Archivo - Representación creativa de las partículas del virus del SARS-CoV-2, causante de la COVID-19.
Archivo - Representación creativa de las partículas del virus del SARS-CoV-2, causante de la COVID-19. - NIAID - Archivo
Actualizado: martes, 28 junio 2022 14:29

MADRID, 28 Jun. (EUROPA PRESS) -

El virus que causa la COVID-19 se apodera masivamente del sistema de procesamiento de grasas del cuerpo, creando almacenes celulares de grasa que permiten al virus secuestrar la maquinaria molecular del cuerpo y causar la enfermedad, según un estudio del Pacific Northwest National Laboratory (Estados Unidos).

Después de que los científicos descubrieran el importante papel de la grasa para el SARS-CoV-2, utilizaron fármacos para perder peso y otros compuestos dirigidos a la grasa para intentar detener el virus en un cultivo celular. Si se le cortaba el combustible graso, el virus dejaba de replicarse en 48 horas.

Los autores de la investigación, publicada en la revista científica 'Nature Communications', advierten de que los resultados se han obtenido en cultivos celulares, no en personas, por lo que "queda mucho por investigar para ver si estos compuestos son prometedores para las personas diagnosticadas de COVID-19".

"Se trata de un trabajo apasionante, pero es el comienzo de un viaje muy largo. Tenemos una observación interesante, pero nos queda mucho por aprender sobre los mecanismos de esta enfermedad", afirma Fikadu Tafesse, autor correspondiente del estudio.

El equipo se embarcó en el estudio basándose en las observaciones de que las personas con un índice de masa corporal elevado y con afecciones como enfermedades cardiovasculares y diabetes son más sensibles a la enfermedad.

El equipo estudió el efecto del SARS-CoV-2 sobre más de 400 lípidos en dos líneas celulares humanas diferentes. Los científicos descubrieron un cambio masivo en los niveles de lípidos, ya que algunas grasas se multiplicaron por 64. En una línea celular, casi el 80 por ciento de las grasas se vieron alteradas por el virus; en la otra, se modificaron los niveles de algo más de la mitad.

Los lípidos más afectados fueron los triglicéridos, esos pequeños paquetes de grasa que la mayoría de los pacientes tratan de mantener al mínimo. Los triglicéridos son cruciales para nuestra salud, ya que nos permiten almacenar energía y mantener las membranas sanas de nuestras células. Resulta que esas manchas aceitosas de grasa también son fundamentales para el virus de la COVID-19.

"Los lípidos son una parte importante de cada célula. Literalmente, nos mantienen unidos al mantener nuestras células intactas, y son una fuente importante de almacenamiento de energía para nuestros cuerpos. Son un objetivo atractivo para un virus", resalta otra de las responsables de la investigación, Jennifer Kyle.

Cuando necesitamos energía, las células descomponen los triglicéridos en materia prima útil: los tres ácidos grasos que contiene cada molécula de triglicérido. El equipo descubrió que el SARS-CoV2 no sólo aumenta el número de triglicéridos en nuestras células. El virus también modifica gran parte de nuestro sistema de procesamiento de grasas, cambiando la capacidad del cuerpo para utilizarlas como combustible.

Los científicos fueron más allá y analizaron los efectos de 24 de las 29 proteínas del virus en los niveles de lípidos. El equipo identificó un puñado de proteínas víricas cuyo efecto sobre los niveles de triglicéridos era especialmente intenso.

A partir de estos hallazgos, el equipo buscó en las bases de datos e identificó varios compuestos que podrían alterar el sistema de procesamiento de grasas del organismo. Varios de ellos resultaron eficaces para impedir la replicación del virus en el laboratorio.

Un medicamento aprobado para la pérdida de peso, el orlistat, un inhibidor de la lipasa, detuvo la replicación del virus. Un compuesto experimental conocido como GSK2194069 también detuvo el virus. Estos y otros compuestos funcionaron contra todas las variantes del SARS-CoV2 probadas: alfa, beta, gamma y delta.

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