Los virus se comunican por señales químicas y algunas especies las usan para manipular a otras

Archivo - El linfocito B libera anticuerpos contra el coronavirus SARS-CoV-2, los virus son engullidos y destruidos por un macrófago.
Archivo - El linfocito B libera anticuerpos contra el coronavirus SARS-CoV-2, los virus son engullidos y destruidos por un macrófago. - JUAN GAERTNER, ISTOCK - Archivo
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Publicado: lunes, 6 abril 2026 7:00

    MADRID, 6 Abr. (EUROPA PRESS) -

Los virus pueden "espiarse" entre sí mediante señales químicas, pero una nueva investigación de la Universidad de Exeter (Reino Unido) demuestra que esto puede resultar contraproducente para el virus que intenta espiar, tal y como se publica en la revista 'Cell'.

   Los investigadores estudiaron la comunicación química mediante fagos (virus que infectan bacterias). Los fagos evaluados en este estudio tienen dos opciones al entrar en una célula: permanecer latentes o matar la célula y liberar nuevas partículas virales para infectar otras células cercanas.

   Recientemente se descubrió que algunos fagos utilizan sistemas de comunicación química para optimizar esta decisión. El nuevo estudio revela que estas señales no se transmiten únicamente entre fagos de la misma especie. En cambio, otras especies, algunas apenas emparentadas con el fago emisor, pueden interceptarlas. Pero la señal podría llevar al intruso a tomar una decisión equivocada.

CUANDO LA COMUNICACIÓN VIRAL PUEDE CONVERTIRSE EN MANIPULACIÓN

   "La decisión de morir (lo que se denomina lisis) o de permanecer latente (lo que se denomina lisogenia) depende de la situación específica", señala Rebecca Woodhams, estudiante de doctorado del Centro de Ecología y Conservación del campus Penryn de Exeter en Cornualles. "Cuando hay muchas bacterias disponibles, un fago debería optar por la lisis y buscar infectar a estos huéspedes potenciales. Cuando muchos huéspedes ya han muerto y quedan pocos, es más seguro permanecer oculto y esperar tiempos mejores (lisogenia)", subraya.

    Las sustancias químicas señalizadoras se denominan péptidos y son producidas por el fago durante la infección. Las altas concentraciones de péptidos indican una escasez de huéspedes susceptibles, mientras que las bajas concentraciones indican una abundancia de huéspedes no infectados.

   La existencia de estos sistemas de señalización (denominados sistemas de "arbitrium") sugiere que proporcionan una ventaja evolutiva, al menos para la comunicación entre individuos de la misma especie. Pero el nuevo estudio demuestra que la "comunicación cruzada" entre especies no ayuda al "oyente".

   Robyn Manley, también del Centro de Ecología y Conservación de Exeter, explica al respecto: "Cuando un fago detecta señales de otra especie, es más probable que permanezca inactivo en lugar de matar la célula y liberar más virus, incluso cuando el mensaje no estaba destinado a él y no refleja su propia situación. Esto puede beneficiar al virus que envió la señal, ya que impide que otro virus mate células, pero puede tener un costo para el virus que responde. En otras palabras, la comunicación viral no es solo cooperación. A veces, es manipulación."

   Las bacterias y los fagos estudiados se encuentran comúnmente en el suelo, pero los hallazgos abren el camino a futuras investigaciones sobre cómo se comunican los virus y deciden cuándo matar las células, con implicaciones de gran alcance para áreas como la salud humana.

   Este proyecto recibió financiación a través de una subvención de UK Research and Innovation en el marco de la garantía de financiación Horizonte Europa del Gobierno británico.

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