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MADRID, 2 Jun. (EUROPA PRESS) -
Durante años, el índice de masa corporal (IMC) ha sido la herramienta más utilizada para determinar si una persona tiene obesidad. Sin embargo, cada vez más expertos consideran que esta medida no siempre refleja con precisión el estado real de salud de una persona.
Muchos adultos podrían cumplir los criterios de obesidad clínica, aunque no serían clasificados como obesos según las definiciones basadas en el índice de masa muscular (IMC), lo que pone de manifiesto las limitaciones de utilizar el IMC como herramienta de detección aislada, según expertos de la Universidad del Sur de California (Estados Unidos).
Así lo expone un breve informe de investigación estimó la prevalencia de la 'obesidad clínica' en Estados Unidos utilizando una definición más amplia que combina mediciones corporales con evidencia de afecciones de salud relacionadas con la obesidad, en lugar de definirla únicamente mediante el índice de masa corporal (IMC). El trabajo se publica en 'Annals of Internal Medicine'.
EL NUEVO CRITERIO QUE VA MÁS ALLÁ DEL PESO Y LA ALTURA
Para abordar las limitaciones de definir la obesidad utilizando únicamente el IMC, la Comisión de Diabetes y Endocrinología de The Lancet introdujo la "obesidad clínica", una medida basada en la opinión de expertos que considera la presencia de exceso de adiposidad según criterios antropométricos (como la circunferencia de la cintura) y evidencia de una reducción posterior de la función orgánica o física.
Los investigadores de la Universidad del Sur de California analizaron datos de 5.642 adultos en la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición de 2021-2023 para cuantificar la prevalencia de exceso de adiposidad, obesidad preclínica y obesidad clínica utilizando la clase de IMC y medidas antropométricas junto con indicadores de disfunción orgánica o física.
De esta forma, encontraron que el 26% de aquellos con un IMC de peso normal y más del 50% de aquellos con un IMC de sobrepeso cumplían los criterios de obesidad clínica. Además, la prevalencia de exceso de adiposidad fue del 78% cuando se utilizaron dos o tres medidas antropométricas anormales en comparación con el 40,9% cuando se utilizó un IMC anormal y al menos una medida antropométrica anormal.
Los resultados resaltan la importancia potencial de identificar características antropométricas anormales en entornos clínicos para detectar mejor a las personas en riesgo de sufrir complicaciones de salud relacionadas con la obesidad.