Vías para evitar la formación de cálculos biliares, ¡cómo duelen los cólicos!

Vías para evitar la formación de cálculos biliares, ¡cómo duelen los cólicos!
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Publicado 26/05/2019 7:59:42CET

   MADRID, 26 May. (EDIZIONES) -

   Los cálculos o piedras biliares, médicamente llamados 'litiasis biliares', suelen ser asintomáticos y descubiertos de una manera casual, habitualmente mediante una ecografía abdominal. En España la prevalencia de 'colelitiasis' (piedras en la vesícula biliar) en la edad adulta es de un 12%.

   En concreto, los cálculos biliares se forman a partir de la cristalización de la bilis, dando lugar a formaciones sólidas. La bilis es un fluido fabricado por el hígado. Fluye a través de los conductos biliares dentro del hígado, y sale de éste a través de un conducto que se llama 'colédoco', que desemboca en el 'duodeno'.

   "Del 'colédoco' sale un pequeño conducto que conduce a la vesícula biliar, donde se almacena la bilis que se fabrica, para ser vaciada durante la digestión", explica en una entrevista con Infosalus el doctor Francisco José García-Fernández, especialista en Aparato Digestivo y portavoz de la Fundación Española del Aparato Digestivo (FEAD).

   Así, precisa que es un fluido complejo, que presenta una composición en electrolitos similar al plasma, pero con mayor contenido en bicarbonato, junto con ácidos biliares, colesterol, proteínas, péptidos y fosfolípidos. "Es fundamental para el buen funcionamiento del organismo, y algunas de sus principales funciones son la solubilización de las grasas para su absorción, la eliminación de toxinas, o la regulación de la composición de los lípidos corporales", destaca el especialista.

   Concretamente, la mayor parte de los cálculos o 'litiasis biliares' se forman en la vesícula, donde la bilis permanece el mayor tiempo remansada dando lugar a la cristalización, formación de la litiasis, y progresivo aumento de tamaño, según indica. A los cálculos vesiculares se les llama 'colelitiasis', o coloquialmente 'piedras en la vesícula'.

   Aproximadamente, dice que el 15% de los pacientes tienen también cálculos fuera de la vesícula, principalmente en el 'colédoco', denominándose 'coledocolitiasis'. En tal caso, el portavoz de la FEAD subraya que las complicaciones son mayores. Eso sí, menciona que, en raras ocasiones, también se pueden formar dentro de los conductos biliares intrahepáticos, aunque reconoce que esto suele ocurrir en el contexto de ciertas patologías biliares.

   Así con todo, el doctor García-Fernández explica que los cálculos biliares se forman como consecuencia de diversos factores, y resalta que no todos son iguales, ni se forman por las mismas causas:

   - Los del colesterol, que son los más frecuentes (75%). Suelen formarse como consecuencia del desequilibrio de los componentes de la bilis y pueden predisponerse por estilos de vida poco saludables. "La bilis tiene muchos componentes que deben tener una adecuada proporción, cuando hay un desequilibrio de estos componentes, la bilis tiende a formar cristales y progresivamente a formar la litiasis", agrega.

   - Los 'pigmentarios', mucho menos frecuentes (25%), y están compuestos principalmente por bilirrubina. Suelen ser secundarios a ciertas patologías concretas, como en las 'hemólisis crónica' o ruptura de glóbulos rojos', o en la cirrosis hepática.

   A su vez, indica que los 3 factores de riesgo principales para el desarrollo de cálculos biliares son:

   -La edad, a medida que avanza la edad, la bilis se vuelve más litogénica aumentando el riesgo de formar cálculos, y por ello es una patología que empieza a incrementarse en incidencia a partir de los 40 años.

   -El sexo femenino, probablemente por influencia de las hormonas femeninas que participan en el metabolismo hepático del colesterol, aunque también se ha asociado a los embarazos y a la multiparidad.

   -La obesidad, que se asocia a un aumento en la producción y posterior eliminación del colesterol por las vías biliares, de modo que se produce una bilis saturada de colesterol que propicia la litogénesis. Paradójicamente, también la perdida acelerada de peso tras una dieta de adelgazamiento puede favorecer la formación de cálculos, debido a la eliminación masiva de colesterol por las vías biliares.

¿SE DISUELVEN SOLOS?

   El experto de la FEAD añade aquí los cálculos biliares rara vez se disuelven una vez formados, habitualmente son asintomáticos, y la mayor parte de los síntomas se producen como consecuencia de su movilización, e intento expulsión por las vías biliares. "Un cálculo en la vesícula que se moviliza e intenta salir de la misma quedándose impactado producirá un cólico biliar (el fenómeno más conocido)", precisa el portavoz de la FEAD.

   Por ejemplo, reseña que si esta obstrucción es prolongada (más de 6 horas) se produce un proceso inflamatorio desarrollándose una colecistitis aguda", y añade que si este cálculo movilizado consigue salir de la vesícula da lugar a una 'coledocolitiasis' o cálculo en el colédoco, y en esta localización suele ser el responsable de una pancreatitis aguda, por la obstrucción del conducto pancreático en el intento de salida de esta piedra (el colédoco y el conducto pancreático acaban en un mismo orificio).

   Aunque el doctor García-Fernández reconoce que algunos de los factores de riesgo más importantes no pueden ser evitados, destaca que sí se puede reducir de una manera importante el riesgo de formación de los cálculos, principalmente mediante un estilo de vida saludable.

   Con todo, de manera general recomienda: Evitar el sobrepeso; en caso de realizar dietas de adelgazamiento, éstas deben de ser progresivas y no agresivas, y supervisadas por un especialista en la materia; consumir el menor número de grasas posibles, que aumentarán el colesterol sanguíneo y consecuentemente la concentración biliar de colesterol favoreciendo la formación de litiasis o piedras; evitar la ingesta de fármacos de riesgo, sobre todo si existe una historia familiar de colelitiasis.

   A su vez, ve conveniente mantener una vida activa con la práctica de deporte de manera habitual, adaptado a nuestra edad, condición física y limitaciones personales. "Entre los factores protectores destacan el acido ascórbico (vitamina C), el consumo moderado de café, y el consumo de proteínas vegetales", agrega.

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