Vivir en zonas donde se hablan varios idiomas facilita el aprendizaje de otra lengua

Publicado 06/09/2019 17:51:45CET
HABLAR IDIOMAS
HABLAR IDIOMAS - GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / BOWIE15 - Archivo

   MADRID, 6 Sep. (EUROPA PRESS) -

   Las personas que viven en zonas donde se hablan varios idiomas tienen más facilidad para aprender otra lengua, según ha evidenciado un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Washington (Estados Unidos) y que ha sido publicado en la revista 'Brain and Language'.

   "Este estudio muestra que el cerebro siempre está trabajando en segundo plano. Cuando escuchas conversaciones en otros idiomas, recoges esa información, ya sea que la sepas o no", han dicho los expertos, quienes realizaron su trabajo en una comunidad donde el inglés era el idioma predominante y en otra donde se hablaban otras lenguas.

   A los participantes se les pidió que identificaran palabras básicas y patrones de vocales en un idioma desconocido, en este caso, el finlandés. Si bien algunos de los resultados de las pruebas fueron similares entre los dos grupos, la actividad cerebral de aquellos en el entorno de diversos idiomas fue considerablemente mayor cuando se trataba de identificar palabras que no habían visto antes.

   Los investigadores eligieron el finlandés porque no es común estudiarlo y se basa en reglas de armonía vocal que pueden ser desafiantes para los estudiantes. A lo largo de dos sesiones de una hora de duración, a los participantes se les presentaron 90 palabras de vocabulario finlandés a través de tarjetas etiquetadas con la palabra, una imagen de lo que representaba la palabra y una grabación de audio de un hablante nativo que pronunciaba la palabra.

   También se les pidió que distinguieran entre palabras finlandesas sin sentido y reales para ayudarles a inferir los patrones vocales. Al finalizar la capacitación, los participantes fueron evaluados en palabras que habían aprendido, así como en palabras finlandesas nuevas y "falsas".

   Posteriormente, los participantes usaron un casco equipado con sensores especiales que miden la actividad cerebral mediante la detección de pequeñas señales eléctricas en el cuero cabelludo, una técnica no invasiva llamada electroencefalografía (EEG).

   "Es emocionante que se nos recuerde que nuestros cerebros aún son plásticos y están empapados de información que nos rodea, y podemos cambiarnos según el contexto en el que nos ubicamos", han zanjado los investigadores.