Publicado 22/07/2020 16:38:05 +02:00CET

Cómo los virus y las bacterias se equilibran entre sí en el microbioma intestinal

Una batalla continua entre los virus y las bacterias en el intestino ayudan a mantener las cosas en equilibrio.
Una batalla continua entre los virus y las bacterias en el intestino ayudan a mantener las cosas en equilibrio. - STEPHANIE KING - Archivo

MADRID, 22 Jul. (EUROPA PRESS) -

Una pequeña 'carrera armamentística' dentro del intestino podría ofrecer una nueva forma de tratar los microbiomas fuera de balance, según han descubierto investigadores de la Universidad de Michigan (Estados Unidos).

"Estamos apreciando cada vez más que las entidades microbianas más abundantes en el intestino humano son en realidad virus", explica Eric Martens, uno de los autores del estudio, que se ha publicado en la revista científica 'Nature Microbiology'.

Su equipo ha estado explorando la desconcertante forma en que las bacterias y sus virus parecen coexistir dentro del intestino humano. El secreto puede estar en una bacteria de aspecto peludo con una capa de azúcar que se utiliza para defenderse no sólo de los ataques del sistema inmunológico humano, sino también de varios virus que buscan una forma de entrar.

Utilizando una bacteria intestinal común, 'Bacteroides thetaiotaomicron', o BT para abreviar, el equipo de Martens comenzó a examinar la compleja interacción entre BT y virus, enfrentándolos entre sí en el laboratorio.

Cuando se les retaba con virus, o fagos, recogidos de aguas residuales, algunas de las bacterias eran capaces de resistir la infección mientras que otras no. "Cuando aparece un fago en particular que puede matar a ciertos miembros de la población, lo hace y las bacterias resistentes crecen rápidamente", apunta Martens.

Sin embargo, en lugar de alterar permanentemente el receptor que permitió la penetración viral, y potencialmente dañarse a sí misma, algunas de las bacterias se vuelven temporalmente resistentes a través de un proceso reversible llamado variación de fase. Pero algunos de los miembros de la población bacteriana, sin saber de la presencia continua del fago, apagan este interruptor de resistencia, dejándolos susceptibles a la infección... y así sucesivamente.

El equipo diseñó genéticamente la cepa BT para expresar solo una de las ocho cápsulas químicamente disociadas y una versión sin ningún tipo de recubrimiento. En todos los casos, la infección podría ser bloqueada por algunas, pero no todas las cápsulas. Sorprendentemente, los investigadores notaron que la bacteria calva también era capaz de evadir la infección. "Nos intrigó ver que podíamos quitar todas las cápsulas y aún así infectarlas con estos fagos y la bacteria podía aún sobrevivir, lo que requiere que tengan un mecanismo de respaldo en su lugar", señala.

La interacción entre el microbioma intestinal y sus fagos podría tener implicaciones para las enfermedades humanas. "Una de nuestras hipótesis es que los individuos llevan diferentes tipos de cargas virales en sus intestinos. Algunos podrían ser más o menos inmunogénicos, interactuando con nuestro sistema inmunológico para causar inflamación. Pero también podrían modificar la fisiología de las bacterias que están allí, forzándolas a expresar ciertas funciones/cápsulas que también sabemos que interactúan con el sistema inmunológico", argumenta.

Según el investigador, esta investigación ayuda a explicar esta vieja observación de que estas bacterias coexisten con sus virus. Martens señala: "Ninguno de los dos lados necesariamente gana sobre el otro". Como tal, los virus bacterianos podrían ofrecer una forma de alterar beneficiosamente el microbioma intestinal para el tratamiento de enfermedades.

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