El ojo seco es la primera causa de consulta al oftalmólogo. - MIRANZA
MADRID 14 Ene. (EUROPA PRESS) -
El optometrista especializado en ojo seco del Grupo Miranza, Víctor Tejerina, ha alertado del repunte de casos de ojo seco durante los meses fríos, síndrome que ya afecta a la mitad de las mujeres mayores de 60 años y que es cada vez más frecuente entre la población joven.
Características del invierno como las bajas temperaturas, el viento o la calefacción aceleran la evaporación de la película lagrimal, lo que debilita la defensa natural del ojo. El uso prolongado de pantallas y la exposición constante a calefacciones disminuyen también la frecuencia del parpadeo, lo que incrementa, todavía más, la sequedad ocular. "Es fundamental mantener una buena humedad ambiental, no solo controlar la temperatura. En espacios muy secos, como oficinas, usar humidificadores puede marcar la diferencia", ha recomendado el optometrista.
Especialistas del grupo de oftalmología han determinado que esta enfermedad es ya la primera causa de consulta al oftalmólogo y que puede afectar a la calidad de vida, y en algunos casos, "incluso a la visión". "El ojo seco no solo significa que se produzca poca lágrima; la lágrima puede ser de mala calidad y generar inflamación crónica", ha continuado Tejerina.
El ojo seco tiene mayor frecuencia en mujeres, sobre todo en aquellas que ya han cumplido los 60 años. Según datos del grupo oftalmológico, alrededor de la mitad de las mujeres a partir de esas edad sufren esta patología. Sin embargo, con el uso intensivo de pantallas, la contaminación ambiental o el uso prolongado de lentes de contacto se está viendo un repunte inminente entre la población más joven.
Tejerina también ha puesto el foco en actividades propias del invierno como es el esquí, deporte en el que hay que protegerse de las bajas temperaturas y de la luz solar. "Es importante proteger los ojos del frío y de la radiación ultravioleta, ya que la exposición extrema puede provocar inflamación y agravar el síndrome de ojo seco", ha detallado. De hecho, si no se usan gafas adecuadas, la córnea también puede "sufrir quemaduras o molestias". En los casos más graves puede derivar en inflamación corneal o en infecciones recurrentes.
Este síndrome, además de generar molestias como picor, sensación de arenilla, escozor o visión borrosa, puede afectar a la capacidad de trabajar, conducir, practicar deporte o realizar cualquier otra acción.
El 'V Barómetro de Salud y Bienestar Ocular de Miranza' ha confirmado que pese al incremento de esta enfermedad, menos de la mitad de los afectados recibe un tratamiento específico. Esta situación hace que el diagnóstico precoz sea muy necesario, para que cada paciente puede recibir un tratamiento adaptado y evitar complicaciones futuras.
A día de hoy existen diferentes soluciones para esta afección. Una de ellas es la pulsación térmica (Lipiflow), que consiste en la aplicación localizada de calor y presión terapéutica en los cuatro párpados para mejorar el drenaje de las glándulas de Meibomio. Otra solución es la llamada Optima IPL, que se basa en el uso de luz pulsada a nivel palpebral y periocular tras aplicar un gel frío. También utilizan el colirio de plasma rico en factores de crecimiento (Colirio PRGF) dentro de la medicina regenerativa, la microexfoliación palpebral para eliminar las bacterias y la grasa que se hayan podido acumular dentro del párpado o los Punctal Plugs, que disminuyen el drenaje de la lágrima.
Los especialistas de Miranza recuerdan que ante los primeros síntomas es recomendable acudir al oftalmólogo o al óptico-optometrista para recibir un tratamiento preciso y personalizado.