor, afectan a los seres humanos, y mucho más si están enfermos. En principio, el calor es un elemento físico que altera diversas partes del metabolismo del ser humano. No obstante, las personas sanas no tienen por qué tener ningún problema con el calor siempre que no se expongan a temperaturas extremas, sobre todo en las horas centrales del día (de 12 a 18 horas), y si beben suficiente agua.

   Así lo asegura en una entrevista con Infosalus el médico de familia Javier Perfecto Ejarque, del centro de salud Universitas (Zaragoza), quien avisa de los problemas que el calor puede provocar en los grupos de población más vulnerables: los ancianos, los niños, y los enfermos crónicos.

   En el caso de los niños, el especialista recomienda protegerlos del sol, sobre todo en esas horas de mayor radiación (entre las 12 del mediodía y las 6 de la tarde), y estar muy atentos de que beban agua. En este punto, insiste en que no hay que dejar nunca a los niños solos en los coches, y menos con estas temperaturas. "En un coche cerrado con las altas temperaturas de este verano se pueden alcanzar los 70 grados. Parece de sentido común, pero alguna vez ocurre y de hecho ha habido muertes de niños por esto. Por lo que hay que tener mucho cuidado", sostiene.

   Por otro lado, llama la atención sobre los ancianos que viven solos. "A partir de los 80 años el sentido de la sed queda muy disminuido, de forma que el anciano no suele tener sed. Por ello, las personas mayores deben beber aunque no la tengan. Si están solas no es raro encontrarnos con ancianos deshidratados, aunque no estén enfermos, debido a la medicación que toman y a la vasodilatación que provoca el calor. También es frecuente encontrarse con mareos en este segmento de población, por ejemplo", añade.

   En el caso de que se tengan enfermedades crónicas, Perfecto avisa de que las altas temperaturas pueden originar una "descompensación en el paciente". Así, ve conveniente que las familias estén "muy pendientes" de que estas personas beban mucha agua, "más de la habitual".

EL PELIGRO DE LOS GOLPES DE CALOR

   En este sentido, el médico de familia advierte del peligro que pueden suponer los golpes de calor en cualquiera de sus formas (el más fuerte el golpe de calor en sí, las lipotimias, los desmayos, los mareos, las insolaciones o los cortes de digestión). "Hay que tener cuidado porque el golpe de calor puede ser grave y desencadenar la muerte. En una persona, aunque esté sana, puede provocar una parada cardíaca. La forma de prevención no es otra que no exponerse al sol en las horas extremas, así como evitar las zambullidas en el agua fría, evitar ese contraste frío-calor tan rápido. Puede desencadenar en una descarga eléctrica en el corazón, puede afectar al cerebro y producir una hemorragia cerebral también", explica.

   Aquí destaca también que la insolación es una forma menor de golpe de calor, y tiene lugar ante la imprudencia de tomar el sol durante muchas horas, sin protección solar en la piel y sin tener la cabeza cubierta. Puede generar cefaleas, náuseas, enrojecimiento de la piel y provocar una pérdida del conocimiento. "El calor también puede producir mareos en personas que son hipotensas o hipertensas. Con el calor baja más la tensión y puede haber síntomas de mareo o desvanecimiento, sobre todo en las personas mayores, y en las mujeres jóvenes hipotensas", apostilla el especialista.

RECOMENDACIONES

   Con todo ello, el doctor Perfecto aconseja ante los días de más calor del año:

   1.- Beber más agua de lo habitual, la sobrehidratación, salvo que haya una contraindicación médica, como puede ser la insuficiencia cardíaca, por ejemplo.

   2.- Muy importante es también, en su opinión, el evitar la exposición al sol en las horas más fuertes de radiación (de 12 del mediodía hasta las 18 horas de la tarde)

   3.- Evitar hacer ejercicios de cierta intensidad en este horario de máxima temperatura, incluso pasear. "Si hay que salir, hacerlo a última hora de la mañana o bien ya por la tarde, siempre y cuando la temperatura haya bajado", agrega.

   4.- En concreto, recomienda para los ancianos y los enfermos crónicos las bebidas isotónicas o con minerales, así como zumos, o la típica agua alcalina que se prepara en casa.

   5.- Refrescarse en la piscina o en el mar siempre que sea posible, pero zambullirse poco a poco, que no tenga lugar ese contraste de mucho calor y agua muy fría, especialmente después de una comida copiosa, porque puede dar lugar a un corte de digestión o provocar un fuerte golpe de calor.

   6.- Protegerse siempre en la sombra y, si se toma el sol, factor de protección solar del 50+ y taparse la cabeza.

   7.- A la hora de dormir, aunque muchas veces es difícil en esta época conciliar el sueño por la temperatura, sí ve conveniente que se intente enfriar la casa a unos 24 grados antes, para posteriormente apagar el aire acondicionado y no dormir con él encendido. Aquí señala que los ventiladores no enfrían pero sí remueven el aire y pueden generar ese frescor que tanto se ansía en las noches más calurosas. "Lo de tener las ventanas abiertas depende de la persona y de si refresca en la ciudad", apostilla.

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