El vértigo posicional vuelve en casi la mitad de los pacientes en siete años: no significa que el tratamiento falle

Archivo - La reaparición de vértigo posicional paroxístico benigno no se debe necesariamente al fracaso terapéutico, según experto
Archivo - La reaparición de vértigo posicional paroxístico benigno no se debe necesariamente al fracaso terapéutico, según experto - GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / PORNPAK KHUNATORN
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Publicado: martes, 15 septiembre 2026 16:53

   MADRID, 15 Sep. (EUROPA PRESS) -

El presidente de la Comisión de Otoneurología de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC), el doctor Juan Manuel Espinosa, ha manifestado que el hecho de que el vértigo posicional paroxístico benigno vuelva a aparecer "no significa necesariamente que el tratamiento anterior haya fracasado".

"Las otoconias pueden volver a desprenderse y desplazarse originando un nuevo episodio", ha indicado al respecto y con motivo de la celebración, hasta el 19 de septiembre, de la Semana Internacional de Concienciación sobre los Trastornos del Equilibrio. "Del mismo modo, si persiste el mareo una vez resuelto el vértigo posicional, es importante valorar al paciente y determinar su causa", ha explicado.

En este sentido, ha subrayado que la posibilidad de que vuelva a aparecer después de haber sido tratado "ya había sido ampliamente descrita por la literatura científica". "Una revisión publicada en 2024 encontró tasas de recurrencia de entre el 13,7 y el 23 por ciento en estudios con seguimientos inferiores a un año y de entre el 13,3 y el 65 por ciento cuando el seguimiento alcanzaba o superaba los dos años", ha argumentado.

Tras indicar que el vértigo posicional paroxístico benigno es desencadenado "por cambios de posición de la cabeza" y es "la causa más frecuente de vértigo episódico" -representando "crisis de vértigo que aparecen de forma recurrente"-, ha incidido en que casi la mitad de los pacientes vuelve a sufrir algún episodio a largo plazo.

    Para ello, se ha apoyado en datos de un reciente estudio realizado por miembros del Servicio de Otorrinolaringología del Hospital Universitario de Getafe (Madrid) y de la Universidad Europea de Madrid.

    La investigación, publicada en la revista especializada 'Otolaryngology-Head and Neck Surgery', ha analizado la evolución de 361 pacientes durante un periodo de seguimiento de siete años y ha mostrado que el 37,6 por ciento presentaba mareo residual y el 18,9 por ciento había sufrido alguna caída. "Otro de sus resultados relevantes fue la relación entre la persistencia del mareo y las caídas: los pacientes con mareo residual presentaron un riesgo 5,7 veces mayor de sufrirlas", ha señalado.

Junto a ello, ha evidenciado que durante un periodo de seguimiento de siete años, el 47,1 por ciento presentó al menos una recurrencia, y que necesitar varias maniobras de reposicionamiento durante el episodio inicial se asocia con una mayor probabilidad de volver a presentar el trastorno.

EL ORIGEN SE HALLA EN EL OÍDO INTERNO

Tras este contexto, Espinosa ha afirmado que "girarse en la cama, acostarse o incorporarse, agacharse o mirar hacia arriba son algunos de los movimientos que pueden provocar repentinamente la sensación de que la persona o el entorno están girando", cuyo origen "se encuentra en el oído interno".

"En su forma más habitual, pequeñas partículas de carbonato cálcico denominadas otoconias se desprenden de la zona en la que se encuentran normalmente y penetran en alguno de los canales semicirculares, estructuras del oído interno que participan en el sentido del equilibrio", ha concretado, para añadir que "cuando la cabeza cambia de posición, estas partículas se desplazan y generan una información anómala de movimiento".

"Esta circunstancia explica también por qué algunas personas atribuyen inicialmente el problema a las cervicales", ha continuado, al tiempo que ha insistido que en el vértigo posicional paroxístico benigno "no es el movimiento del cuello el que origina el trastorno, sino el desplazamiento de las partículas dentro del oído interno". "Muchos pacientes relacionan el vértigo con las cervicales porque aparece precisamente cuando giran la cabeza", ha expuesto.

Por otro lado, Espinosa ha apuntado que el diagnóstico y el tratamiento "se realizan fundamentalmente mediante maniobras físicas", para lo que la SEORL-CCC dispone de una guía de práctica clínica específica, elaborada por su Comisión de Otoneurología, que establece las pruebas de detección y las maniobras terapéuticas indicadas para sus distintas variantes.

Así, para el diagnóstico se realizan determinados cambios controlados de posición de la cabeza mientras se observa la aparición del vértigo y de un movimiento rítmico e involuntario característico de los ojos, denominado nistagmo. Tras ello, el tratamiento consiste en realizar maniobras de reposicionamiento mediante una secuencia determinada de movimientos de la cabeza y del cuerpo, con la meta de desplazar las partículas fuera del canal semicircular afectado y conducirlas hasta una zona del oído interno en la que dejan de provocar vértigo.

De cualquier forma, ha recordado que "el vértigo es un síntoma que puede tener diferentes causas y otros trastornos vestibulares, e incluso algunas patologías de origen neurológico pueden producir manifestaciones similares". Por ello, ha subrayado que "ante un cuadro de mareo o inestabilidad relacionado con el movimiento cefálico es fundamental que el diagnóstico diferencial sea realizado por un otorrinolaringólogo".

LAS MANIOBRAS FÍSICAS SON LA CLAVE DEL TRATAMIENTO

Por último, ha indicado que entre los factores que actualmente se investigan en relación con las recurrencias se encuentran los niveles de vitamina D. "Un metaanálisis publicado en 2025, en 'Frontiers in Neurology', que reunió 60 estudios y 16.368 participantes, encontró niveles significativamente inferiores de vitamina D entre las personas con vértigo posicional paroxístico benigno y, especialmente, entre aquellas que presentaban episodios recurrentes", ha finalizado.

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